Higia y la covid
Hace unas semanas visité un hospital. Nada serio.
En pleno auge de la gripe y recordando los consejos de las autoridades sanitarias lo primero que hice fue pasar por una farmacia para adquirir una mascarilla FP II que me protegiera.
Una vez en el hospital, sentí como si los oscuros tiempos de la pandemia hubieran vuelto, puesto que allí, todos, personal sanitario, enfermos y acompañantes llevábamos la correspondiente mascarilla.
La verdad es que me agradó comprobar la evolución de la sociedad en este punto, puesto que antes de la covid, hubo varias oleadas de gripe, pero entonces, nadie tenía la ocurrencia de ponerse mascarilla, ni siquiera el personal sanitario (salvo en los quirófanos).
En aquellos tiempos, la mascarilla era sinónimo de grave enfermedad y se percibía únicamente como un medio de autoprotección de alguien inmunodeprimido. Daba hasta malas sensaciones. Ahora sin embargo, ponerse la mascarilla no sólo se considera una medida de autoprotección, sino también un acto de solidaridad con el sano y con la sociedad.
Hemos pasado de mirar al que lleva mascarilla, a mirar, en algunos ámbitos, al que no la lleva.
Como bien sabían los griegos antiguos, el cuidado de la salud también es una responsabilidad colectiva.
![[Img #11608]](https://elnuevodigitalmurcia.es/upload/images/01_2026/2141_higia.jpg)
Para los griegos la diosa Higea (de donde viene la palabra higiene) era muy importante. Se trataba de la hija de Asclepio, dios de la medicina, y nieta de Apolo (citado en el juramento Hipocrático) de tal forma que el poder de Higea no estaba en revertir la enfermedad, sino en evitarla. Su victoria consistía en que nada ocurriera, en que el cuerpo siguiera funcionando, en que el equilibrio no se rompiera. Cuando esto ocurría, actuaba su padre Asclepio que intervenía cuando el mal ya se había instalado en el cuerpo.
A Higea se le solía representar con una serpiente en su regazo, puesto que fue este reptil el que al lamer el oído de Asclepio (después de que éste le ayudara) compartió con él todos los secretos de la medicina. De ahí viene la simbología médica del báculo con la serpiente enroscada.
Lo cierto es que la mentalidad ha cambiado mucho desde la pandemia, al menos, en este apartado, y aún se puede ver a personas estornudando o tosiendo en el codo en vez de en la mano.
Se podría decir, que los hábitos preventivos de la covid los hemos interiorizado de tal forma que lo que antes era extraordinario, ahora es rutinario. Así debe ser para que no tenga que actuar Panacea (la otra hija de Asclepio) que curaba mediante pócimas o recetas medicinales.
Aunque, por desgracia para la humanidad, la mortalidad sigue existiendo y el culpable no es otro que el mismísimo Zeus, quien receloso de que el bueno de Asclepio convirtiera en inmortales a los humanos con sus conocimientos, lo atravesó con un rayo.
Mitología aparte, la solidaridad de muchos (que no de todos)... y el miedo a enfermar, han traído nuevos hábitos a nuestras sociedades ¡bienvenidos sean!
Linkedin: Gabriel Vivancos



