Amelia Ávalos Ferrero, directora gerente de los hospitales Ribera en Cartagena y de los centros del grupo en la Región
El Grupo Ribera opera la red de salud más extensa de la Región de Murcia a través de su infraestructura de hospitales y policlínicas. Liderar este engranaje, donde el margen de error no existe, exige un perfil capaz de equilibrar a diario la máxima eficiencia organizativa con la excelencia clínica y humana.
Al frente de esta misión se encuentra Amelia Ávalos Ferrero, directora gerente de los hospitales Ribera en Cartagena y de los centros del grupo en la Región. Licenciada en Medicina y con formación ejecutiva en escuelas de negocios de élite como IESE o ESADE, atesora más de dos décadas de experiencia en alta gestión hospitalaria. En El Nuevo Digital Murcia conversamos con ella sobre cómo absorber el actual ‘boom’ de las pólizas privadas, el aterrizaje de la Inteligencia Artificial en las consultas y su firme compromiso por afianzar en la comarca un modelo médico innovador y centrado siempre en las personas.
- ¿Cuál es el hábito clínico más difícil de 'desaprender' para un sanitario que entra a la dirección y gestión? ¿Qué ventaja competitiva le da frente a un gerente puramente financiero?
- En realidad, gestionar una organización sanitaria no deja de ser, en gran parte, realizar un diagnóstico continuo, analizar situaciones y tomar decisiones basadas en el conocimiento, la experiencia y el aprendizaje diario. Por eso creo que la gestión sanitaria está íntimamente ligada a la práctica clínica, porque al final trabajamos con personas y para las personas.
Quizá lo más difícil de 'desaprender' cuando vienes del ámbito clínico es querer resolverlo todo de manera inmediata, como ocurre muchas veces en la asistencia sanitaria. En gestión, las decisiones requieren visión estratégica, planificación y equilibrio entre muchos factores distintos. Pero, al mismo tiempo, tener una visión médica aporta una ventaja muy importante: entender realmente qué necesita el paciente y qué necesitan también los profesionales sanitarios para poder desarrollar bien su trabajo.
Yo siempre digo que los pacientes tienen que estar en el centro de todas nuestras decisiones, pero también nuestros profesionales. Cuidar de los equipos, escucharles y facilitarles herramientas y recursos adecuados es fundamental para que puedan ofrecer la mejor atención posible.
- Ribera Salud apuesta firmemente por la tecnología a través de su división ‘Futurs’. Más allá de la robótica quirúrgica, ¿qué papel juega ya la Inteligencia Artificial en sus diagnósticos y cómo imagina su integración en sus hospitales a cinco años vista?
- La Inteligencia Artificial está todavía dando sus primeros pasos dentro del ámbito sanitario, pero abre un escenario con enormes posibilidades para mejorar la salud y la calidad asistencial de los pacientes.
Actualmente ya existen herramientas basadas en IA que ayudan en el análisis de datos clínicos, optimización de procesos, apoyo al diagnóstico o mejora de la precisión asistencial. Todo ello nos permite avanzar hacia una medicina cada vez más personalizada, preventiva y eficiente.
En Ribera llevamos años apostando por la innovación tecnológica y por integrar herramientas que ayuden tanto a los profesionales como a los pacientes. Pero también creemos que es fundamental avanzar desde la prudencia, garantizando siempre la seguridad clínica, la protección de datos y una regulación adecuada que acompañe el desarrollo de estas tecnologías.
A cinco años vista, la Inteligencia Artificial estará mucho más integrada en la práctica sanitaria diaria. Nos ayudará a mejorar la capacidad diagnóstica, anticiparnos a determinadas patologías, optimizar tratamientos y hacer más eficientes muchos procesos asistenciales. Pero siempre entendiendo que la tecnología debe complementar al profesional sanitario, nunca sustituir el valor humano de la medicina.
- Ante las listas de espera en la sanidad pública, la contratación de pólizas privadas no deja de crecer. ¿Cómo escala Ribera su capacidad para absorber este aumento de demanda sin masificar el servicio ni perder cercanía?
- Para ello, en Ribera seguimos reforzando servicios, incorporando nuevos profesionales, ampliando horarios e impulsando herramientas tecnológicas que nos permitan mejorar tanto la accesibilidad como la eficiencia asistencial. Pero más allá del crecimiento estructural, creemos que es fundamental que el paciente continúe sintiendo cercanía, confianza y acompañamiento durante todo su proceso asistencial.
La humanización sigue siendo una prioridad para nosotros. La calidad sanitaria no depende únicamente de la capacidad tecnológica o asistencial, sino también de cómo escuchamos, atendemos y cuidamos a las personas en momentos especialmente sensibles de su vida.
Por eso, nuestro reto no es solo responder al aumento de la demanda, sino hacerlo manteniendo una atención personalizada y una experiencia paciente basada en la confianza y la cercanía.
- Va a cumplir los tres años liderando este gran proyecto en la Región, ¿cuál es el gran proyecto, unidad o transformación estructural por la que le gustaría que se recordase su etapa al frente de los Hospitales Ribera en Cartagena?
Desde Ribera aspiramos a seguir ampliando nuestra cartera de servicios y nuestra capacidad asistencial para que los pacientes de Cartagena y la Región de Murcia no tengan que desplazarse fuera de su entorno para recibir una atención sanitaria de alta calidad.
Como cartagenera, ese es para mí uno de los retos más ilusionantes y motivadores: contribuir al crecimiento sanitario de nuestra comarca y seguir consolidando proyectos asistenciales de referencia dentro de la sanidad privada regional.
Actualmente ya contamos con unidades y servicios que están desarrollando un trabajo de gran nivel, tanto por la calidad de sus profesionales como por la importante inversión tecnológica realizada. Un ejemplo de ello son las unidades vinculadas al diagnóstico y tratamiento de la patología mamaria o la unidad de traumatología de columna, entre otros proyectos estratégicos que queremos seguir potenciando.
Pero, más allá de infraestructuras o tecnología, me gustaría que esta etapa se recordase por haber contribuido a consolidar una sanidad cercana, accesible, innovadora y centrada en las personas, tanto pacientes como profesionales.


