¿Y si los Beatles hubieran seguido juntos en 1980?: La 'Utopia' de Todd Rundgren
En 1980, Todd Rundgren, productor estrella, apreciadísimo técnico de sonido, músico de culto y genio excéntrico, decidió preguntarse qué habría pasado si los Beatles no se hubieran separado. Hoy puede que nos lo contestara la inteligencia artificial. Pero él tenía la inteligencia natural, los medios, la banda, y la obsesión suficiente, así que además lo imaginó, lo ejecutó y lo llevo a un disco.
El resultado fue Deface the Music, un disco lanzado bajo el nombre de su grupo Utopia, que no es solo un homenaje a los Beatles: es un álbum entero de canciones nuevas, originales, que suenan como si los fabfour hubieran seguido y se hubieran enamorado de los sintetizadores, el power pop y las posibilidades que ofrecía un nuevo mundo sonoro. Los Beatles en la Nueva Ola.
Pero antes de hablar de ese disco, pongamos algo de contexto. Porque Rundgren, no es solo, como se suele decir, un músico 'conocido exclusivamente en su casa a la hora de comer', o por haber criado como hija a Liv Tyler, sino una figura esencial para entender la música moderna. Nació en 1948, en Upper Darby, un barrio de Filadelfia, y desde muy joven vivió fascinado por todo lo que viniera de Gran Bretaña. Su imaginario estaba hecho de guitarras Rickenbacker, trajes estrechos, carteles de los Kinks, ecos de Abbey Road y melodías redondas.
Y trató de ser parte del club. En 1968 fundó su primera banda, The Nazz, con la que grabó tres discos, y aunque no fueron éxitos comerciales, si fueron apreciados por la crítica y le sirvieron de carta de presentación.
![[Img #12842]](https://elnuevodigitalmurcia.es/upload/images/05_2026/3416_rafa.jpg)
Su carrera en solitario fue breve pero impactante. Desde su primer disco, Runt, quedó claro que había un talento especial. Pero su verdadero reconocimiento vino como productor y técnico: Ese tipo en la sombra que convierte buenas canciones en obras maestras. Produjo discos fundamentales como Bat Out of Hell de Meat Loaf, trabajó con The Band, New York Dolls, Patti Smith, Hall & Oates, XTC o Badfinger. En todos esos trabajos dejó su huella: obsesión por el detalle, creatividad técnica, y un respeto absoluto por la canción y la melodía como obra de arte.
Utopia nació como una especie de colectivo musical a medio camino entre el rock progresivo y la marcianada, con sus (nada menos que) tres teclistas.
En 1976 encontró su forma definitiva como cuarteto, con Roger Powell en los teclados, Kasim Sulton al bajo, John Wilcox en la batería y el propio Todd a la guitarra y la voz. Juntos fueron construyendo un sonido muy propio: melódico, a veces grandilocuente, siempre muy creativo.
Y de repente, idearon Deface the Music, un viaje por un universo paralelo donde los Beatles no se separaron en 1970. Y no solo eso: donde descubrieron los sintetizadores, el estudio de 24 pistas, los coros en estéreo, los delays creativos y todo lo que había nacido en la nueva década. No se limitaron a copiar los estilos: hicieron canciones propias que parecen escritas por los Beatles, en un ejercicio de estilo tan meticuloso como entrañable.
El arranque, con 'I Just Want to Touch You', ya lo dice todo. Uno escucha esa canción y cree estar oyendo una cara B de A Hard Day’s Night. Luego vienen joyas como 'Crystal Ball', 'Silly Boy', 'Alone', 'Take It Home'… cada una capturando un momento distinto del recorrido Beatle, desde los primeros años de rock de guitarras limpias, hasta la psicodelia elegante de Rubber Soul o las armonías soñadoras y melancólicas de Abbey Road. A veces suena más a Lennon, otras a McCartney, pero siempre con ese ingrediente secreto que Todd nunca perdió: su propio gusto por la melodía y las armonías vocales, su sentido del humor, su voz.
Escuchar este disco es abrir una puerta a un universo paralelo. Uno donde Paul nunca discutió con John, donde George tuvo más protagonismo, donde Ringo siguió marcando el ritmo con esa ternura de metrónomo humano. Donde Let It Be y Abbey Road no fueron un adiós, sino solo otro paso más.
Lo más emocionante de Deface the Music es que, debajo del ejercicio de estilo, vemos como el pop también puede ser fantasía. Que no todo tiene que ser ruptura o innovación radical. Que, a veces, imaginar cómo sería el futuro de algo que amamos, también es una forma de avanzar. Rundgren no está mirando atrás con nostalgia, sino con admiración y creatividad.
Todos los fans del cuarteto de Liverpool hemos fantaseado con verlos juntos una vez más. Con un último disco. Con una gira imposible. Con un milagro. Por eso Deface the Music merece ser rescatado, celebrado y escuchado con auriculares y una sonrisa. No es un disco revolucionario, ni falta que hace. Es un disco juguetón, elegante, lleno de amor por la música, por los Beatles y por lo que pudo haber sido. Porque la música es la mejor máquina del tiempo que el ser humano ha sido capaz de inventar.
Así que, si alguna vez te preguntaste cómo sonarían los Beatles si hubieran llegado a 1980... Todd Rundgren ya te dio una respuesta.
Y la grabó con el único nombre posible: Utopia.
Linkedin: Rafael García-Purriños



