El Congreso de EEUU también busca eliminar el anonimato en línea
El clásico «Un mundo feliz» de Aldous Huxley imagina una sociedad controlada por el Estado donde la libertad individual ha sido sacrificada a cambio de una aparente seguridad y bienestar. Desaparece la razón o la ciencia, sustituída por la sociedad de las emociones. ¿Les suenan algunos mensajes buenistas?: «Menos horas trabajadas para que seas más feliz»…
Aunque el libro es ficción, cada vez son más los analistas que vemos más paralelismos entre aquella distopía y los intentos contemporáneos de controlar la comunicación en Internet. Legisladores de Estados Unidos y Europa afirman que quieren proteger a la infancia o luchar contra la delincuencia, pero sus proyectos de ley imponen verificaciones de identidad, facilitan la vigilancia masiva y erosionan el anonimato, discriminando el cifrado, o simplemente, prohibiéndolo. Esta tendencia, busca bloquear con el tiempo los mensajes disidentes y eliminar la libertad de expresión.
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Estados Unidos: de la protección infantil a la censura digital
La campaña BadInternetBills denuncia que en el Congreso de Estados Unidos hay decenas de proyectos de ley que, bajo el pretexto de proteger a los niños, podrían destruir la privacidad digital y la libre expresión. Entre los más destacados están:
SCREEN Act
Obliga a plataformas y sitios web a verificar la edad e identidad de todos los usuarios mediante sistemas de terceros. Los ciudadanos tendrían que proporcionar documentos sensibles (carné de conducir, pasaporte, reconocimiento facial) para acceder a servicios online
Riesgos: Vulneración de la privacidad, creación de bases de datos inseguras, posible censura de contenido sexual y político
Kids Online Safety Act (KOSA)
Se presenta como una ley para proteger a los menores, pero daría al gobierno un control amplio sobre qué contenido se considera “apropiado”. Puede impedir que jóvenes encuentren recursos sobre salud mental, sexualidad o comunidades y colectivos wokes.
Riesgos: Elimina la libertad de expresión y amplía la censura al contenido que el Estado etiquete como dañino.
EARN IT Act
Reintroducido tras rechazo público, modifica la Sección 230 para responsabilizar a las plataformas por contenido de usuarios, y incentiva a escanear mensajes antes de cifrarlos, debilitando el cifrado extremo a extremo (similar a Chat Control).
Riesgos: Abre la puerta a demandas que obligarían a las empresas a vigilar y filtrar mensajes privados, permitiendo la censura y poniendo en riesgo a periodistas y comunidades marginadas.EFF, ACLU
Cooper Davis Act
Diseñado para combatir el fentanilo, obliga a las plataformas a supervisar conversaciones privadas y colaborar con las fuerzas del orden.
Riesgos: Amplía la vigilancia masiva, perjudica el cifrado y sienta un precedente de intervención policial en mensajería.
Age‑gating bills
Varias leyes estatales (Utah, Arkansas, Texas) establecen toques de queda en redes sociales y exigen permisos de los padres para que los adolescentes utilicen plataformas.
Riesgos: Limita la autonomía de los menores, elimina la privacidad adolescente y refuerza la vigilancia familiar.
STOP CSAM Act y Take It Down Act
Proyectos que buscan eliminar material de abuso sexual infantil, pero exigen a las plataformas suprimir contenido en 48 horas y habilitar denuncias anónimas, sin excepciones para mensajes cifrados.
Riesgos: Pueden usarse para eliminar contenido legítimo (educación sexual, derechos reproductivos) mediante denuncias falsas y comprometen el cifrado.
La amenaza a la Sección 230 y el fin del anonimato
La Sección 230 del Communications Decency Act ha sido llamada la “carta magna de Internet” porque protege a las plataformas de ser demandadas por lo que publican sus usuarios. Permite moderar contenidos sin perder protección jurídica y evita que cualquier blog o foro sea responsable de comentarios ajenos. Al proponer su derogación o condicionarla a cumplir “buenas prácticas” (como pretende EARN IT), el Congreso fuerza a las empresas a vigilar todo el contenido y verificar la identidad de los usuarios, lo que en la práctica suprime el anonimato.
Europa: del Digital Services Act al control total
Mientras en Estados Unidos proliferan las Bad Internet Bills, en Europa se consolida un marco legislativo similar que exige identificarse para usar servicios online. Ejemplos recientes incluyen:
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Digital Services Act (DSA): obliga a las grandes plataformas a implementar medidas de “mitigación de riesgos”, entre ellas sistemas de verificación de edad. La Comisión Europea está elaborando un enfoque armonizado que permita demostrar ser mayor de edad sin revelar datos adicionales, pero críticos señalan que este modelo puede volverse de facto obligatorio y servir de infraestructura para la censura.
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Chat Control: propuesta del Consejo de la UE para combatir el abuso infantil. Después de eliminar la obligación de escanear mensajes cifrados, el texto mantiene la idea de que las plataformas deben mitigar riesgos mediante verificación de edad y otras evaluaciones. Grupos como la Electronic Frontier Foundation advierten que esto transformaría la mensajería privada, ya que incluso servicios como Signal o WhatsApp tendrían que pedir pruebas de edad o identidad.
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Online Safety Act del Reino Unido: exige a sitios con contenidos para adultos utilizar “fuertes verificaciones de edad” (reconocimiento facial, acceso a la banca online, monederos de identidad digital, comprobación de tarjetas bancarias, etc.) para permitir el acceso. Ofcom puede imponer multas o bloquear servicios que no cumplan, y expertos temen que el modelo se extienda a otros sectores.
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Leyes de vigilancia en Suiza y otras jurisdicciones: diversos países europeos estudian normativas que obligan a proveedores de VPN y mensajería a registrar la identidad y dirección IP de cada usuario, cerrando la puerta al anonimato.
Estas medidas se suman a iniciativas de identificación digital como la cartera europea de identidad, que facilitarán interconexiones entre el sector público y privado. Aunque la Comisión dice que el sistema preservará la privacidad, las organizaciones de derechos digitales alertan de que al exigir la identificación para participar en espacios en línea, se restringen el anonimato y la disidencia.
¿Protección o censura?: Desprotección y Censura
Los defensores de estos proyectos de ley argumentan que es necesaria la verificación de edad para proteger a los menores y combatir delitos. Muchas de las medidas:
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Acumulan datos sensibles en manos de empresas privadas y gobiernos; estas bases pueden ser hackeadas o utilizadas con fines políticos.
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Ponen en peligro a las minorías: las leyes de verificación de identidad dificultan que personas LGBT, víctimas de violencia doméstica, trabajadores sexuales o activistas accedan a comunidades de apoyo sin exponerse.
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Debilitan el cifrado: propuestas como EARN IT o STOP CSAM exigen la capacidad de escanear mensajes antes de cifrarlos, lo que destruye la seguridad de las comunicaciones y habilita la vigilancia estatal.
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Crean un clima de autocensura: saber que todos los mensajes, búsquedas o comentarios están vinculados a una identidad oficial puede disuadir a las personas de participar en debates políticos o protestas digitales, especialmente en contextos autoritarios.
Detrás de la retórica
Aunque muchas de estas propuestas se enmarcan en la lucha contra la pornografía infantil, el extremismo o el fraude, la realidad es que algunos promotores persiguen objetivos ideológicos (Eliminación de los mensajes disidentes o diversos). BadInternetBills denuncia que grupos de extrema derecha y organizaciones anti‑pornografía respaldan el SCREEN Act para limitar el acceso a contenidos sexuales y controlar la moral. Asimismo, legisladores conservadores buscan aprovechar la eliminación de la Sección 230 para castigar a plataformas que moderan desinformación o discursos de odio, como represalia por supuesta censura contra ellos.
Hacia un mundo menos libre
La convergencia entre las leyes estadounidenses y europeas apunta a un nuevo paradigma digital donde ya no será posible navegar, publicar o comunicarse sin mostrar la “documentación”.
El problema es que cuando me piden un documento para acceder a un lugar para adultos, lo enseño y lo guardo, sin que nadie (ni siquiera al que se lo exhibo) guarde esa información en ningún lugar. Sin embargo, en línea, la ID Digital supone de manera indeleble que se indexe todo a nuestro ID, inmutable a lo largo del tiempo, lo que permite a cualquiera generar un perfil completo de todo aquello que hemos visitado o navegado. Todo.
En este escenario:
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El anonimato desaparece: todas las interacciones se asocian a un certificado de identidad o a un registro biométrico. Ello elimina la posibilidad de denunciar abusos del Estado, de informar de forma anónima o de explorar identidades sin riesgos.
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La vigilancia se normaliza: los gobiernos y grandes empresas podrán rastrear la actividad online y manipular perfiles de ciudadanos. Las leyes que debilitan el cifrado permiten leer mensajes privados, debilitando la confianza en la tecnología.
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La libertad de expresión se erosiona: con criterios ambiguos sobre lo que es “dañino”, las plataformas censurarán contenido para evitar multas. Temas como la salud sexual, la educación reproductiva o la crítica al gobierno podrían desaparecer bajo denuncias y revisiones automatizadas.
Reflexión final: preservar la disidencia en un mundo digital distópico
El futuro digital en Estados Unidos y Europa muestran una tendencia global a sacrificar la libertad individual a cambio de una «supuesta seguridad». Como en «Un mundo feliz», el bienestar impuesto se convierte en un instrumento de control.
Para quienes valoramos la privacidad y la disidencia, resulta imprescindible vigilar estos procesos legislativos, apoyar iniciativas de protección del cifrado y de la Sección 230, y exigir políticas que equilibren la seguridad con los derechos fundamentales. De lo contrario, el futuro digital puede parecerse demasiado a la distopía de Huxley, donde la ausencia de anonimato se traduce en una sociedad uniforme y sin pensamiento crítico.
Linkedin: Aquilino García



