Miércoles, 03 de Junio de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNNo es la IA, sino nosotros
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Manuel Ballester

No es la IA, sino nosotros

 

Confieso que cuando empecé a ver referencias a Magnifica humanitas pensé: “ya está aquí otro documento sobre inteligencia artificial”. Y, francamente, experimenté cierto cansancio anticipado.

 

[Img #12971]Llevamos años siendo bombardeados con titulares sobre IA: riesgos, productividad, regulación, amenazas laborales, algoritmos y promesas de salvación tecnológica. Uno termina sospechando que la cuestión central de nuestro tiempo consiste simplemente en fabricar herramientas cada vez más potentes.

 

Pero entonces hice lo que conviene hacer con cualquier texto serio: empezar por el principio. Primero el título. Después el índice. Y sólo luego entrar en el contenido.

 

Ahí apareció la sorpresa.

 

Magnifica humanitas apenas habla de inteligencia artificial. O mejor dicho: habla de ella precisamente porque antes habla del hombre. De sus 245 puntos, apenas 14 están dedicados específicamente a la inteligencia artificial. Los otros 231 desarrollan una reflexión mucho más amplia sobre la persona, la vida social y el destino de nuestra civilización.

 

Su primer punto marca inmediatamente el terreno. No se nos presenta un problema técnico sino civilizatorio. La humanidad —dice el texto— se encuentra siempre ante una elección decisiva: construir Babel o edificar una ciudad verdaderamente humana. La cuestión central no es qué máquinas seremos capaces de fabricar, sino qué tipo de hombres seremos mientras las fabricamos.

 

Y ese desplazamiento importa.

 

Porque gran parte del debate contemporáneo sobre inteligencia artificial se desarrolla como si el problema fuese únicamente funcional: qué podrán hacer las máquinas, cuánto trabajo sustituirán, qué sectores transformarán o qué regulación exigirán. Todo eso es relevante, sin duda. Pero sigue siendo secundario respecto a una cuestión anterior: qué idea del hombre guía el uso de ese poder técnico.

 

[Img #12972]Hay además un detalle significativo. León XIV pertenece a la tradición agustiniana. Y eso ayuda a entender el tono de fondo del texto. San Agustín escribió La ciudad de Dios mientras el mundo romano se descomponía política, cultural y espiritualmente. También nosotros vivimos una época de fatiga civilizatoria: una época técnicamente poderosa y, al mismo tiempo, crecientemente desorientada acerca de qué significa vivir bien, qué merece respeto y qué vale realmente la pena conservar.

 

En ese contexto cobra relieve el viejo diagnóstico agustiniano: "Dos amores fundaron dos ciudades". Solemos entender el amor en un sentido sentimental, pero Agustín apunta a algo más profundo: aquello que una sociedad desea verdaderamente y alrededor de lo cual termina organizando su vida. Toda civilización tiene un tesoro dominante; y allí acaba inclinándose también su corazón.

 

La cuestión decisiva vuelve a ser entonces antropológica. ¿Qué considera valioso una civilización? ¿Qué está dispuesta a sacrificar para obtener seguridad, comodidad o eficiencia? ¿Qué capacidades humanas deja de ejercitar porque las delega progresivamente en sistemas técnicos?

 

Quizá ahí aparezca el verdadero interés de la inteligencia artificial. No tanto como amenaza autónoma, sino como una especie de reactivo cultural. La IA obliga a preguntarnos qué diferencia existe entre cálculo y juicio, entre asistir al pensamiento y sustituirlo, entre acumular información y comprender realmente.

 

Porque el problema de la dignidad humana nunca queda definitivamente resuelto. Cada época recibe nuevamente la tarea de protegerla o degradarla. Y las sociedades más vulnerables no suelen ser las técnicamente atrasadas, sino aquellas que, fascinadas por su propio poder, empiezan a olvidar para qué lo querían.

 

Tal vez por eso Magnifica humanitas resulta más interesante cuanto menos habla de inteligencia artificial. Porque termina devolviéndonos a la pregunta que precede a todas las demás: qué tipo de hombres queremos llegar a ser.

 

Linkedin: Manuel Ballester

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