Jesús Martínez-Pujalta, director de Cáritas Región de Murcia
La Comisión Especial de Estudio sobre Infancia y Adolescencia se ha reunido esta mañana en la Asamblea Regional en una sesión en la que ha comparecido el director de Cáritas Región de Murcia, Jesús Martínez-Pujalte.
Durante su comparecencia, Martínez-Pujalte ha explicado que, desde Cáritas, se atiende a nivel regional a 2.300 menores con la misión de proteger, promover y defender sus derechos: “El trabajo que se desarrolla, basado en el acompañamiento integral, también del conjunto de sus familias, ha dado respuesta a 83.325 personas, siendo la composición de los hogares en más del 50% con hijos menores a cargo, y de casi el 37% hogares monoparentales encabezados por una mujer”.
El director de Cáritas ha señalado que “la fuerte presencia de la inestabilidad laboral entre la juventud reduce la capacidad de ahorro y emancipación, y junto con el encarecimiento de la vivienda, tiene como resultado una transición a la adultez más larga y frágil, proyectos vitales aplazados y trayectorias atravesadas por la incertidumbre, con proyectos de formación, movilidad y crianza postergados”.
Jesús Martínez-Pujalte ha denunciado que cerca de 140.000 niñas, niñas y adolescentes están viviendo por debajo del umbral de la pobreza en la Región: “Cada número representa a un niño o niña que hoy no tiene suficiente comida en su plato, que vive en una casa sin calefacción, que no puede acceder a la educación en igualdad de condiciones, que no puede participar en actividades extraescolares porque su familia no puede pagarlas, que ha normalizado la precariedad y la falta de oportunidades”. Y ha alertado de que “la exclusión social se hereda. Si naces en una familia pobre, tienes el doble de probabilidades de ser pobre en la edad adulta. Por eso, abogamos por un Pacto Regional por la Infancia, un acuerdo transversal que priorice a nuestros niños, niñas y jóvenes”.
El director de Cáritas Región de Murcia ha finalizado su intervención señalando que “los datos presentados son un retrato de una infancia a la que estamos fallando. Y las consecuencias no son solo individuales: una sociedad que condena a su infancia a la pobreza está hipotecando su propio futuro”.


