Anthony Albanese, primer ministro de Australia y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea
Las organizaciones agrarias Asaja y Coag han sido las primeros en manifestar su más enérgico rechazo al Acuerdo de Libre Comercio (ALC) entre la Unión Europea y Australia, cuya firma se producía esta madrugada en Canberra. Este acuerdo vuelve a suponer un golpe directo a la viabilidad económica del sector agrario y ganadero español y europeo, en el momento de mayor vulnerabilidad de las explotaciones: con los costes de producción disparados por el conflicto en Oriente Medio, los insumos energéticos y los fertilizantes en máximos históricos, y un mercado interior ya saturado por la acumulación de concesiones de acuerdos de libre comercio previos.
Desde Coag, su secretario general, el murciano Miguel Padilla afirma que “la Comisión Europea ha cerrado esta negociación de forma acelerada y opaca, sin haber completado una evaluación de impacto sectorial rigurosa, sin transparencia sobre los volúmenes de cuota acordados y sin haber escuchado las advertencias repetidas de las organizaciones agrarias europeas. COAG recuerda que el Diálogo Estratégico sobre el Futuro de la Agricultura de la UE, concluido en septiembre de 2024, exigió explícitamente una reforma profunda de la política comercial agraria comunitaria. Esa recomendación ha sido ignorada por completo”, subraya.
Por su parte, desde Asaja indican que Bruselas vuelve a ceder en productos clave del campo europeo a cambio de favorecer intereses industriales ajenos al sector primario, especialmente en ámbitos como la automoción o la industria química, así como para garantizar el acceso a materias primas estratégicas vinculadas a la transición energética, como el litio, el magnesio o el aluminio.
“Siempre que hay que sacrificar a alguien en Europa, el elegido es el sector agroalimentario”; y esta situación no es nueva. Ya ocurrió con las consecuencias de los aranceles a fertilizantes rusos y bielorrusos, con el encarecimiento energético o en anteriores negociaciones comerciales como Mercosur o el de Marruecos, indican fuentes de esta organización.
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Los sectores más afectados por este acuerdo son aquellos donde Australia presenta una competitividad estructural basada en la ausencia de las exigencias ambientales, de bienestar animal y de trazabilidad que se imponen al productor europeo. Entre los productos más afectados se encuentran las carnes de vacuno y ovino, además del azúcar, el arroz y los lácteos.


