Miércoles, 15 de Julio de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓN"Nunca Jamás" ya no está solo en un cuento
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Pedro Manuel Hernández López

"Nunca Jamás" ya no está solo en un cuento

 

(...) 'Segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer...'. Así llegaban Peter Pan y los Niños Perdidos al País de Nunca Jamás, ese mágico lugar donde nadie crecía, donde la realidad nunca importaba y donde la fantasía bastaba para convertir cualquier mentira en verdad.


Durante décadas hemos pensado que 'Nunca Jamás' era solo un fantástico país del  hermoso cuento de J. M. Barrie. ¡Qué ingenuidad la nuestra!. Y resulta que el auténtico 'Nunca Jamás' estaba mucho más cerca. Se encontraba en la dirección general de la Guardia Civil.


Durante su comparecencia en la Comisión de Interior del Senado, la directora general de la GC -Mercedes González- nos regaló una escena digna de Walt Disney...aunque escrita por los hermanos Marx, pues repitió la fórmula 'jamás, nunca' y sus variantes 'nunca, jamás', un total de 6 veces para negar su implicación directa en la supuesta trama contra la UCO.

 

 

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'Jamás'. 'Nunca'. 'Nunca jamás...'. Las palabras salían con tal insistencia, que uno acababa preguntándose si estaba escuchando una declaración institucional o la lectura dramatizada de Peter Pan.


Ella 'nunca' se reunió. 'Jamás' habló. 'Nunca' conoció. 'Jamás' recordó y 'nunca jamás, intervino... Solo le faltó añadir que el 'Capitán Garfio' había firmado el acta de esa reunión acompañada de dos simples cafés, dos. 
El problema de repetir tanto un 'nunca jamas' o un ' jamás, nunca', es que acaba sonando menos a verdad que a conjuro maléfico. Como si bastara pronunciar una palabra, una y otra vez, para  así hacer desaparecer los hechos.

 

En el cuento -los 'Niños Perdidos' del País de Nunca Jamás-  vivían felices porque nadie les exigía nunca ninguna responsabilidad. En la España de la directora de la GC. parece ocurrir algo muy  parecido. Los responsables nunca saben nada; los ministros nunca recuerdan; los asesores nunca participaron; los altos cargos nunca estuvieron allí; las reuniones nunca existieron... aunque luego  aparezcan llamadas, mensajes,  fotografías o testimonios reales. 


Y, cuando la realidad llama a la puerta, basta con volar un poco más alto y refugiarte en el 'Nunca Jamás' de Marlaska, de  la sra. González, del DAO... Mientras tanto, la misteriosa fontanera reina de las cloacas políticas del Reino de Sánchez -Leire Díez- aparece y desaparece como 'Campanilla', dejando tras de sí un brillante polvo de hadas mediático que pretende convertir cualquier escándalo o corruptela en simples ilusiónes ópticas
En el 'País de Nunca Jamás' nadie crecía y en el Gobierno tampoco crece una virtud imprescindible en toda democracia:'la responsabilidad'. 

 

Todo queda suspendido en un mundo infantil, donde basta negar todo para que el problema desaparezca. Lo preocupante es que la Guardia Civil no pertenece al reino de los cuentos. Es una institución del Estado cuya credibilidad constituye uno de los pilares de nuestra democracia porque 'el HONOR es su divisa'. 


Por eso, cuando quien la dirige responde con una sucesión de 'jamás', 'nunca' y 'nunca, jamás'... sobre asuntos que afectan a la confianza y a la credibilidad pública, el daño trasciende a la persona y alcanza  de lleno a la institución.


'Peter Pan' luchaba contra los piratas imaginarios de Garfio. Los españoles, en cambio, tenemos que navegar entre corsarios de la mentira, entre expertos bucaneros en todo tipo de corrupciones, en hacer desaparecer reuniones, responsabilidades y conversaciones con solo pronunciar un 'jamás' o un 'nunca'.

 

Quizá por eso, el verdadero 'País de Nunca Jamás' ya no esté detrás de la segunda estrella a la derecha, porque ahora parece tener sede oficial, coche oficial y comparecencias oficiales en el Gobierno de Sánchez.


Allí, las reuniones nunca han existido... hasta que aparecen, las llamadas nunca se han producido... hasta que se conocen, las responsabilidades nunca son de nadie... y las dimisiones nunca llegan.


Es un lugar fascinante:  pues cuanto mayor es el escándalo, más pequeño se vuelve el recuerdo de sus protagonistas.


J. M. Barrie escribió un cuento para que los niños soñaran. El sanchismo ha conseguido algo mucho más ambicioso: convertir la política en un cuento para que los adultos duden de lo que ven y crean siempre lo que él les cuenta.

 

Solo hay una diferencia entre ambos 'Nunca Jamás': en el de Peter Pan, al menos, las hadas existían...pero --en el de Sánchez y sus ministros perdidos-- las que, de verdad, vuelan en bandada son las trolas  para envolver las corrupciones políticas, familiares y personales.

 

Linkedin: Pedro Manuel Hernández López

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