Eduardo Baamonde, presidente de Cajamar
Cajamar ha celebrado en su Centro Financiero la II edición del Foro Cajamar por la Sostenibilidad, un encuentro que ha reunido a directivos de empresas líderes, responsables institucionales y expertos en innovación que han analizado cómo la logística sostenible crea valor económico, ambiental y social, poniendo el foco en un sector estratégico para España.
En un escenario mundial marcado por la incertidumbre geopolítica y las tensiones comerciales, en el que los conflictos militares vuelven a condicionar los flujos de transporte y a encarecer el precio de los combustibles, exigiendo a las empresas mayores esfuerzos para seguir abasteciendo a los mercados, los participantes han subrayado que la innovación, la tecnología y la colaboración público–privada pueden generar impactos económicos, ambientales y sociales en toda la cadena logística, y que la transición hacia modelos más eficientes es clave para asegurar la competitividad del país.
Asimismo, han destacado que las cadenas de suministro se enfrentan al reto de adaptarse a nuevas demandas regulatorias, ambientales y sociales sin comprometer su eficiencia operativa. El desarrollo de infraestructuras verdes, la electrificación progresiva del transporte, la utilización de combustibles renovables y la integración de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y el análisis predictivo están transformando rápidamente la forma en que los productos se producen, se mueven y llegan al consumidor final.
En España, este proceso de transformación cobra especial relevancia debido al peso del sector logístico en la economía nacional. Con más de 212.000 empresas y 1,2 millones de trabajadores, tal y como se indica en el Observatorio del Transporte y la Logística en España, del Ministerio de Transporte, el transporte y la logística constituyen un motor clave para la competitividad del país, que aporta más del 4,6% del PIB, y para la cohesión territorial entre regiones. La posición geoestratégica de España, puerta de entrada entre Europa, África y el Mediterráneo, convierte su red logística en un activo fundamental para el comercio internacional y para el desarrollo de sectores esenciales como el agroalimentario, la industria manufacturera, el turismo o el comercio electrónico.
En este contexto, acelerar la transición energética del transporte en España se convierte en un aspecto clave para impulsar modelos logísticos más responsables e independientes, capaces de reducir su exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles y de avanzar hacia soluciones energéticas limpias. Este cambio no solo permitirá disminuir las emisiones asociadas a la movilidad de mercancías, sino también reforzar la resiliencia de toda la cadena de suministro, mejorar la eficiencia operativa y atraer nuevas oportunidades de inversión vinculadas a tecnologías más sostenibles.


