Una canción para días difíciles, aunque pueda parecer Poco
Rosa de Cimarrón, antes de ser canción, fue un personaje real. Rose Elizabeth Dunn, una joven que vivió en territorio de Oklahoma a finales del siglo XIX, una tierra sin ley donde la frontera entre el bien y el mal era difusa.
Rose, siendo adolescente, estuvo vinculada a la banda de forajidos conocida como el Wild Bunch y, en particular, a George 'Bitter creek' Newcomb. A diferencia de otras figuras del Oeste, no empuñó armas ni participó en asaltos. Se decía que llevaba comida y refugio a su amante herido, que lo cuidaba cuando nadie más lo hacía, que no hacía preguntas innecesarias y que permanecía a su lado cuando hacía falta. Tras la muerte de Newcomb, Rose abandonó aquella vida, se casó, tuvo hijos y vivió muchos años más, lejos del mito. Pero el Viejo Oeste ya había hecho su trabajo: de convertir su historia en leyenda. Como decía el editor del Shinbone Star en El hombre que mató a Liberty Valance, “este es el Oeste, señor, cuando la leyenda se convierte en hechos, hay que imprimir la leyenda”. Y la leyenda se convirtió, un siglo después, en canción.
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Aunque en realidad, en Rose of Cimarron, no nos cuentan la historia, ni la leyenda. Invocan un símbolo. Rose no es solo una mujer concreta, es la representación de la fuerza callada, de la lealtad discreta, de quienes son capaces de sostener a alguien por amor cuando todo lo demás falla. La canción habla de caminos polvorientos, de horizontes abiertos, de sombras, de días difíciles, pero sobre todo habla de saber a quién acudir cuando la vida se pone cuesta arriba. En esos casos, ¿quién no necesita su Rose of Cimarron?
Poco, aunque nunca haya ocupado el primer plano, es una banda fundamental del country rock californiano. Con una larga trayectoria que empieza en 1968, cuando Jim Messina y Richie Furay, compañeros de Stephen Stills y Neil Young en Buffalo Springfield, reclutan a Randy Meisner, George Grantham y Rusty Young, y empiezan a dar forma a un nuevo proyecto tras la disolución de aquella banda clave de la contracultura hippie. A lo largo de más de cinco décadas de carrera, Poco publicaron más de una veintena de discos, dejando canciones tan significativas como Crazy Love o Heart of the Night, lo que les acercó a un público más amplio sin traicionar nunca su identidad.
La banda nace, en realidad, como una prolongación natural de Buffalo Springfield, `pues Messina y Furay, con la ayuda decisiva de Rusty Young al pedal steel, participan en la grabación del último disco de esta banda, “Last Time Around”, cuando Stephen Stills y Neil Young ya llevaban meses fuera del proyecto. De estas cenizas surge Poco para convertirse pronto en una de las bandas más importantes en la definición del country rock, junto a The Byrds, Flying Burrito Brothers, Rick Nelson and the Stone Canyon Band y, algo después, los Eagles, ayudando a crear un estilo que mezclaba el rock eléctrico con el alma rural, el folk y las armonías vocales típicamente californianas.
Tras la marcha de Richie Furay, sustituido por Paul Cotton, la banda no solo sobrevive, sino que se reafirma. Este álbum, publicado en 1976, es, seguramente, el mejor de su carrera desde esa salida. Rusty Young toma claramente las riendas, componiendo y cantando la mayor parte de las canciones. Destaca Rose of Cimarron, una absoluta obra maestra, pero también All Alone Together, Starin’ at the Sky o el clásico de Paul Cotton Too Many Nights Too Long, con una parte cantada en castellano (o algo así).
El sonido de Poco es más country, menos comercial que el de los Eagles, sin unas canciones tan redondas, pero igualmente accesible gracias a su mezcla de estilos, sus melodías y sus voces. Este es, probablemente, el mejor disco para introducirse en la música de Poco y uno de los grandes álbumes del country rock californiano. Una banda que nunca buscó romper con todo ni reinventar el género, sino acompañar, contar historias, hacer buenas canciones.
Rose of Cimarron sigue sonando hoy en casas, coches y recuerdos. En la mía lo hace inevitablemente ligada a mi padre, porque es una de sus canciones favoritas, y sonaba en aquellos viajes a lo largo de los años, desde Murcia, desde Callosa, desde Salamanca, camino de nuestra Galicia. Cuando la escucho, me recuerda una forma de estar en el mundo, de entender la lealtad, la generosidad, la resistencia, la dignidad en los días difíciles. Canciones que, como los valores, nos transmiten sin darse importancia, y heredamos casi sin darnos cuenta.
Poco nunca fue la banda más ruidosa ni la más celebrada, pero permanecieron, disco a disco, creando una música honesta que siempre sabe a poco, valga el juego de palabras.
Rose of Cimarron no es solo una fabulosa canción de country rock: o un excelente álbum del género, también es recuerdo y compañía. Y muchas veces eso es todo lo que uno necesita.
Linkedin: Rafael García Purriños



