
La Unión Europea y México firmaron el pasado mayo el Acuerdo Global Modernizado que incorpora avances en comercio, inversión y cooperación. No obstante, pese a su firma, el acuerdo deberá recorrer un complejo proceso de ratificación antes de su entrada en vigor definitiva.
Según datos de Hacienda procesados por la patronal de productores y exportadores Fepex, la exportación española de frutas y hortalizas a Méjico en 2025 fue de 3.154 toneladas, de las que 3.002 toneladas correspondieron a ciruela. En valor, las ventas al exterior ascendieron a 5,7 millones de euros, correspondiendo 5,1 millones de euros a ciruela.
En cuanto a la importación española 14.041 toneladas, siendo la cebolla la más importada en volumen, con 4.071 toneladas, seguida del aguacate, con 3.596 toneladas, el espárrago con 3.064 toneladas y mango y guayaba con 3.003 toneladas.
El valor del conjunto de la importación hortofrutícola procedente de México ascendió a 41,2 millones de euros. El valor de las importaciones de cebolla se situó en 2,4 millones de euros, el de aguacate se elevó a 8,7 millones de euros, la del espárrago fue 14,5 millones de euros y la de mango 13,8 millones de euros.
El acuerdo se articula en dos instrumentos jurídicos diferenciados, lo que condiciona su calendario de aplicación. Por un lado, el Acuerdo Global Modernizado (AGM), de carácter mixto, incluye los pilares políticos, de cooperación y económico, mientras que, por otro, el Acuerdo Comercial Interino (ACI) se limita a las disposiciones comerciales.
Esta doble estructura implica procedimientos de aprobación distintos. El Acuerdo Global Modernizado, al tratarse de un acuerdo mixto, deberá ser aprobado por el Parlamento Europeo y ratificado por los parlamentos nacionales de los 27 Estados miembros, lo que previsiblemente prolongará su entrada en vigor.
En paralelo, el Acuerdo Comercial Interino, que incluye únicamente competencias exclusivas de la UE, podrá entrar en vigor con mayor rapidez, tras su aprobación por el Parlamento Europeo y el Consejo.
Además, por parte de México, el acuerdo deberá ser ratificado por el Senado, iniciando también su propio proceso legislativo interno.
En el plano económico, el acuerdo prevé una liberalización casi total del comercio de bienes, alcanzando hasta el 99% de los intercambios, con especial incidencia en el ámbito agroalimentario, según las notas informativas de la Comisión Europea.
México reducirá de forma significativa sus aranceles a las exportaciones europeas, eliminando aproximadamente el 95% de los aranceles en productos agrícolas. Por su parte, la Unión Europea ampliará el acceso al mercado comunitario para las exportaciones mexicanas, con más del 80% de los productos agroalimentarios libres de arancel, mientras que el resto quedará sujeto a calendarios de desgravación progresiva.


