Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol
Repsol ha obtenido un beneficio neto de 929 millones de euros entre enero y marzo de este año, un 153% más que en el mismo periodo de 2025. Este espectacular beneficio se debe a la escalada de precios del petróleo por el conflicto en Oriente Medio. Aun así, el beneficio ajustado -que descuenta la volatilidad del precio en los inventarios de la empresa- ha sido de 873 millones, un 56% más.
La compañía ha puesto en marcha una serie de medidas que le permitirán aumentar la producción de queroseno para aviación en las cinco refinerías que tiene en España. Así, Repsol ha destinado 1.200 millones de euros en el trimestre a incrementar la compra de crudo para disponer de suficiente materia prima.
En este sentido, Repsol elevará entre un 15% y un 20% su producción de combustible para aviación, sobre todo de cara al verano y tratará de poner todo de su parte para salvaguardar, por ejemplo, el turismo, actividad de gran importancia para la economía española.
En el primer trimestre de 2026, la compañía que dirige Josu Jon Imaz como consejero delegado ha vuelto a recibir cargamentos de Venezuela, un crudo pesado que las refinerías de Repsol transforman en productos como gasolina, diésel y queroseno.
Reparto de beneficios
En línea con el objetivo de distribución a los accionistas, Repsol abonó en enero el primer dividendo en efectivo previsto para 2026, que ascendió a 0,5 euros brutos por acción; el segundo, cuyo pago se prevé en julio, situará la retribución total en 1,051 euros brutos por acción en el año, un aumento aproximado del 8% respecto a 2025. Además, propondrá en la próxima Junta General de Accionistas (el 14 de mayo) otro pago de 0,53 euros por acción que se abonará en enero de 2027.


