Gonzalo López Pretel y Diego Salinas
Vox, exVox, portavoz, exportavoz… y así hasta el infinito o hasta como se quiera apreciar y definir.
Estos son los personajes: Gonzalo López Pretel, vicealcalde de Cartagena, afiliado a Vox; y Diego José Salinas, exprimer teniente de alcalde y ahora de baja en el partido, pero aún concejal en la ciudad.
Los hasta hace apenas tres semanas eran colegas de partido, de grupo municipal y quizá hasta compañeros de confidencias, han entrado en una relación tóxica con cámaras, micrófonos y redes sociales por medio, lo que pone foco a un fuego cruzado con la prensa por testigo y la ciudadanía atónita.
Los hechos. Tras la defenestración de José Ángel Antelo como líder provincial de Vox, la pérdida de la portavocía en la Asamblea y la expulsión del grupo parlamentario, Salinas se solidariza con su amigo y se da de baja del partido, pero no renuncia a su acta de concejal. La alcaldesa de Cartagena, para mantener el equilibrio en el gobierno municipal, asciende a López Pretel y le sitúa como su número dos, al tiempo que mantiene a Salinas como responsable de Desarrollo Económico, Empresa e Industria, pero sin el rango de ‘vice’.
En ese momento, Salinas, que ya no forma siquiera parte de la Junta de Gobierno Local, y que siempre se sintió con poco peso en su grupo, es aún más orillado, apartado… sus antiguos compañeros no solo no le hablan y le evitan, sino que comienza a recibir todo tipo de ataques en público.
El más suave de los reproches es que “por dignidad debería dejar el acta” de concejal. En los micrófonos de la Cadena SER, Pretel decía este lunes que al día siguiente de firmar el acuerdo de coalición, Salina comenzó “a trabajar para preparar una moción de censura” a la alcaldesa a la que acababa de dar su apoyo. “Y no solo era una moción a la alcaldesa, sino a todo un gobierno del que él formaba parte”, añadía, y le reprochaba que desde el primer minuto “nunca se sintió cómodo” contraviniendo incluso las directrices que se marcaban desde Madrid de dar estabilidad al pacto. “La comodidad -decía Pretel- tampoco debía ser para el PP”.
En la entrevista, el nuevo portavoz de Vox en Cartagena subrayaba que el acta aún en poder de Salinas son consecuencia de unos votos “no suyos, sino de Vox” para mantener “los principios, los valores y los objetivos del partido”. E insistía en que en el caso de Vox, los asientos son una consecuencia de los votos a un partido. “Aquí no hay baronías”, remarcaba antes de preguntarse por cuáles pueden ser los intereses de Salinas por mantenerse como concejal… y así durante 23 minutos de entrevista.
La respuesta en público del concejal no adscrito tardó 24 horas; en este caso mediante un comunicado publicado en la red social X.
En esta carta, Salinas afirma que rechaza todas las afirmaciones de Pretel, pues considera que son interpretaciones interesadas que no se corresponden con la realidad y que únicamente estarían buscan generar confusión. Acusa a López Pretel de mantener una trayectoria política “marcada por la polémica” y generadora de malestar “entre numerosos ciudadanos”. Entre esas decisiones se encontraría, a juicio de Salinas, “llenar Cartagena de ideología vinculada a la agencia LGTBI”, o destinar recursos públicos a “pisos destinados a inmigración ilegal”; y, por el contrario, votar en contra la restauración “de la Catedral de Cartagena”, o calificar de “chiringuito” el próximo centro de formación de las Empresas del Metal en Cartagena, además de ser responsable último de impagos de empresas en las que participa…
Así, como si de un combate de boxeo se tratara, el combate estelar de la noche tendría dos púgiles muy reconocidos y cada uno acompañado de su propia clá.


