
Tras su inauguración en 1960, el hotel Los Habaneros, en Cartagena, se convirtió en un referente tanto para el alojamiento como para la restauración en la ciudad portuaria.
Algo más de medio siglo después, el heredero de la familia fundadora, Francisco Morales, traspasaba la propiedad en 2014, acuciado por las deudas. El comprador era la firma inversora valenciana Traid Levinter, a través de Hoteles Mastia, una compañía del empresario Miguel Ángel Pascual. Entre tanto, Morales seguía al frente del negocio, pero sin vinculación empresarial.
La gestión del hotel mediante arrendamiento fue asumida más tarde por las sociedades de capital local Volcano Agricultura y Cartagena Esencia Hoteles, y la dirección fue asumida por Bartolomé Vera.
El crédito con el que Hoteles Mastia adquirió la propiedad no fue reembolsado y el fondo que gestiona las pensiones de Canadá (CPPIB) se quedó con el crédito hipotecario a través de la gestora británica Voyager Investing UK Limited Partnership, reclamando a Mastia (Traid Levinter) la cantidad que se adeudaba, por lo que en 2012 se inició un procedimiento judicial que derivó en la subasta del inmueble en 2022 por 3,44 millones de euros.
La subasta adjudicaba una parte del crédito pendiente de satisfacer a otro reconocido empresario murciano.
Entre tanto se presenta una demanda de retracto. Esto es, los arrendatarios del hotel (Volcano y Cartagena Esencia) reclaman su derecho preferente a quedarse con la propiedad por la cantidad adeudada.
A este pleito judicial, que aún está pendiente de resolución, se le cruzó la ejecución hipotecaria y el lanzamiento de los inquilinos, que este miércoles se llevaba a cabo con la presencia de la comitiva judicial y de la Policía para entregar los correspondientes mandamientos.
Fuentes conocedoras de la situación han señalado que el objetivo de los inquilinos es realizar una importante inyección económica para realizar una reforma integral del edificio, manteniendo su actual categoría de tres estrellas, que se sumaría a la oferta hotelera de un establecimiento hotelero de nueva planta junto al inmueble, con categoría de cuatro estrellas.
La resolución del conflicto podría estar próxima, por cuanto este periódico ha conocido que hay capital local dispuesto a mantener la infraestructura hotelera de 73 habitaciones, indispensables en una ciudad que pugna por mantenerse como referente en la oferta turística del Mediterráneo.


