
Cajamar ha presentado el 'Observatorio del sector agroalimentario español en el contexto europeo. Informe 2025', elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). El informe, en su novena edición, ofrece una visión sistematizada y comparada de la posición del sector agroalimentario español en el ámbito de la Unión Europea, cubriendo los tres eslabones de la cadena de valor.
El presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, ha expuesto las conclusiones, poniendo el foco en el papel estratégico del sector agroalimentario.
Peso económico y estructura productiva
El informe confirma que el sector agroalimentario español mantiene una elevada relevancia en la economía nacional. En 2025, su valor añadido bruto (VAB) alcanza los 137.387 millones de euros, lo que representa el 9% del total y sitúa a España con un mayor grado de especialización que la media de la UE-27 (6,2%).
Este posicionamiento responde al comportamiento de toda la cadena de valor, donde destaca el peso de la comercialización, que concentra una parte significativa de la actividad (el 41% en términos de VAB y el 50% en el caso del empleo). En 2025, es de destacar el crecimiento de la industria de transformación, cuyo VAB real ha aumentado un 4,5%, muy por encima del sector primario y la comercialización.
España se mantiene, además, como una de las grandes potencias agroalimentarias europeas, con una aportación del 13% del VAB del sector en la UE-27 y ocupa la cuarta posición por tamaño dentro del conjunto comunitario. En los tres subsectores, el peso en el VAB total es mayor en España, con una mayor diferencia en la comercialización (3,7% del VAB total en España y 2,5% en la UE-27).
Empleo, dimensión social y retos demográficos
El sector agroalimentario continúa siendo un pilar fundamental del empleo en España, con más de 2,6 millones de personas ocupadas, lo que supone el 11,5% del total del empleo nacional, por encima del 9,8% de la UE-27.
Esta elevada capacidad de generación de empleo sitúa a España entre las principales economías europeas en términos de ocupación en el sector (la tercera en tamaño, al aportar el 11,6% del empleo del sector de la UE-27), reforzando su papel como elemento clave de cohesión territorial, especialmente en el medio rural.
A su vez, el informe identifica importantes desafíos en este ámbito. Entre ellos destacan el envejecimiento de la población activa y las dificultades para garantizar el relevo generacional, así como la menor presencia de mujeres en determinadas actividades productivas. Estos factores ponen de relieve la necesidad de atraer talento joven, mejorar las condiciones laborales y avanzar hacia un sector más inclusivo y equilibrado desde el punto de vista social.


