Domingo, 22 de Marzo de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
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ENTREVISTA

María Zabay: “Tal vez el gesto realmente rebelde hoy sea pensar por uno mismo”

De las calles de Nueva York en su aclamada novela Valentina a la trinchera política en 'El Foco' | La periodista y escritora reivindica el talento empresarial de la Región de Murcia

G. V. P. Domingo, 22 de Marzo de 2026
La periodista y escritora María ZabayLa periodista y escritora María Zabay

 

Licenciada en Derecho como acto de rebeldía, periodista incisiva y escritora prolífica. María Zabay es una de esas mentes inquietas que no se conforman con observar la realidad, sino que necesitan diseccionarla. Actualmente al frente del programa 'El Foco', por donde desfila semanalmente la primera línea política y social del país, Zabay acaba de deslumbrar a la crítica con su nueva novela, Valentina. Una obra elogiada por autores como Arturo Pérez-Reverte o Carmen Posadas, que viaja desde los estigmatizados barrios de Queens hasta la cima de Manhattan para hablarnos de ambición, picaresca y supervivencia en un mundo que rara vez reparte las cartas de forma justa.

 

Aprovechando este gran momento literario y profesional, El Nuevo Digital habla con ella para tomarle el pulso a la España de hoy. Conocedora de primera mano de la garra de la Región de Murcia, María huye de los clichés centralistas y radiografía el potencial de esta comunidad sin complejos. En la entrevista, Zabay desnuda la hipocresía de la política, reflexiona sobre las nuevas formas de censura y demuestra por qué, ya sea sorteando bulos en Madrid, buscando el éxito en Nueva York o leyendo en una pequeña biblioteca de Teruel, la mejor herramienta para salir adelante sigue siendo el criterio propio.

 

- María, el cartagenero Arturo Pérez-Reverte ha definido a su nueva protagonista, Valentina, como una joven "pícara y desvergonzada" en la tradición de la novela filosófica. Ha ambientado la historia en Nueva York, mostrando el contraste brutal entre Queens y Manhattan. ¿Eligió EE UU porque el "sueño americano" es el mejor escenario para desenmascarar la mentira de la meritocracia, o cree que en España tenemos nuestras propias Valentinas a las que la sociedad invisibiliza?

 

- Valentina es una Lazarilla de Tormes, una Justina contemporánea. Nueva York me interesaba porque es una ciudad donde todo está exagerado: la ambición, el dinero, la desigualdad, las oportunidades… y también las caídas. Dramáticamente es un escenario perfecto porque en pocas calles puedes pasar de la ilusión absoluta a la realidad más dura. Ese contraste entre Jamaica y Manhattan me permitía mostrar dos mundos que conviven casi puerta con puerta, pero que rara vez se miran de verdad. Pero la historia no habla solo de Estados Unidos. En realidad, Valentina podría existir en casi cualquier lugar. Todas las sociedades tienen personas que quedan fuera del relato oficial del éxito. A veces porque no nacen en el lugar adecuado, otras porque nadie se toma el tiempo de mirar su talento. Lo que me interesaba no era tanto desmontar la meritocracia como explorar algo más humano: el esfuerzo, la posibilidad de cumplir sueños y hasta qué punto el ingenio, la intuición o la picaresca —que es una tradición muy española— pueden convertirse en una forma de supervivencia en un mundo que no siempre reparte las cartas de forma justa.

 

- Vamos a la juventud de hoy. Hace poco hablaba con el periodista y escritor Rubén Amón sobre cómo los jóvenes están encontrando en temas, como los toros o en el catolicismo, un nuevo "argumento político" y de provocación. Usted misma has contado que estudiar Derecho fue su "acto de rebeldía contra ETA" en su momento. Hoy, en la España de 2026, ¿cuál cree que es la verdadera rebeldía de los jóvenes?

 

- Cada generación encuentra sus propios símbolos de rebeldía. A veces son políticos, otras culturales, y otras simplemente gestos de identidad. Es verdad que algunos jóvenes están redescubriendo espacios como la tradición, la religión o incluso los toros, quizá porque durante años se les presentó como algo prohibido o incómodo. Y la rebeldía siempre tiene algo de eso: de cuestionar lo que parece intocable. Pero creo que la verdadera rebeldía de esta generación puede ser otra más silenciosa. Vivimos en una época muy ruidosa, donde todo empuja a opinar rápido, a posicionarse, a vivir hacia fuera. Y tal vez el gesto realmente rebelde hoy sea pensar por uno mismo, no dejarse arrastrar por la presión del grupo o del algoritmo, y atreverse a construir una vida con criterio propio. En mi caso, estudiar Derecho fue una forma muy personal de decir que no aceptaba que el miedo marcara el futuro de mi generación. Cada época tiene sus desafíos, y los jóvenes de hoy también tendrán que encontrar su manera de responder a ellos.

 

- Y de los jóvenes a los que mandan. María, por su plató de 'El Foco' pasa semanalmente la primera línea de este país. Hace apenas unos días, Jaime Mayor Oreja le decía que en España "la mentira ha sustituido al crimen", y otros invitados apuntaban directamente a Moncloa como una "fábrica de bulos". Como periodista que escucha todas estas voces, ¿cree que la verdad ha dejado de importar definitivamente en la política española y nos hemos resignado a vivir de relatos?¿Cree que la fractura social en España es real y profunda, o es un teatro político que no se corresponde con el sentido común que ves en la calle?

 

- Creo que la verdad no ha desaparecido, pero sí se ha vuelto incómoda. A veces incluso peligrosa si no encaja en el relato dominante de cada momento. Hoy vivimos en una época de narrativas instantáneas, donde la política, las redes sociales e incluso los medios compiten por imponer su versión de los hechos. Y eso hace que muchas veces la verdad quede enterrada bajo capas de ruido, simplificaciones y consignas. Por mi plató pasan personas con visiones muy distintas del país, y algo que intento siempre es escuchar con atención. Porque cuando uno escucha de verdad descubre algo interesante: muchas veces los diagnósticos son radicalmente opuestos, pero las preocupaciones de fondo de la gente se parecen mucho más de lo que parece. Y ahí, escuchando a unos y a otros, creo que lo importante es que los ciudadanos puedan formarse su propio criterio. En una democracia madura necesitamos ciudadanos críticos, capaces de pensar más allá de las proclamas y de tener también sus propias líneas rojas. Tal vez el problema no sea que la verdad haya desaparecido, sino que hoy cuesta más que nunca encontrar espacios donde podamos hablar con calma y escuchar al que piensa distinto. Y esa, en el fondo, es una de las responsabilidades más importantes del periodismo, a la que intento ser leal en El Foco.

 

- Aterrizando toda esta política y sociedad en nuestra tierra... En su novela, Valentina tiene que luchar contra los prejuicios y el esnobismo de la élite de Manhattan simplemente por venir de Queens. En España, la Región de Murcia a menudo sufre una injusta discriminación autonómica. Al igual que a Valentina le toca reivindicar su talento, ¿cree que nuestra Región es una tierra a la que le toca demostrar el doble para que se la tomen en serio?

 

- En todas las sociedades existen centros y periferias, y con frecuencia el centro tiende a mirar con cierto esnobismo a lo que está fuera de él. Eso ocurre en Nueva York entre Manhattan y Jamaica, pero también sucede en muchos países con sus regiones.

 

A veces los prejuicios territoriales hacen que algunos lugares tengan que demostrar el doble su talento o su capacidad. Pero lo interesante es que “los prejuicios territoriales suelen caer en cuanto aparece el talento”. Murcia es una tierra con una energía empresarial, cultural y humana muy notable.

 

- Conoce de primera mano nuestra fuerza porque ha participado en eventos empresariales de la Región, viendo la garra de nuestros emprendedores. Si su protagonista Valentina aterrizara mañana en Cartagena o en la ciudad de Murcia en lugar de en Manhattan... ¿En qué sector de nuestra Región cree que daría el 'pelotazo'?

 

- Valentina es un personaje muy intuitivo, observador y una gran trabajadora que lucha por conseguir su sueño. Es de esas personas que saben detectar dónde está la oportunidad antes de que los demás la vean. E una región como Murcia tendría bastantes donde elegir porque es una tierra con una energía empresarial muy notable. Lo he visto en los eventos en los que he participado: gente que hace que las cosas ocurran. Sectores como la agroindustria, la logística, la automoción o la industria alimentaria —los embutidos, la pesca, las conservas— tienen una proyección internacional impresionante. Y cuando un lugar combina tradición productiva con espíritu emprendedor, siempre aparecen nuevas oportunidades para quien sabe verlas.

 

- Y yendo de la ficción a la realidad de ese tejido empresarial y social... ¿cómo ve el potencial real de esta tierra? ¿Cree que la Región de Murcia tiene la energía para ser el "Manhattan" del Mediterráneo a nivel económico y social?

 

-  Creo que cada territorio tiene que encontrar su propio modelo, no intentar parecerse a otro. Manhattan es Manhattan por su historia, su escala y su contexto. La Región de Murcia tiene algo muy valioso, esa enorme capacidad de trabajo y el tejido empresarial que te mencionaba y con los que ha sabido abrirse al mundo desde sectores muy diversos.

 

Su potencial es real, y en buena medida ya se está demostrando. Pero para que ese potencial se despliegue plenamente hay un factor clave: la conectividad. Las regiones que prosperan en el siglo XXI son las que están bien conectadas. Por infraestructuras, por logística y también por talento. Murcia tiene una posición estratégica en el Mediterráneo, una industria muy competitiva y emprendedores con mucha iniciativa. Si esa energía se acompaña de mejores conexiones y de una apuesta clara por la innovación, puede convertirse en uno de los polos económicos más interesantes del sur de Europa.

 

- Para terminar, María. Me gustaría mirar atrás. Creció en Andorra (Teruel), en un entorno donde, como ha dicho alguna vez, "la infancia tenía el ritmo pausado de los pueblos y la imaginación se afilaba en la calle". Hoy se mueve entre platós de televisión y las calles de Nueva York en su novela. Si pudiera enviarle un ejemplar de Valentina a esa niña de Teruel que leía en la biblioteca de sus padres, ¿qué le escribiría en la dedicatoria?

 

- Le escribiría algo muy sencillo: “Sigue leyendo, sigue imaginando, haz las cosas bien y no tengas miedo de soñar a lo grande. Y de trabajar para conseguirlo. Un día descubrirás que los libros que hoy te acompañan también pueden convertirse en tu propio camino”. Crecer en un pueblo tiene algo muy bonito: te enseña a observar el mundo con calma. Muchas de las historias que luego escribimos nacen en esos años en los que uno mira la vida con curiosidad y sin prisa. Quizá por eso sigo creyendo tanto en las historias;  porque a veces empiezan en la biblioteca de un pueblo y terminan viajando por el mundo.

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