Jorge Betancor
La cocina ha dejado de ser un rincón puramente funcional para convertirse en el gran escaparate del hogar. Un claro ejemplo de esta transformación es Cocinas Betancor, una firma histórica de Molinos Marfagones (Cartagena) que lleva más de 25 años vistiendo las casas de la comarca. Liderar este mercado exige una visión empresarial audaz, capaz de aunar las últimas tecnologías inmersivas de diseño 3D con el trato artesanal e hiperpersonalizado que exige el cliente actual.
Al frente está Jorge Betancor, un empresario profundo conocedor de cómo han evolucionado nuestras viviendas en las últimas décadas. Charlamos con él sobre el cambio radical de los espacios tras la pandemia, la importancia de la ergonomía diaria y el valor del asesoramiento a medida. Además, Betancor aporta su perspectiva sobre las trabas burocráticas y laborales que, desde las instituciones, dificultan el día a día de las pequeñas y medianas empresas.
.- ¿Hasta qué punto se ha vuelto indispensable el diseño 3D inmersivo para cerrar una venta en su sector?
.- Resulta complejo medir con exactitud si esta tecnología es el factor único para cerrar una venta, pero en Cocinas Betancor tenemos claro que nuestro objetivo es ofrecer el mejor servicio desde que el cliente cruza la puerta. Entendimos que era fundamental que pudieran visualizar su cocina e interactuar virtualmente con ella, abriendo cajones y recorriendo los espacios. Aunque a muchos clientes les sigue sorprendiendo esta innovación, el verdadero valor añadido es la total certidumbre: saben perfectamente qué se les va a instalar, qué zonas de paso tendrán y cómo serán las dimensiones exactas. Esta transparencia facilita enormemente el proceso.
Afortunadamente, a día de hoy gozamos de una excelente salud comercial y un nivel de ventas muy sólido. Todo esto es el resultado de un esfuerzo constante por estar a la vanguardia tecnológica para ofrecer el máximo abanico de posibilidades a quienes confían en nosotros.
.- ¿Cómo logra una pyme rentabilizar la hiperpersonalización y competir contra las grandes multinacionales que tiran los precios?
.- Desde la llegada de las grandes superficies, nuestra filosofía ha sido mantener el foco en nuestro propio modelo de negocio sin obsesionarnos con ellas, y el tiempo nos ha dado la razón. El perfil de nuestro comprador no es el de un gran almacén. Para nosotros, ese tipo de establecimientos no representa una competencia directa porque, sencillamente, comercializamos un producto y un servicio diferentes. No se trata de valorar si son mejores o peores, sino de entender que operamos en segmentos distintos.
Manteniendo esta línea de hiperpersonalización, no hemos sufrido ninguna merma en las ventas. El usuario que busca comprar una cocina por módulos para instalársela él mismo no es nuestro cliente objetivo. A menudo resulta sorprendente que pymes como la nuestra ofrezcan presupuestos enormemente competitivos frente a esas multinacionales, ya que nosotros también optimizamos nuestras gestiones de compra para ajustar los márgenes y ofrecer un precio excelente que, a diferencia de ellos, incluye siempre el servicio de instalación y montaje profesional.
.- A nivel técnico y de confort diario, ¿qué elementos son hoy innegociables al proyectar una cocina para toda la vida?
.- Para entender esta evolución técnica me remontaría a tiempos anteriores a la propia pandemia, cuando aún no existían los grandes formatos de almacenaje actuales. Hoy disponemos de sistemas de herrajes que mejoran significativamente la ergonomía y hacen la vida muchísimo más fácil en el día a día.
Cuando tratamos con un cliente, nos gusta personalizar el proyecto al milímetro; por ejemplo, si estamos asesorando a una persona mayor, priorizamos sistemas de extracción total para facilitarle el acceso a todos los utensilios sin que tenga que realizar ningún esfuerzo.
.- ¿Cuál es la queja principal de los clientes sobre sus cocinas antiguas y cómo ha transformado la pandemia nuestra forma de entender este espacio?
.- Sobre esa queja principal y el cambio de paradigma, ahí sí entra en juego la pandemia. Tras el confinamiento, la tendencia absoluta es la cocina de integración. Si antes solo un 10% de la población concebía la cocina como un lugar social, hoy ese porcentaje se ha invertido: el 90% de la gente piensa, cree y sabe que la cocina es la estancia más social de la casa.
Esto nos ha llevado a diseñar cocinas mucho más amplias. En los últimos años se han derribado multitud de tabiques para unir estancias y crear conceptos 'office'. Además, ha crecido el interés por cocinar bien en casa; los clientes le ponen mucho más hincapié al equipamiento e invierten hoy en electrodomésticos de alta gama, como buenas placas de inducción u hornos con prestaciones muy superiores a los que se vendían antiguamente.
.- Como empresario, ¿siente que las administraciones públicas ponen facilidades fiscales y burocráticas para que una pyme crezca, o hay demasiadas trabas?
.- A nivel puramente autonómico, en la Región de Murcia no hemos encontrado grandes escollos burocráticos, en parte porque al ser una pyme de ámbito local no solemos recurrir a organismos como el Instituto de Fomento para externalizar mercados. Sin embargo, si analizamos la situación a nivel estatal, la realidad es muy distinta.
Se están imponiendo demasiadas trabas a la pequeña empresa a través de políticas de empleo que no nos benefician en absoluto y que, en muchas ocasiones, te hacen plantearte si realmente compensa crecer. Sentimos que desde los altos niveles institucionales intentan ponernos palos en la rueda continuamente. Lo que reclamamos es mayor empatía hacia el tejido empresarial. Las recientes normativas y el incremento de costes asociados a la Seguridad Social nos están haciendo mucho daño. Pese a todo, como buenos empresarios que somos, nuestra vocación y responsabilidad siempre es tirar hacia adelante.


