Viernes, 10 de Abril de 2026
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ECONOMÍA CON SENTIDO COMÚN

Solidaridad por un tubo

El profesor de la UMU César Nebot analiza -con datos y sin demagogia- los beneficios del Trasvase Tajo-Segura, que cumple 47 años

César Nebot Viernes, 10 de Abril de 2026

 

En este país de progreso que se llena la boca hablando de solidaridad, el Trasvase Tajo-Segura cumple 47 años y arrastra una rareza muy española. No se le discute tanto por inútil como por eficaz. Una obra pública puede sobrevivir a la dejadez, a los cambios de sigla y a las homilías ministeriales, pero lo tiene más difícil cuando comete el pecado de funcionar. Y el trasvase funciona. Por eso mismo molesta.

 

La paradoja es estupenda. Si un melón sale del Campo de Cartagena y aparece después en Bilbao, en Burgos o en Barcelona, nadie se lleva las manos a la cabeza. Nadie denuncia un atropello territorial. Nadie ve en ello una agresión a la dignidad hídrica de nadie. El melón viaja, se paga su precio, se pagan sus costes y todo entra con naturalidad en la lógica del mercado. El camión es moderno. La logística es civilizada. El comercio es sensato.

 

[Img #12348]Pero cuando si lo que viaja no es el melón sino el agua que permite que el melón exista, entonces entramos en un plano metafísico. Aparecen los nuevos sacerdotes de la política con gesto de revelación y nos explican que transportar un factor productivo es casi una falta moral. Transportar mercancías es progreso por lo que una fruta puede circular con naturalidad. En cambio, la condición para que esa fruta brote parece que no. Es difícil encontrar una paradoja más española y más burocrática.

 

Lo más pintoresco del asunto es la caricatura del regante como si fuese un señorito subsidiado con acequia privada y sombrero de paja de importación. Tampoco ahí encaja el relato. Los usuarios del trasvase no reciben una indulgencia estatal sino que pagan la infraestructura, su mantenimiento y el agua que utilizan. Sin embargo, se les demoniza como si hubieran perpetrado un robo hidráulico a plena luz del día. En España pagar no siempre libra de la culpa. A veces casi la agrava si desmonta una consigna útil.

 

Y mientras los predicadores del símbolo pontifican clamando que los datos no arruinen el relato, la economía mantiene la desagradable costumbre de arrojar cifras. El informe de impacto económico elaborado por PwC para el Sindicato Central de Regantes del Trasvase Tajo-Segura estima que en 2024 las actividades vinculadas al trasvase aportaron 3.912 millones de euros al PIB nacional y sostuvieron 102.894 empleos equivalentes a tiempo completo. Además, alrededor del 45% de la superficie regada por el trasvase en Murcia se dedica a hortalizas y el 50,6% a cítricos y frutales. El 70% de lo cultivado con esa agua se destina a la exportación. Es decir, no estamos discutiendo una nostalgia hidráulica ni una superstición regional. Estamos discutiendo trabajo, renta y futuro.

 

Por eso, el verdadero escándalo no es el agua que circula. El verdadero escándalo, para algunos, es que esa circulación produzca prosperidad en el sureste de España y no nutra su propio relato. Y sí. La solidaridad, escrita en un papel, siempre queda elegante. Pero la solidaridad convertida en obra, en caudal y en tubería ya provoca escándalo, alarma moral y confrontación política interesada. Sobre el papel todos son solidarios, pero por un tubo, ya no tanto.

 

El autor:

 

César Nebot Monferrer (Barcelona, 1974) es economista , doctor en economía y profesor en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Murcia, donde imparte docencia en Fundamentos del Análisis Económico e investiga en econometría, macroeconomía y salud pública. Ha sido docente en la Universidad Pompeu Fabra, la UCAM y la Universitat Oberta de Catalunya y colaborador como analista económico y político en diferentes medios regionales y nacionales.

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