Jueves, 18 de Junio de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNLa quimera
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Gabriel Vivancos

La quimera

 

Hay muchos a los que la palabra ‘quimera’ solo le refiere la segunda acepción de la R.A.E, es decir: “Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo”, pero no tantos saben la historia mitológica que hay detrás de esa palabra.

 

Resulta que la Quimera era un monstruo híbrido que vagaba por las regiones de Asia Menor aterrorizando a las poblaciones de allí mientras engullía rebaños enteros para alimentarse.

 

La Quimera era un animal formado por la suma de otros tres: cuerpo de cabra, cola de serpiente y cabeza de león. Era un ser mitológico muy difícil de vencer puesto que aunaba la tozudez de la cabra, la inteligencia de la serpiente y la bravura del león.

 

Como suele ocurrir con los mitos, hay diversas versiones del mismo fenómeno y así hay quien en la antigüedad la representó con tres cabezas o con cola de dragón en vez de serpiente, pero el significado sigue siendo el mismo.

 

Quizá hoy no habite en las montañas de la antigua Licia (hoy Turquía). Quizá habite entre nosotros.

 

 

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La sociedad contemporánea se parece cada vez más a esa criatura imposible, error de la naturaleza, que no debió existir.

 

Nunca habíamos estado tan conectados y sin embargo, cada vez nos escuchamos menos. Hay quien acumula cientos de contactos en las redes sociales mientras se queda sin vínculos capaces de mantenerlo en los malos momentos.

 

La cabeza de león sigue rugiendo, es la necesidad de destacar, demostrar valor en esta sociedad tan competitiva.

 

En algún lugar del cuerpo de la bestia, la cabra mastica sin descanso. Es el consumo de imágenes, de información que nos hace saltar de un lado a otro sin quedar nunca satisfechos. Es medir la felicidad por aquello que todavía nos falta.

 

Y la cola de la serpiente es la desconfianza hacia las instituciones, hacia los medios de comunicación, hacia las redes sociales, hacia todos y hacia todo, hacia nosotros mismos.

 

La Quimera es el fruto de una sociedad moderna que ha dejado atrás los valores antiguos. Es la mezcla del individualismo más egoísta con el más ignorante seguidismo. El querer ser distintos pero sin salirse del rebaño que acompaña al pastor hasta el precipicio.

 

Sin embargo, dentro de esta Quimera moderna aún siguen ocurriendo acontecimientos profundamente humanos.

 

Un amigo acompaña a otro en el dolor, un profesor sigue enseñando por vocación, una familia continúa unida pese al ritmo frenético del trabajo, una pareja se sigue perdonando día tras día, alguien planta un árbol que nunca verá adulto.

 

Son pequeños gestos que explican también el corazón humano y que están dentro de nuestra Quimera personal.

 

Quizá el ser humano sea eso, una mezcla imposible de emociones y deseos malvados y bondadosos revueltos unos con otros, capaces de hacer cosas maravillosas y pero también algunas repugnantes. Somos seres muy complejos en continuo movimiento aunque no sepamos hacia dónde queremos o debemos ir.

 

Tal vez la Quimera habite en nosotros alimentándose de nuestras contradicciones y excesos o tal vez nosotros seamos la Quimera.

 

Linkedin: Gabriel Vivancos

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