Viernes, 27 de Febrero de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNRubén Blades y Willie Colón: la esquina donde la salsa aprendió a pensar
  • Buscar
Rafael García-Purriños

Rubén Blades y Willie Colón: la esquina donde la salsa aprendió a pensar

 

El pasado 21 de febrero falleció Willie Colon. Junto con Rubén Blades, la pareja que supuso un antes y un después en el estilo musical conocido como salsa, del que la canción Pedro Navaja, con su narrativa cinematográfica, contando con humor negro y sabor afrocubano la tragedia de un delincuente y su destino fatal, está considerada como la cima.

 

La canción es una adaptación de Mack the Knife, un tema clásico de la Ópera de los Tres Centavos, de Bertolt Brecht y Kurt Weill, que en los años 20 ya narraba la historia de un asesino callejero (el personaje real Jack Sheppard) con un estilo teatral y narrativo. Rubén Blades tomó esa esencia y la llevó a la salsa, dotándola de realidad social y poesía.

 

Rubén Blades no apareció de la nada. Había pasado por la Fania all stars, escrito para otros y cantado con Ray Barretto, pero tenía sus propias ambiciones: quería hablar de la historia, la política, la sangre y la memoria que aún teñían muchas banderas latinoamericanas. Decir cosas que nadie antes había contado en la salsa.

 

[Img #11890]

 

Willie Colón, en cambio, era un productor de oro que sabía cómo sacar lo mejor de una canción afrocubana a base de trombones y otros metales tan afilados como la navaja de Pedro, y arreglos impecables.

 

El primer trabajo conjunto, Metiendo Mano (1977), fue un primer aviso. Canciones como Pablo Pueblo, La Maleta y Plantación Adentro rompían el molde de la salsa romántica y fiestera para abordar la marginación, la inmigración, la historia colonial y la justicia social.

 

En Plantación adentro, Blades narra con nombres y fechas concretas la explotación brutal del indígena en las plantaciones, mientras evoca el realismo mágico de Gabriel García Márquez con imágenes como “mariposas amarillas, Mauricio Babilonia, y el recuerdo de Macondo impregnado en la memoria”. Pablo Pueblo es el obrero con las manos sucias y los sueños aplastados, un personaje afanado en la aventura de sobrevivir.

 

La verdadera explosión llegó en 1978 con Siembra. En ese momento, el género estaba en declive, repetitivo y sin rumbo, y Siembra irrumpió como una tormenta tropical caribeña. Con más de tres millones de copias, sigue siendo el álbum más vendido de la salsa y fue elegido en 2024 por el proyecto Los 600 como el mejor disco en la historia de la música latinoamericana, Básicamente por sus tres “uves”: verdad, valentía y vigencia. Y por Pedro Navaja, claro.

 

Abre con Plástico, una crítica feroz a la superficialidad, al consumismo que amenazaba la identidad de las sociedades del sur, que cierra con un coro como un grito de resistencia: “¡Presente!”.

 

Y Pedro Navaja, ese cuento narrado con sabor, humor negro y destino fatal. Y su moraleja “La vida te da sorpresas” una advertencia sobre la crueldad y fragilidad de la vida en esos mundos marginales, que se cuenta como poniendo un espejo, sin juzgar.

 

Siembra consolidó lo que se vino a llamar la salsa consciente, dándole repercusión mundial y convirtiendo esta música en reflejo, arma y crónica social.

 

Después de Siembra, Blades y Colón continuaron colaborando en el disco Canciones del Solar de los Aburridos (1981), donde aparece Ligia Elena, la historia de una joven de la alta sociedad que se fuga con un humilde trompetista. Un himno a la superación de barreras y prejuicios, al ansia de libertad y amor sin condicionamientos. La figura del trompetista que conquista a Ligia Elena rompe con estereotipos y cuestiona la sociedad que los mantiene, mientras otras chicas sueñan: “¿Y mi trompetista cuándo llegará?”

 

En 1984, Rubén Blades lanzó Buscando América, ya como solista. Este disco reafirmó su compromiso con las causas sociales y políticas del continente. En particular, la canción Desapariciones, con una letra que pone rostro y nombre a las víctimas y a sus familiares, denunciando el silencio institucional y el dolor humano. La canción es una denuncia poderosa y vigente, que refleja el peso de la historia y las heridas abiertas en Latinoamérica. Y la indiferencia, con ese “estaban dando la telenovela, por eso nadie miró pa’ fuera” que suena como un puñetazo directo a las conciencias. Es, además, una canción bellísima, que pone un nudo en la garganta.

 

Willie Colón siguió brillando como trombonista, productor y figura clave en la salsa, explorando sonidos nuevos y manteniendo una voz crítica en la música latina, mientras Rubén Blades ampliaba su horizonte hacia la política, el cine y la defensa de causas sociales.

 

A lo largo de los años, Blades y Colón se reencontraron en ocasiones, manteniendo vivo el legado. Su música no solo hizo bailar, sino pensar, haciendo de la salsa un espacio para la memoria, la denuncia y la esperanza.

 

Hoy, Pedro Navaja sigue siendo un ejemplo magistral de narrativa musical, una historia que mezcla ritmo y realidad. Plantación adentro continúa resonando como un canto de dolor, y memoria; Pablo Pueblo sigue marchando en las calles como símbolo de la resistencia cotidiana; Desapariciones reclama justicia con la voz de quienes aún esperan respuestas; y Ligia Elena celebra la libertad y la ruptura de prejuicios sociales.

 

Desde la esquina del viejo barrio, donde la salsa aprendió a pensar.

 

Linkedin: Rafael García-Purriños

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.