La España vertebrada
El carácter hispánico tiene un fondo inquieto y anárquico, acentuado por la geografía de la Península, que aísla unas regiones de otras.
Todas estas distancias se reducen a mínimos cuando al encender el televisor aparece un grupo de máximos, que representa a esta nación heterogénea, particular, pues siguiendo el ensayo orteguiano, España es una nación invertebrada que nació del proyecto de un matrimonio palaciego: sería dar palos de ciego considerar un todo, esta tierra donde han pasado desde fenicios hasta bonapartistas.
Corramos el velo historicista, como Ferrán corrió la pelota a Mikel Merino, esta España articulada durará tanto como Unai Simón resista sin encajar un gol, una hazaña tan reseñable quizás como Las Meninas o como la Insurrección del 2 de Mayo, pues aunque cambie la geografía o venga algún espíritu salvífico, podemos decir de toda España lo que reza una de las comedias de Calderón:
Está una pared aquí
de la otra más distante
que Valladolid de Gante
La hazaña de la Selección de hacer homogéneo lo heterogéneo, de vertebrar lo invertebrado, de mover montañas de aquí para allá, hasta aparentar un todo donde el Segura es un afluente del Ebro y el Tajo desemboca en San Sebastián, despeja los sueños de la razón, embriaga sin querer a todo bicho peninsular e insular durante noventa minutos.
Continuemos en este éxtasis, ya tendremos oportunidad de opinar sobre los compartimentos estancos que conforman esta nación.
Linkedin: Rafael Guillén Navarro



