Juan Vivas, el 'Buzz Lightyear' de Ceuta
Hay algunos políticos que gobiernan una legislatura. Otros, incluso dos. Pero Juan Vivas parece haberse propuesto emular a 'Buzz Lightyear' y permanecer en misión permanente. Después de veinticinco años al frente de Ceuta, su trayectoria política ya no se mide en mandatos, sino en años luz.
Si Pixar Animation Studios -la productora cinematográfica filial de Disney- hubiera decidido ambientar sus Toy Story en la política local española, sin lugar a dudas habría encontrado en Juan Vivas -presidente del PP de Ceuta- la inspiración perfecta para crear una nueva versión de 'Buzz Lightyear' el fiel guardián del espacio. No por sus aventuras intergalácticas ni por sus hazañas heroicas, sino por esa frase que parece haberse convertido en el lema no oficial de su mandato: "¡Hasta el infinito y más allá!".
Porque, seamos sinceros, veinticinco años consecutivos al frente de una administración no son una legislatura. Ni dos. Ni cinco...y dan para mucho. ¡Son prácticamente una era geológica... y más allá!
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Mientras otros dirigentes pasan por los gobiernos dejando una clara huella para bien o para mal, Vivas ha conseguido algo mucho más insólito y singular: convertir su permanencia en el Gobierno en un fin en sí mismo. Gobernar ha dejado de ser una misión imposible para transformarse en un estado natural de las cosas, como la gravedad o las mareas.
La paradoja es que, después de un cuarto de siglo de gestión, Ceuta sigue enfrentándose a gran parte de los mismos problemas estructurales que ya existían cuando inició su mandato, allá por el año 2001.
La dependencia de Ceuta del sector público continúa siendo enorme. El desempleo sigue figurando entre los más elevados de España. Las dificultades para atraer inversión privada permanecen intactas. La presión migratoria y los desafíos fronterizos y geoestratégicos continúan marcando la agenda política. La limitada disponibilidad de suelo edificable sigue condicionando el crecimiento económico y la sensación de una dependencia directa, respecto a las decisiones que se toman en Madrid, permanece tan vigente como siempre o más.
Sin embargo, cada proceso electoral vuelve a confirmar la misma realidad: Juan Vivas sigue ganando. No porque Ceuta se haya transformado en una especie de 'Singapur mediterránea' ni porque haya protagonizado un milagro económico comparable al de 'Irlanda'. Más bien porque ha logrado convertirse en una figura tan omnipresente que para muchos ciudadanos les resulta imposible imaginarse una alternativa de poder que no sea la suya.
Buzz Lightyear tenía la noble misión de proteger la galaxia...pero Juan Vivas parece haberse impuesto la de proteger el statu quo ceutí.
Y hay que reconocer que en eso ha demostrado una eficacia ladinamente admirable y contumaz. Mientras otros gobiernos anuncian revoluciones administrativas, transformaciones digitales o cambios de modelo económico, en Ceuta, la principal innovación política, parece consistir en "garantizar que todo siga exactamente igual", pero con una nueva rueda de prensa para explicarlo una vez más.
Pero mientras el tiempo pasa, los gobiernos centrales cambian, los ministros van y vienen y los líderes nacionales del Partido Popular se suceden unos a otros, Juan Vivas -el nuevo Buzz Ligthyear de Ceuta- permanece... "hasta el infinito y más allá".
Ha sobrevivido políticamente a José María Aznar, Mariano Rajoy, Pablo Casado, Alberto Núñez Feijóo y a varias generaciones de dirigentes socialistas.
A estas alturas ya no parece un presidente autonómico, sino más bien se asemeja a una "constante física invariable". Si algún científico quisiera estudiar y medir la estabilidad política en condiciones extremas, sin duda, debería instalar su laboratorio en el 'Palacio de la Asamblea', sito en la Plaza de África de Ceuta.
La ciudad ha cambiado, naturalmente, en algo, porque se han creado nuevas infraestructuras, se han ejecutado proyectos de innovacion y se han realizado inversiones. Sería injusto negarlo... Pero también resulta muy legítimo y obligado preguntarse ¿si los resultados obtenidos son proporcionales a un cuarto de siglo de poder prácticamente ininterrumpido?
Porque gobernar durante veinticinco años permite hacer muchas cosas: ejecutar planes estratégicos, corregir errores, impulsar reformas profundas y dejar una herencia transformadora para las nuevas generaciones.
Pero cuando después de tanto tiempo los problemas esenciales de siempre siguen ocupando los mismos titulares, la pregunta ya no es ¿qué obstáculos existen? y pasa a ser ¿si la estrategia seguida ha sido realmente la adecuada y la necesaria? y ¿de quién es la responsabilidad...?
Quizá esa sea la gran diferencia entre Buzz Lightyear y Juan Vivas. Buzz creía que estaba explorando nuevos mundos para luego salvarlos. Los ceutíes, en cambio, llevan años observando la misma órbita, año tras año, sin que apenas haya cambiado nada y, sin embargo, el comandante Vivas sigue al mando de la misma nave.sin salirse de la órbita trazada hace ya varias décadas. A este ritmo, no sería descabellado imaginar una futura campaña electoral en la que los nietos de los actuales votantes escuchen exactamente los mismos mensajes que escuchaban sus abuelos.
Aunque ya para entonces probablemente la inteligencia artificial gobernará ciudades enteras, los coches volarán y la humanidad habrá regresado a la Luna..y , sin embargo, en Ceuta seguirá apareciendo una figura familiar y de aspecto bonachón -a lo Santa Claus, pero sin gorro navideño y sin barba- en todos los carteles electorales con la misma sonrisa serena, con el mismo discurso prudente aunque demagogo, con las mismas promesas de estabilidad,y, por supuesto, con el mismo eslogan electoral no escrito y que parece acompañar a su trayectoria política desde hace 25 años:
"Juan Vivas: ¡hasta el infinito y más allá!".
Aunque algunos ciudadanos ya empiecen a preguntarse si el verdadero viaje del nuevo Buzz Ligthyear ceutí consiste, en esencia y precisamente, en NO moverse del sitio y seguir tranquilo en su personal y cómoda orbita y así...¡hasta el infinito y más allá!
Linkedin: Pedro Manuel Hernández López



