Toma de posesión de Beatriz Sánchez del Álamo como concejal en mayo de 2023
Desde los últimos días de febrero, en Vox están en un sinvivir. Sus dirigentes se levantan cada mañana ansiosos por mirar la prensa para comprobar “quién ha caído hoy”. Esa es la pregunta que en determinados círculos del partido de Santiago Abascal se hacen día a día. Desde febrero, cuando se dictó (ordenó) en la calle madrileña de Bambú la fulminación de José Ángel Antelo como presidente provincial de Vox y su posterior defenestración como parlamentario adscrito a su grupo en la Asamblea Regional, la rueda de salidas no hace más que avanzar.
Como una ‘gota china’ que como método de tortura era empleado contra detenidos no solo para causar daño físico sino acabar por volver loca a la víctima, la lista de cargos políticos y públicos de la formación de ultraderecha que abandonan el partido sigue su marcha.
La última en hacer añicos su carné de afiliada ha sido Beatriz Sánchez del Álamo, concejal ‘con cargo’ del ayuntamiento de Cartagena. Ésta sigue el camino que en febrero, tras el ‘despido’ de Antelo inició otro edil: Diego Salinas. A éste, en Totana le acompañó Marcos Cano. Hace pocos días renunciaron a la afiliación José Francisco Garre, en Torre Pacheco, al que se unieron dos concejalas más: Ana Belén Martínez y Josefa Guillén, lo que completa ya un número que confirma una considerable crisis.
Si es el fin del que parecía crecimiento imparable de Vox o no, solo las encuestas primero y las urnas después lo dirán, pero lo cierto es que la preocupación cunde en Bambú y también en la sede murciana de Ronda de Levante, donde se frotan los ojos no dando crédito a una fuga continua de activos que si bien aún no es numerosa sí es representativa.
La renuncia a la afiliación de Sánchez del Álamo no ha llevado aparejada la entrega del acta de concejal, como tampoco ocurrió en los casos de sus compañeros pachequeros ni de Diego Salinas (sí en el de Totana), lo que pone en apuros la gobernabilidad del ayuntamiento de Cartagena sostenida con una coalición de PP-Vox a la que se suman dos ediles más de los ‘no adscritos’.





