Cuando una estrella cae, y aún así ilumina
Hay historias que no se leen: se atraviesan.
Van a disculparme si hoy hablo de mí y de mi obra. 'La historia de una estrella caída' es una de ellas. Desde las primeras páginas, el lector comprende que no está ante una novela cómoda, pero sí ante una obra necesaria. Porque hay libros que entretienen, y hay otros que, sin levantar la voz, se convierten en un espejo incómodo y honesto de realidades que siguen existiendo aunque muchos prefieran no mirarlas.
En la novela presento a Estrella, una mujer marcada por la ausencia, la violencia y la búsqueda constante de afecto. Pero reducir su historia a una sucesión de heridas sería injusto. Esta obra no es solo el relato del dolor: es, sobre todo, un testimonio de resistencia. Una demostración de que incluso quienes han sido empujadas al borde pueden encontrar una forma —propia, imperfecta y profundamente humana— de seguir adelante.
Está escrito sin artificios, sin dramatismos forzados, sin convertir el sufrimiento en espectáculo. El estilo es directo, emocional y honesto. Hay pasajes que conmueven, otros que incomodan, y muchos que obligan a detenerse y respirar. Porque la violencia que retrata no es abstracta: es reconocible, cercana, cotidiana. Y eso la hace aún más poderosa.
Pero donde creo que la novela brilla con más fuerza es en su mensaje implícito: la dignidad no siempre grita, a veces simplemente sobrevive. Estrella no es un personaje idealizado. Se equivoca, duda, tropieza, vuelve a caer. Y precisamente por eso resulta tan real. En ella pueden verse reflejadas muchas personas que han vivido relaciones tóxicas, silencios impuestos, miedos heredados y soledades prolongadas.
'La historia de una estrella caída' no pretende ofrecer soluciones mágicas ni finales edulcorados. Su valor reside en otra parte: en nombrar lo que tantas veces se calla, en dar voz a quienes no la tuvieron, en recordar que cada historia contada es una forma de resistencia.
Leer este libro no es solo acercarse a una novela; es asomarse a una realidad que sigue presente. Y quizá, al cerrar sus páginas, el lector comprenda que algunas estrellas, incluso después de caer, siguen iluminando el camino de otras.



