
El gigante de la industria siderometalúrgica mundial ArcelorMittal lanzó el reto de buscar soluciones sostenibles y rentables al tratamiento de los grandes volúmenes de agua que utiliza para el enfriamiento, laminación y galvanizado de los metales que produce en sus once plantas industriales en España, además de otras acerías en países de los cinco continentes.
El reto lo planteó a través de un programa de Ances, la Asociación nacional de CEEI españoles, entre los que se encuentra el Centro de Empresas e Innovación de Murcia (Ceeim).
Uno de los proyectos seleccionados es el de la empresa murciana Health Point Europe, cuyo director técnico es el ingeniero informático y colaborador de El Nuevo Digital Aquilino García, en colaborador con el ingeniero agrónomo Joaquín Ignacio Martínez Moreno.
ArcelorMittal mantiene un sistema de producción que ocasiona un alto consumo de energía para los sistemas de aireación y tratamiento biológico de agua en sus plantas, el uso intensivo de productos químicos para la floculación, desinfección y control en el llamado biofouling (la acumulación de materia en los equipos), la alta emisión de gases de efecto invernadero como dióxido de carbono por el consumo energético y los procesos químicos, además de pérdidas de calor para el enfriamiento de incrustaciones (biofouling), además del alto coste que genera el tratamiento de los lodos que generan los procesos.
Así, desde ArcelorMittal buscaban soluciones que permitieran reducir el consumo energético en el tratamiento de agua, de productos químicos, de emisiones de CO2 y, en definitiva, una aminoración de los costes y mejora de la calidad de las aguas utilizadas para su reutilización en otros usos.
En Health Point, Aquilino García, Joaquín Ignacio Martínez y el resto del equipo de la empresa proponen el uso de nanoburbujas para diluir y oxidar el material ‘peligroso’ de la industria metalúrgica.
Estas nanoburbujas aportarían gas en glóbulos de un tamaño inferior a los 200 nanómetros (300 veces más pequeñas que un cabello humano e invisibles al ojo humano), capaces de degradar los contaminantes.
La propuesta desde la empresa con experiencia en sanidad, atención terapéutica y patentes propias, avala que las nanoburbujas pueden permanecer semanas en el líquido sin ascender a la superficie y, por tanto, realizando su función facilitando reacciones físicas y químicas mejorando la floculación y la separación de partículas contaminantes.
El proceso del tratamiento de aguas costaría de cuatro fases, una primera de tratamiento en tanques con dioxígeno, una segunda con aire y nitrógeno para la flotación de sólidos y aceites, una tercera con una mejora en el reactor biológico y la cuarta el uso de nanoburbujas de ozono y oxígeno para la desinfección final con una reducción de hasta un 70% en el uso de cloro y desinfectantes.
La propuesta también conlleva el tratamiento de fluidos industriales complejos, la optimización de la biometanización y posterior captura del dióxido de carbono.
La murciana Health Point ya cuenta con experiencia en la implementación de tecnologías de nanoburbujas en el sector acuícola, tratamiento de aguas residuales hospitalarias, en la mejora de suelos para la agricultura y en el tratamiento de efluentes industriales.
El sistema propuesta, que prevé varias opciones de implementación, también cuantifica el tiempo de retorno de la inversión, que oscila entre 1,6 y 4 cuatro años por el ahorro que conlleva, así como una reducción de emisiones a la atmósfera de hasta 3.000 toneladas de CO2 anuales por planta.


