Apagón y conformismo
"No hay más ciego que el que no quiere ver". El 28 de abril de 2025, el sistema eléctrico peninsular no solo sufrió una avería técnica; sufrió las consecuencias de una ceguera voluntaria ante unas señales de alarma que llevaban años parpadeando. Lo que ocurrió ese día fue un 'cero eléctrico' por sobretensión, un colapso total donde el flujo de energía se interrumpe drásticamente hasta llegar a la nada, dejando a un país entero en negro en cuestión de segundos.
Para quienes conocíamos la fragilidad técnica de nuestra red y el concepto de 'cero energético', aquel silencio eléctrico no fue una sorpresa, sino una confirmación aterradora. Sabíamos que un incidente así no solo apagaría bombillas, sino que comprometería la seguridad nacional y la estabilidad económica. Y así fue: ocho personas fallecieron por causas relacionadas con el apagón, se perdieron 1.600 millones de euros y el caos se apoderó de las infraestructuras, con miles de ciudadanos atrapados en ascensores y túneles de metro que tuvieron que ser evacuados en condiciones críticas.
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A pesar de la magnitud del desastre, un año después asistimos a un espectáculo de conformismo y victimismo político. El gobierno y la oposición siguen pasándose la pelota. Por un lado, la comisión de investigación del Senado, impulsada por la mayoría del Partido Popular, ha dictaminado que la responsabilidad recae exclusivamente en el Gobierno y en Red Eléctrica de España (REE) por falta de previsión y supervisión. Por otro, el PSOE sostiene que no existe responsabilidad política alguna, escudándose en la naturaleza 'multifactorial' del incidente señalada por los informes técnicos.
Mientras tanto, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha intentado poner orden técnico en este caos administrativo. Su investigación ha revelado que, aunque el origen fue complejo, existían mecanismos regulatorios y técnicos suficientes para haber evitado el colapso si se hubieran aplicado con diligencia.
Las conclusiones de la CNMC han derivado en la incoación de una veintena de expedientes sancionadores. Red Eléctrica de España (REE) se enfrenta a los cargos más graves por el presunto incumplimiento de sus funciones esenciales de programación y garantía de suministro. Por su parte, gigantes como Iberdrola, Endesa, Naturgy y Repsol también están bajo la lupa por infracciones graves al no responder adecuadamente a las instrucciones de control de voltaje.
Lo más lamentable de esta crisis es constatar que, cuando se mezcla la política con la técnica, la técnica siempre sale derrotada. Se ignoraron los audios que advertían de problemas meses antes del apagón y se descuidó la disciplina necesaria para mantener el equilibrio del sistema en favor de relatos ideológicos. Al final, en este juego de intereses y conformismo, quien siempre acaba perdiendo, atrapados en un ascensor o pagando la factura de la ineficiencia, es la ciudadanía. Y esperando además en ver como terminan los expedientes sancionadores.
Linkedin: Pedro Rodríguez Molina



