Martes, 30 de Junio de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNDiógenes de Sinope
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Gabriel Vivancos

Diógenes de Sinope

 

Muchos, cuando oyen el nombre de Diógenes lo asocian con la enfermedad mental de acaparar compulsivamente cualquier objeto aunque no tenga valor.

 

El 'síndrome de Diógenes' fue bautizado así en el siglo XX por algunos médicos que vieron una analogía irónica e injusta entre la vida del filósofo y la necesidad de poseer; pero solo tienen en común la pobreza.

 

Diogenes de Sinope fue uno de los filósofos más provocadores de la antigua Grecia.

 

Nació en Sinope (Actual Turquía) alrededor del siglo IV a.C.

 

Su filosofía de vida era muy simple: la felicidad no depende de las riquezas, el poder o las normas sociales, sino de reducir al mínimo las necesidades y vivir conforme a la naturaleza. Según cuenta la leyenda era tan pobre que vivía en un tonel o tinaja despreciando acaparar objetos y rechazando posesiones materiales.

 

Con esa filosofía se hizo famoso muy a su pesar, tanto, que el mismísimo Alejandro Magno lo visitó un día y le dijo:

“Pídeme lo que quieras”

A lo que Diógenes respondió:

“Apártate que me tapas el sol”.

 

Se dice que Alejandro comentó en su entorno que si no fuera Alejandro querría ser Diógenes.

 

[Img #13314]

 

En este acontecimiento se mezclan dos mundos, dos realidades aparentemente opuestas. De un lado, un rey que quería conquistar el mundo, de otro, un mendigo que ya se sentía completo bajo la luz del sol.

 

No se trata de romantizar la pobreza sino de distinguir entre lo que necesitamos y lo que simplemente nos mantiene ocupados persiguiendo más.

 

Hemos construido una sociedad tan compleja que hay que seguir corriendo para quedarse en el mismo sitio y eso exige “tener” en vez de “ser”.

 

Las empresas tienen que crecer constantemente porque si no lo hacen en poco tiempo desaparecen, las personas necesitan hacer más dinero con el dinero ahorrado porque en poco tiempo pierden el poder adquisitivo, la sociedad necesita evolucionar, aunque no se sepa muy bien hacia donde, porque ese es el progreso.

 

En esta época todo nos invita a acumular: objetos, experiencias, seguidores, productividad, reconocimientos pero pocos se preguntan si todo eso es realmente necesario para nuestra propia felicidad, porque cuanto menos necesitas menos poder tiene el mundo sobre ti.

 

Alejandro piensa que todo puede ser poseído si se tiene suficiente poder y ofrece cualquier deseo, Diógenes defiende una inversión completa de valores, la renuncia sin sacrificio, porque el sol no puede ser ni poseído ni regulado.

 

Quizá por eso esta escena ha sobrevivido tantos siglos, porque pone en duda una intuición muy humana, la de que más es siempre mejor.

 

La actitud de Diógenes es hoy una mera utopía, quizá hasta radical, pero no es el único en la historia de la humanidad que ha defendido que el apego a lo material no trae la felicidad, más bien lo contrario.

 

Por eso, yo me pregunto si hoy Alejandro llamara a nuestra puerta y nos ofreciera concedernos cualquier cosa ¿qué le pediríamos? 

 

Linkedin: Gabriel Vivancos

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