Viernes, 17 de Julio de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNQuintaesencia mundial
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Rafael Guillén Navarro

Quintaesencia mundial

 

El otro día, cerca del campo estelar, me sobrevino la idea de buscar información sobre M13, un océano de estrellas situado en la constelación de Hércules, con el fin de localizarlo con mi modesto telescopio. Cuál fue mi sorpresa cuando, al buscar las referencias astronómicas para hallar dicho cúmulo celeste, estas me trasladaban una y otra vez a Dallas. Tras refrescar varias veces la web que utilizaba como referencia, el nombre adjudicado a dicho objeto astral conocido por Edmond Halley, pasaba de llamarse Cúmulo de Hércules a rebautizarse como Cúmulo de Cucurella. Fue entonces cuando mis emociones se tornaron extremas. No lo podía creer: los presagios se hacían realidad; el nacimiento de la estrella que estaba por venir parecía hallarse inscrito en el fondo sideral.

 

Así que me propuse visitarlo a través de las lentes de mi telescopio.

 

Y, efectivamente, el relato se correspondía con la realidad. Pude contemplar las estrellas de aquel cúmulo, sumergidas en una inmensa masa de éter. Primero vislumbré a Pedro Porro, con un candor inimaginable, como si de una reunión de serafines bronceándose el cuerpo se tratara. Pude ver también al almirante De la Fuente —o de La Fontaine, según la época— y a su antónimo, si de pelo hablamos: el acelerador de partículas, Cucu.

 

[Img #13506]

 

A este último apenas pude verlo de refilón, pues sus movimientos eran los de un electrón, como si de una locomotora insaciable se tratara, o de un meteorito que, entre estrellas, chocara de unas a otras sin ofrecer el menor signo de fatiga. Y es que este astro mundial estaba hecho de otra pasta; además, no le faltaba ritmo, como tampoco pelo. Superlativo.

 

Lamento decir que no pude ver más allá. Este cúmulo, catalogado en su día por el astrónomo Edmond Halley y que estimó a miles de años luz, ha debido de ser rectificado gracias a la observación de no pocos espectadores, y es que la distancia a Dallas no debe de ser tanta. En efecto, pude clausurar las distancias al encender la televisión a eso de las 21:00 del martes. A partir de ahí, la historia se contó sola…

 

Linkedin: Rafael Guillén Navarro

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