Diego Salinas, concejal no adscrito en el ayuntamiento de Cartagena
Cuatro eran los concejales de Vox en Cartagena que, además, daban su apoyo al gobierno local en coalición con el PP. Y se utiliza el pretérito porque de los cuatro, solo dos forman parte del grupo (Gonzalo López Pretel y Diego Lorente). Los otros: Diego Salinas y Beatriz Sánchez del Amo, se han dado de baja del partido, y han salido de la Junta de Gobierno, pero aún mantienen sus áreas y figuran como concejales no adscritos. Salina es responsable de Desarrollo Económico y Sánchez del Amo de Turismo.
Si bien las hostilidades comenzaron en el primer minuto, cuando Salinas abandonó Vox en solidaridad con el defenestrado presidente provincial, José Ángel Antelo, los ataques de unos a otros no solo no cejan, sino que aumentan en intensidad.
El desencadenante del último episodio conocido son unas declaraciones de López Pretel al diario La Opinión en las que acusaba a sus excompañeros de quedarse en el gobierno local y no entregar sus actas de concejales “para extorsionar a la alcaldesa (Noelia Arroyo)”, amenazando con una moción de censura. Todo ello provocando una inestabilidad que podría acabar con la coalición.
Apenas unos minutos después de leerlas, Salinas utilizaba la red social X para publicar un comunicado en el que afirmaba que todo lo ocurrido en el partido en Cartagena no es más que una crisis interna provocada por la continuada salida de afiliados y cargos del partido, dejando una estructura debilitada, descompuesta y “alejada de la estabilidad que exige la acción política responsable”.
Pero, ¿a quién acusa Salinas? Directamente a López Pretel y a Antonio José Candel, un asesor contratado por el partido, que actúa de enlace entre los cargos autonómicos de Vox y la dirección nacional, y persona de confianza de Montserrat Lluis, secretaria general adjunta de la formación.
De Candel, Salinas dice que está interviniendo de “forma activa, directa e improcedente en la política municipal de Cartagena” siguiendo directrices de Madrid, lo que sería “una injerencia clara y preocupante de la dirección nacional en la vida política local.
En la respuesta a López Pretel, Diego Salinas es aún más duro y entra en el ataque directo. Afirma que “actúa movido por intereses estrictamente personales y de permanencia en la política, anteponiendo su situación individual a la estabilidad institucional”. Asegura que “López Pretel tiene deudas acumuladas por la mala gestión de sus empresas y, ante esta delicada situación económica, lo único que le queda es vivir de la política, priorizando su supervivencia personal y su sueldo público por encima del bienestar de los cartageneros”.
Con esta acusación, Salinas niega que sea él -sin mencionar a Sánchez del Amo- quien desestabiliza al partido, sino que son sus antiguos compañeros los que generan el clima de tensión.
Concluye su comunicado afirmando que tanto López Pretel como Antonio José Candel también intentan condicionar la política de comunicación del Ayuntamiento presionando para que se destinen fondos públicos hacia medios afines al partido como El Toro TV o Radio Libertad, “lo que resulta absolutamente inaceptable desde el punto de vista institucional”, finaliza.




