Recreación del yate ‘Stardust Uno’ varado en Las Salinas
En el kilómetro cero de La Manga, junto a las Salinas de Marchamalo y próximo a Cabo de Palos ha surgido el Camping Las Salinas, un espacio que pretende convertirse en un refugio invernal del turismo europeo.
Desde la promotora Masa Fondo de Activos Turísticos afirman que “el camping no busca competir en tamaño otras instalaciones similares, sino en filosofía. Es un proyecto que apuesta por un modelo de turismo tranquilo, respetuoso y alineado con los valores de un territorio que cada vez mira más hacia la sostenibilidad”.
El principal atractivo del camping será la embarcación ‘Stardust Uno’, la cual se ha recuperado, musealizado y se varará para su uso y contemplación en tierra. “Es un yate de motor clásico de desplazamiento con historia rica, pues fue construido en los años 30 del pasado siglo. Está construido íntegramente de madera, el material estándar de lujo antes de que el acero y la fibra de vidrio dominaran la industria”.
Goza de un estilo ‘trawler’ o de crucero de cabina larga, ojos de buey redondos tradicionales y una estructura de puente de mando elevada con ventanas rectangulares. Es un barco de doble hélice (bimotor), con dos ejes y timones. “Va a ser el icono del camping. Estará acondicionado para alojamiento en 2 suites con terrazas anexas elevadas".
La arquitectura del camping apuesta por la madera tratada procedente de bosques gestionados de forma sostenible, un material que aporta calidez y reduce la huella ambiental. “Las edificaciones se integran suavemente en el entorno, respetando la escala del paisaje y evitando romper el horizonte característico de la zona”.
El paisajismo del proyecto huye deliberadamente de los modelos convencionales. En lugar de grandes extensiones de césped el diseño apuesta por la xerojardinería, una estrategia adaptada al clima y al territorio. “Más de cien cactus columnares de gran porte forman parte de la vegetación principal acompañados por cipreses, moreras y del palmeral existente que aporta sombra natural al conjunto. El resultado es un jardín que no lucha contra el clima de Cartagena, sino que convive con él”.
El perfil de visitantes que pretende atraer es muy concreto: el viajero europeo del norte que cada invierno busca refugio en las temperaturas suaves del Mediterráneo. Son los conocidos como ‘turistas de nieve’. Para sus autocaravanas se han diseñado 70 parcelas equipadas con conexiones individuales de agua, electricidad y desagüe. “Este modelo favorece un turismo desestacionalizado. La respuesta del mercado ya anticipa el interés: incluso antes de su apertura oficial el camping ya cuenta con cerca de un 30% de ocupación reservada para la temporada comprendida entre septiembre y mayo de 2027”.
Una de las finalidades del Camping Las Salinas es gestionar el turismo itinerante. Muchas autocaravanas terminan estacionando durante días en parkings públicos o en zonas naturales próximas al Vivero y a Las Salinas. “Esta situación genera impactos ambientales negativos y conflictos de convivencia con los residentes. La creación de un camping especializado actúa como una solución ordenadora dado que, al ofrecer servicios completos, canaliza una demanda ya existente hacia un entorno regulado y respetuoso con el medio”.


