Miércoles, 25 de Febrero de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNAutoridad, cultura y estrategia
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Severiano Arias

Autoridad, cultura y estrategia

 

He decidido ordenar por orden alfabético estos conceptos que me rondan la cabeza estos días y que serán los protagonistas de la reflexión que comparto hoy.

 

¿En el entorno profesional cual piensas que podría ser la secuencia natural?

 

En los inicios de una startups, por ejemplo, el equipo promotor queda automáticamente investido de autoridad para liderar el proyecto. A continuación, vendrá la definición y puesta en marcha de la estrategia empresarial y con el tiempo se irá concretando la cultura que define el marco de trabajo en la entidad. En este caso el orden ya no obedecería al criterio alfabético empleado en el título: autoridad, estrategia y cultura.

 

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En una 'empresa consolidada' en el tiempo, con una cultura definida y una autoridad que reside en la Junta de Accionistas y que se gestiona desde el Consejo de Administración, la llegada de un nuevo CEO podría provocar un cierto cambio de estrategia. En este caso la jerarquía está clara: cultura, autoridad y estrategia.

 

En una 'situación de crisis' profunda el orden de estos conceptos volvería a cambiar, asumiendo el rol protagonista el cambio de estrategia, ante la resistencia probable de la autoridad, que se vería forzada con toda probabilidad a un cambio de cultura empresarial.

 

Hasta el momento, el marco de referencia para ponderar la importancia de estos tres conceptos ha estado limitado al ámbito interno de la organización. Sin embargo, no podemos obviar que nuestras naves surcan océanos convulsos con cambios rápidos e impredecibles, donde la información no es clara y está condicionada por factores interconectados que dificultan el análisis, generando situaciones sin precedentes que se prestan a múltiples interpretaciones, lo que se conoce como entorno VUCA (volátil, incierto -uncertain-, complejo y ambiguo).

 

Además, los acuerdos consensuados mayoritariamente, que eran referencias firmes, se tornan frágiles y están colapsando con facilidad, generando estrés y parálisis global, donde causas particulares generan terremotos de gran alcance tensionando la realidad a niveles de difícil comprensión, fenómeno que tiene también su propio acrónimo, BANI (brittle -frágil-, anxious, non-linear, incomprehensible).

 

En este contexto ampliado conviene fomentar la interacción entre los tres conceptos, generando una transformación de la 'autoridad', de forma que promueva una 'estrategia' fruto de la contribución, intensificando el sentimiento de pertenencia de cada elemento individual dentro del marco 'cultural' que define cada organización. Pudiendo estar más o menos de acuerdo en esta necesaria e idílica relación, la realidad zarandea de forma cruda la confianza y tensa la voluntad de mantener cierta coherencia, haciendo difícil discernir los pilares que sustentan la autoridad, cómo se conforma una estrategia y hasta qué punto se puede tensionar la cultura.

 

El requisito imprescindible es la capacidad para tomar decisiones difíciles, con empuñadura suave y hoja templada, que vibre con entusiasmo, repartiendo arriba y abajo, a diestra y siniestra. Sumando los talentos individuales a una estrategia compartida, viviendo la tradición y afrontándola con inteligencia nueva hasta lograr que emerjan los valores vitales.

 

Una estrategia no puede quedarse en el cumplimiento de unos procedimientos que aseguren el orden. Se requiere promover una transformación personal que abrazando la verdadera autoridad permita emerger una 'cultura' nueva. En mi humilde opinión de esto va la vida y la responsabilidad que debemos asumir, de encontrar una sostenibilidad vital cuando las reglas del juego se difuminan.

 

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