Concurso de ideas para la Catedral de Cartagena
Leo con absoluta repugnancia las falsarias palabras del obispo deM murcia, de Cartagena no lo ha sido nunca porque él no ha querido rebajarse el título, donde expresa su voluntad de recuperar la Catedral vieja al tiempo que pide paz y esperanza. Cuando quien esto escribe ocupó la alcaldía de Cartagena, tuve ocasiones varias de explicar al obispo absolutamente TODO lo que la primera sede primada de Roma en Hispania había sufrido desde que su predecesor Magaz nos robara la silla de la Diócesis, que no el nombre ni la sede por mucho que los 'murcios' se empeñen en ello, para culminar con el bombardeo de la Guerra Civil y el descarado desprecio sufrido tras estos sucesos, por parte de los moradores del palacio episcopal de la plaza de Belluga, pues habiendo habilitado partidas presupuestarias para su reparación con el Plan Nacional de Catedrales los diferentes gobiernos democráticos e incluso el del régimen anterior, siempre ha habido una mano negra, o púrpura, que impide que el dinero programado para obras de restauración se gastase en eso.
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Tal es el desprecio, sin duda causado por la envidia, que tienen a la primacía eclesiástica de Cartagena, que incluso se han llegado a solicitar dichos fondos, para después gastarlos no en la sede titular para la que se habilitaron, si no en la mimada concatedral de Murcia, aduciendo que tienen el mismo nombre, vamos de “vergüencita de párvulos”, pero jodiendo a todo meter.
Yo mismo en una visita de D. José Manuel a Cartagena, le desmenucé concienzudamente el “Murcia por una mitra” del doctor Negueruela, escuchando esas razones de la boca del obispo en su homilía en el aniversario del Cristo de La Salud de los Dolores, tanto que llegó a conmoverme, pues asumía toda la culpa del actual estado como representante de la Iglesia Católica en esta Diócesis por omisión en las tareas de restauración y mantenimiento, y anunciaba su voluntad de arreglar el entuerto tras 700 años de engordar a costa de nuestros derechos, también los eclesiásticos.
Justo tras la misa y en días sucesivos, pedí la grabación del sermón episcopal que fue grabado por tres cámaras, pero me dijeron que por desgracia se habían perdido todas las grabaciones, ¡mira tú!. A los pocos meses lo vi claro, el Obispado de Cartagena inmatriculaba la catedral orimigenia de la Diócesis de Cartagena como “solar”, dando la medida del nulo interés de D. José Manuel en cumplir con esa máxima que dice que la iglesia católica es la tradición del Evangelio vivo, no solo son tradición apóstoles y sus sucesores, también deben serlo los Santos Lugares donde los anteriores profesaron, en muchos casos dando su vida por La Palabra en fiel continuidad con la experiencia en sus orígenes.
La situación en pocas palabras: Existe un Plan Director redactado por el arquitecto diocesano y unas bases del concurso de ideas, que al igual que el primero recogen sine qua non la necesidad de que el proyecto ganador contase con bóvedas, supongo que para realzar la dignidad del templo, pero al parecer nadie del gobierno local, nadie del Obispado y ningún miembro del meritorio jurado que eligió el ganador del concurso de ideas tenía ni la más remota ídem de lo que decía el plan director, que es como se hacen las cosas en Cartagena para que nunca se pueda subir de nivel, pues han terminado premiando un proyecto que presenta una cubierta plana. Para mear y no echar gota diríamos, si no es porque de gotas de infamia de los obispos murcianos está el vaso más que lleno.
No seré yo quien juzgue a D. José Manuel, es más, le prometo que rezaré por usted si El señor lo llama a su presencia antes que a mí pues desde pequeño me enseñaron a orar por las Benditas Almas del Purgatorio, porque si malo es no multiplicar talentos, digo yo que peor debe ser malversarlos. Señor yo creo, pero con esta tropa, aumenta tú mi fe.



