Lourdes Méndez Monasterio, Carmen Menduiña y Luis Gestoso
Vox en la Región venía gozando de un momento dulce. Su proyección electoral, según los sondeos tanto nacionales como los regionales realizados por el Cemop (UMU) y el OBEDE de la UCAM, era de las mejores de todo el país. En alguna de estas encuestas, incluso, se ha vaticinado el sorpasso al PSRM-PSOE.
En el interior de los partidos también se ha llegado a plantear que Vox podía prácticamente alcanzar los resultados del PP, ofreciendo un empate técnico entre ambas formaciones.
El ‘momento dulce’ en Vox también se vivía en lo orgánico con estructuras consolidadas en todos los municipios y representación institucional prácticamente en todos los ayuntamientos de la Región. La afiliación también le venía sonriendo a Vox Murcia, que disfruta -o disfrutaba- de la mayor ratio nacional en relación afiliados/población.
Con estos antecedentes cuesta comprender qué ha ocurrido en una formación con el viento de cola desde 2019, cuando en las autonómicas de ese año obtuvo cuatro diputados (solo quedó uno en 2021 con otros tres no adscritos) y un 17,7% de los sufragios en 2023, subiendo de cuatro a nueve diputados en la Asamblea Regional.
Difícil de creer la versión 'oficial'
Así las cosas, la versión que llega desde el ‘aparato’ de Ronda de Levante (sede regional del partido) para justificar la defenestración del líder provincial desde el año 2020, José Ángel Antelo, es difícil que se ajuste a la realidad.
En la ‘conspiración’ contra el líder, no suficientemente negada, han participado los murcianos Lourdes Méndez, Carmen Menduiña, Luis Gestoso, Inmaculada Ortega, José Manuel Pancorbo, Antonio Candel, todos bajo la supervisión de la ‘enviada’ de Madrid, Montserrat LLuis.
Este grupo, ‘solo o en compañía de otros’, frase ya utilizada en la sentencia del crimen de los marqueses de Urquijo, venía constituyendo en los últimos meses una estructura interna paralela en Vox al margen de lo que era el Comité Ejecutivo Provincial. Su objetivo: generar confusión tanto a afiliados como a los propios cargos institucionales en los ayuntamientos.
Vox cuenta en cada provincia con un responsable de Intermunicipal, esto es, una persona (Antonio Martínez Sánchez) que se encarga de coordinar toda la acción política en los distintos ayuntamientos en los que cuenta con representación y, además, se dispone de otra persona que asiste los concejales con responsabilidades de gobierno en los ayuntamientos. En este caso es Antonio Candel -quien ya trabajó con Montserrat Lluis en Castilla y León-. La dependencia orgánica de Candel es de la Secretaría General en Madrid, y más concretamente de la secretaria general adjunta (Montserrat Lluis).
Antonio Candel ya había trabajado directamente bajo las órdenes del hoy defenestrado líder como jefe de prensa y de acción de gobierno de la consejería de Interior, una cartera adscrita entre septiembre de 2023 y julio de 2024 a la vicepresidencia del Gobierno que ocupaba Antelo.
Según las fuentes consultadas por este periódico, fue en esa época cuando se desarrolla una inquina personal del subordinado hacia el vicepresidente.
Otro personaje fundamental en esta historia por su papel determinante es el de Lourdes Méndez Monasterio, quien fue diputada nacional por el PP en tres legislaturas, además de consejera de Trabajo entre 2002 y 2004 en uno de los gobiernos de Ramón Luis Valcárcel.
Desde 2015, al finalizar la X Legislatura, Lourdes Méndez se distanció el PP y comenzó a colaborar con Vox, partido al que se afilió en 2018. En ese momento ya había otro Méndez Monasterio en las más altas órbitas de Vox, su hermano Kiko (en realidad, Francisco de Paula Méndez-Monasterio), quien no solo había firmado conjuntamente un libro con Santiago Abascal (‘Hay un camino a la derecha’), sino que era -y es- su más estrecho colaborador como estratega en comunicación y asesor del grupo parlamentario en el Congreso. Él fue uno de los causantes de la renuncia de Iván Espinosa de los Monteros a su escaño en 2023.
El papel de la 'hermanísima'
La ‘hermanísima’, como se conoce en Vox a Lourdes Méndez, era vicepresidenta del Comité Ejecutivo Provincial del partido. Aparentemente tiene una manifiesta su enemistad con otro dirigente que hasta ahora era el ‘segundo’ de Antelo en la Asamblea Regional, Rubén Martínez Alpañez. La enemistad procede de la campaña electoral en la que la política accedió en 2019 a un escaño en el Congreso por Vox y en la que Martínez Alpañez actuó como jefe de campaña.
Aplicando lo de 'la venganza se sirve en plato frio', Lourdes Méndez ya forzó la destitución de María José Rodríguez como jefa provincial de prensa, una periodista que ya había sido destituida con anterioridad como responsable de prensa del grupo parlamentario por los diputados que posteriormente abandonaron el grupo (Juan José Liarte, Francisco Carrera y Mabel Campuzano).
Tras María José Rodríguez, el siguiente objetivo de Lourdes Méndez era Rubén Martínez Alpañez. La diputada nacional le había manifestado a Antelo su disgusto porque Martínez Alpañez siguiera en la estructura orgánica del partido y, aunque fuera en la sombra, que tomase decisiones. Antelo no cedió y mantuvo a su portavoz adjunto pese a viento, marea y tempestad, pues Méndez Monasterio estaba utilizando toda su influencia para que desde la cúpula nacional presionaran al hoy excepresidente para deshacerse de su viceportavoz. Antelo, señalan las fuentes consultadas, se jugó el cuello por él y, así se convirtió en la siguiente presa de Lourdes Méndez.
La lorquina Carmen Menduiña, fiel seguidora de Antelo, fue quien firmó el acuerdo de gobierno con el PP de Lorca, Ayuntamiento en el que ocupa la primera tenencia de alcaldía. Estando en el cargo pasó a tener contacto directo con Antonio Candel y el contacto se convirtió en amistad personal lo que de alguna manera provocó ciertos celos en Lourdes Méndez.
En ese momento, Méndez se dispuso a plantar la enésima batalla con Antelo como enemigo.
Para ello se urdió una trama para desacreditar al expresidente. Mientras Menduiña mantenía una fluida relación con Inmaculada Ortega, que había sido responsable intermunicipal, desde la calle Bambú (sede nacional de Vox en Madrid) se dio instrucciones que eliminar los grupos de Telegram que mantenían los concejales con Ortega e instruyó también la creación de unos grupos nuevos bajo la coordinación del sustituto, nombrado desde Madrid. Inmaculada Ortega, siguiendo el consejo de Carmen Menduiña, mantuvo los grupos de Telegram y a través de ellos se seguían dictando instrucciones que en ocasiones eran contradictorias a lo ordenado desde la dirección nacional.
Todo el conflicto con los grupos de Telegram tenía, al parecer, un objetivo: provocar un descontrol interno del que se iba a culpar a José Ángel Antelo y que Madrid pusiera el punto de mira sobre él y su forma de dirigir el partido.
Menduiña y Lourdes Méndez se desentienden de la situación y aparece en escena otro actor principal, Luis Gestoso.
Este exPP fue afiliado al Partido Popular durante 30 años, ocho de ellos siendo director general de Seguridad Ciudadana y Emergencias de la Comunidad Autónoma.
Amigo personal de Santiago Abascal, en abril de 2019 obtuvo un escaño en el Congreso ya por Vox, y actualmente es portavoz del grupo municipal de esta formación en el ayuntamiento de Murcia.
Afirman quienes le conocen que cada vez que huele un conflicto se enfunda su ‘traje de camuflaje’ para saltar sobre la presa que se le presente. En este caso era Antelo a quien, comentan, le profesa gran envidia por el protagonismo que estaba logrando el líder provincial. Otras fuentes hablan, incluso, de odio.
Si bien el concejal no es ‘santo de devoción’ de Lourdes Méndez y Carmen Menduiña, el actuar sibilino de Gestoso les podía ser de utilidad.
Así comienza otra escaramuza en la guerra interna, la de buscar trapos sucios de Antelo en su gestión. Dado que aparentemente nada podían reprobarles de sus once meses en el Gobierno regional, pone la lupa en los gastos del Grupo Parlamentario y su familia. Sobre la familia llegan a filtrar (intoxicar) que la esposa de Antelo es titular del cincuenta por ciento de las participaciones en una empresa. La información no solo es desmentida por el político, sino que no hay ningún rastro de ello en el Registro Mercantil.
Gestoso, que tiene como compañera concejal a Alba Franco, a la sazón esposa de Jose Manuel Pancorbo (quien fuera consejero de Fomento y nuevo presidente de Vox Murcia como premio a su participación en la ‘conspiración’), ésta le cuenta a su portavoz lo mal que se siente su marido por lo que le ha hecho Antelo. Esto es, la salida del gobierno de la Región y por tanto, la pérdida del sillón y sueldo público, por lo que Gestoso une a Pancorbo al equipo de ‘infatigables’ contra Antelo.
Así, empiezan a enviar informes contrarios a Antelo a la Secretaría General del partido en Madrid, uno tras otro. Antelo, que al parecer era ajeno a esos movimientos, se encontró con la visita de Montserrat Lluis, que le ‘invita’ a renunciar a la presidencia.
Él, según ha reconocido a alguno de sus allegados, no estaba en esas lides, sino en su labor política y se queda sin ninguna oportunidad de defensa. O, más bien, cuando sus ‘leales’ tratan de contrarrestar la situación informando a Madrid de los tejemanejes de Lourdes Méndez, Menduiña, Gestoso y el resto, en la calle Bambú se hace oídos sordos. La decisión está tomada: José Ángel Antelo debe salir y enfrentarse a una posible baja de Vox.
De entre las informaciones remitidas a Madrid destaca uno. Se trata de una queja por un supuesto acoso laboral de Gestoso hacia una trabajadora actualmente en situación de baja médica por la situación generada.
Lo ocurrido posteriormente ya es conocido. Ante la negativa de Antelo a dimitir es todo el Comité Ejecutivo Provincial el que renuncia dejando vacante el órgano de dirección. A Antelo se le retira la portavocía del grupo parlamentario y de nuevo se le ‘invita’ a salir del grupo. Su nueva negativa es la que ha conllevado su expulsión y adscripción al grupo Mixto de la Asamblea Regional.


