Lunes, 25 de Mayo de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNE-mocionados
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Javier Pedreño

E-mocionados

 

No es lo mismo subir a coger brevas que bajar a llevar palos. El sabio refranero, que siempre guarda una dosis de realismo analgésico para las resacas de la vida, debería lucir de pancarta cabecera en las fachadas -y nunca mejor dicho- del Palacio Consistorial de Cartagena. Porque hasta hace un cuarto de hora, allí arriba, en la balconada, las brevas políticas se repartían con el optimismo propio de quien se cree blindado en las alturas. Pero el suelo siempre está más cerca de lo que parece, y la bajada viene esta vez cargada de estacazos con aroma a vara verde.

 

Nuevamente abducidos asistimos al enésimo capítulo de esta gran serie Netflix política contemporánea cuya trama es más previsible que lo esconde la otra punta de mi ovillo de hilo negro y es que siempre que pasa igual sucede lo mismo y donde fueres, haz lo que vieres. Y lo que se ve, sobre todo si uno enfoca al kilómetro cero de la política española, es que el manual del poder ha cambiado sus viejas reglas de caballería por un pragmatismo de trinchera bastante previsible. El sistema ha homologado el todo vale. Si en Madrid se puede pactar con asesinos, con prófugos o con el mismísimo diablo a cambio de estirar el contrato de alquiler, por qué los chicos de provincias o incluso de cantones, se iban a quedar atrás, al fin y al cabo el mercado dominante lo coronan los que han sabido copiar mejor, hasta mejorar el que se creía que era el original y que ha pasado a ser la copia. Quién no tiene ya un coche chino convencido de que es alemán.

 

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La culpa, por supuesto, no es de los que cocinan estos entramados, sino del dócil estómago de los que seguimos llenando sus restaurantes con menús más basura que nunca y por un precio cercano a la estafa. Nos han anestesiado la mente, el estómago y el bolsillo. Somos un cuerpo social colectivamente dopado que asiste a estos espectáculos con la misma indiferencia con la que ve pasar las nubes mientras sus datáfonos dejan a cero nuestra caja de la integridad y por supuesto la otra. 

 

Tragamos y digerimos el transfuguismo ideológico a todas las horas de cualquier pleno, que si el premio gordo es alcanzar o mantener el poder, el votante ya ha aprendido a no mirar las costuras del pacto, por muy deshilachadas que estén. 

 

El PP no gobierna en Madrid y a todos se nos ha olvidado que ganó las elecciones. Ciudadanos ganó en Cataluña y miren donde está. MC ganó en Cartagena y se quedó sentado mirando para Cuenca que también empieza por C pero nada más. Esto ya no va de ganar sino de gobernar. Y los que ganan no gobiernan porque otros supieron ofrecer lo que algunos estaban dispuestos a comprar a cambio de lubricar la senda que conduce al bastón de mando. No me vengan con escrúpulos que esto es política de asalto, de la que engrasa los muelles de los sillones hasta que les perforan su propio culo. 

 

Si el patio de juego nacional ya ha demostrado que todo tiene un precio y que si no le gustan mis principios, tengo otros, por qué Noelia Arroyo no ha sido capaz de ofrecer algo mínimamente barato a quienes tienen el precio de venta pegado en la frente. 

 

No existe precio más caro que acabar perdiendo la alcaldía.  

 

Menudo lapsus mental olvidar que a ella misma la hicieron alcaldesa los votos tránsfugas del PSOE. Lecciones de Arroyo o de Castejón con ese currículum, no por favor. No nos caben. 

 

Ya sabéis cuáles son los mimbres, debería ser fácil para vosotros terminar de construir los cestos. 

 

Linkedin: Javier Pedreño

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