Jueves, 19 de Febrero de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNDeclaramos la guerra al sistema enfermo: o cambiamos cómo pensamos o seguiremos perdiendo margen
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Valerio García Pérez

Declaramos la guerra al sistema enfermo: o cambiamos cómo pensamos o seguiremos perdiendo margen

 

Hay una verdad incómoda que casi nadie quiere decir en voz alta: Las empresas trabajan más que nunca, producen más que nunca, corren más que nunca...

 

Y ganan menos.

 

No es el mercado, no es la competencia, no es la mala suerte...

 

Es el sistema.

 

Un sistema interno enfermo que hemos normalizado: reuniones eternas, mensajes ambiguos, urgencias constantes, decisiones difusas, roles poco claros. Mucha actividad. Poco impacto. Mucho ruido. Poco margen.

 

Y lo más grave: nadie está midiendo la enfermedad real.

 

El problema no es el esfuerzo. Es el lenguaje

 

Cada empresa tiene un lenguaje interno. Y ese lenguaje revela cómo piensa.

 

Cuando alguien escribe: “Intentaré tenerlo cuanto antes", ¿qué significa exactamente?

 

Cuando un directivo dice: “Tenemos que apretar". ¿Qué es apretar?, ¿Más horas? ¿Más presión? ¿Más errores?

 

Cuando escuchas: “Siempre se ha hecho así". Ahí no hay una frase. Hay una barrera invisible. El sistema actual mide facturación, costes y producción. Pero no mide cómo piensa la organización. Y lo que no se mide, se deteriora.

 

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La IA no es un redactor. Es un detector de patrones

 

La mayoría usa la inteligencia artificial para escribir correos más rápidos. Error estratégico.

 

Su verdadero potencial está en otra parte: analizar el lenguaje colectivo y detectar patrones invisibles.

 

Patrones de excusa, patrones de ambigüedad, patrones de miedo, patrones de liderazgo débil, patrones de responsabilidad o evasión.

 

Cuando se analizan cientos de interacciones internas, aparece un mapa claro:

 

  • Quién habla con datos y siguiente acción.
  • Quién habla con percepciones y justificaciones.
  • Quién piensa en soluciones.
  • Quién vive instalado en el problema.

 

Eso no es opinión. Es estructura mental reflejada en palabras.

 

Y ahí empieza la guerra contra el sistema enfermo.

 

El margen no cae por el mercado. Cae por desalineamiento

 

Imagina dos comerciales.

 

Uno reporta: “20 llamadas. 5 interesados. 2 propuestas. Próximo paso: reunión el jueves".

 

Otro reporta: “El mercado está complicado. Veremos cómo evoluciona".

 

La diferencia no es técnica. Es mental.

 

Si cruzas ese patrón de lenguaje con el perfil ideal del puesto, puedes detectar desalineamiento antes de que impacte en la cuenta de resultados.

 

Eso es oro.

 

Porque el margen no se pierde en la gran estrategia. Se pierde en pequeñas conversaciones mal estructuradas que se repiten miles de veces.

 

Mapear creencias para recuperar rentabilidad

 

Toda organización arrastra frases que la limitan: “Somos pequeños", “aquí siempre vamos justos", “el cliente no paga más".

 

Cuando estas ideas se repiten en correos, informes y reuniones, se convierten en programa operativo.

 

La inteligencia artificial puede clasificarlas en dos bloques:

 

  • Lenguaje expansivo: acción, mejora, posibilidad.
  • Lenguaje contractivo: miedo, justificación, resignación.
  •  

Si el lenguaje contractivo domina, el margen se estrecha.

 

No es casualidad. Es coherencia. Cambias el patrón cognitivo. Mejora la toma de decisiones. Mejora la ejecución. Mejora el margen.

 

Declarar la guerra significa medir lo que nadie mide

 

Si quieres mejorar márgenes de verdad, no empieces por recortar gastos. Empieza por auditar el lenguaje.

 

Mide:

 

  • Nivel de concreción en la comunicación.
  • Frecuencia de ambigüedad.
  • Uso de urgencias artificiales.
  • Proporción solución/problema.
  • Grado de responsabilidad asumida.

 

Eso te dará un indicador de salud organizativa mucho más potente que cualquier Excel aislado.

 

Porque el lenguaje es el motor invisible del sistema. Y si el motor está gripado, puedes acelerar todo lo que quieras que el coche no avanzará mejor.

 

La solución no es trabajar más. Es pensar mejor

 

La guerra contra el sistema enfermo no se gana con más horas. Se gana con más claridad.

 

La inteligencia artificial permite:

 

  • Detectar desalineamientos antes de que se conviertan en bajo rendimiento.
  • Identificar talento real a través del patrón mental.
  • Simular escenarios según cultura comunicativa.
  • Corregir dinámicas que erosionan margen sin que nadie lo note.

 

Esto no es teoría. Es ventaja competitiva.

 

Las empresas que lo entiendan no solo producirán más. Ganarán más.


Los que automaticen tareas con IA sin sanar el sistema, automatizarán caos y obtendrán caos más rápido. Las que sigan normalizando el ruido, seguirán atrapadas en el esfuerzo sin retorno. La pregunta ya no es tecnológica. Es estratégica.

 

¿Vas a seguir operando dentro de un sistema que premia la actividad y castiga el margen?

 

¿O vas a declarar la guerra al sistema enfermo y rediseñarlo desde el lenguaje que lo sostiene?

 

Porque el margen no se negocia. Se construye. Y empieza en cómo pensamos, cómo hablamos y cómo decidimos.

 

Linkedin: Valerio García Gómez

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