Juan María Vázquez visitó esta mañana las labores de balizamiento del litoral del Mar Menor
La Comunidad Autónoma ha finalizado la instalación del sistema de balizamiento en las playas del Mar Menor correspondiente a la presente temporada, una actuación que cuenta en 2026 con una inversión de 336.646 euros procedentes de fondos propios. Esta cantidad corresponde a la segunda anualidad del contrato licitado por el Gobierno regional, cuyo importe total asciende a 749.966 euros.
El dispositivo cubre aproximadamente 40 kilómetros de litoral y se distribuye en 60 recintos balizados. Su objetivo es garantizar la seguridad de los bañistas, la biodiversidad de la laguna ordenando los usos del espacio marítimo y delimitando claramente las zonas de baño frente al tránsito de embarcaciones de recreo, motos de agua o kayaks.
El consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, destacó que “este operativo permite ofrecer un Mar Menor más seguro, mejor ordenado y preparado para afrontar con garantías la temporada alta”. Asimismo, subrayó que “el balizamiento no solo es una herramienta esencial para la protección de los usuarios, sino también una pieza clave en la gestión responsable del litoral”. Las balizas permanecerán en el agua durante ocho meses, hasta su retirada en noviembre, cuando serán sometidas a procesos de limpieza, revisión y almacenamiento hasta la siguiente campaña.
Juan María Vázquez incidió en que “este modelo de gestión permite optimizar los recursos públicos y asegurar un mantenimiento continuo de las infraestructuras, garantizando su eficacia campaña tras campaña”. En este sentido, remarcó que “la planificación a medio plazo que ofrece este contrato bianual aporta estabilidad y mejora la calidad del servicio que se presta tanto a residentes como a visitantes”.
Apuesta por la sostenibilidad del Mar Menor
Uno de los aspectos más destacados del dispositivo es la continuidad en la implantación de medidas dirigidas a reducir el impacto ambiental del balizamiento sobre el fondo marino. En esta línea, se mantiene la sustitución progresiva de los tradicionales muertos de hormigón por biotopos, estructuras más respetuosas con el entorno que favorecen la regeneración de la biodiversidad.
“Estamos avanzando hacia soluciones cada vez más integradas con el medio natural”, explicó el consejero, quien añadió que “cada intervención en el Mar Menor se realiza bajo criterios técnicos muy exigentes para compatibilizar el uso público con la conservación de sus valores ecológicos”.


