
El mercado inmobiliario de la Región de Murcia ha completado su metamorfosis. Durante el pasado mes de mayo se formalizaron 1.192 hipotecas sobre un total de 1.996 viviendas vendidas, lo que significa que el 60% de las operaciones necesitó financiación bancaria. Pese a que las transacciones globales sufrieron una reducción del 13% en la Región respecto a las 2.422 ventas registradas en mayo del año pasado, la dependencia del crédito hipotecario ha alcanzado su punto más alto de los últimos años.
Este escenario profundiza el giro iniciado tras la pandemia. En 2023, casi el 60% de los inmuebles se pagaban a tocateja por la fuerte irrupción de fondos de inversión y compradores con alta liquidez. El fenómeno dio la vuelta en mayo de 2025, cuando la tasa de bancarización subió al 55%, con 1.331 hipotecas, y alcanza su pico este 2026. La menor oferta disponible y la retirada del capital especulativo han devuelto el protagonismo al comprador tradicional, que necesita pasar por la oficina bancaria para cerrar la adquisición.
A pesar de este mayor recurso al endeudamiento, la factura de las familias murcianas se mantiene alejada del estrés financiero de los grandes polos del país. El importe medio de la hipoteca en la Región se situó en los 114.935€, menos de la mitad que en la Comunidad de Madrid con 255.000€ y casi 60.000€ por debajo del promedio nacional de 174.866€. Esta brecha responde al menor coste del suelo y de la vivienda en el mercado local, lo que permite asumir la compra con un nivel de endeudamiento mucho más controlado.
En el cómputo global de fincas urbanas murcianas —que abarca también locales, garajes y naves— las entidades movilizaron 206,8 millones de euros en 1.494 operaciones. De este volumen, el segmento comercial y de servicios sobre “Otras urbanas” absorbió 68,5 millones repartidos en 298 fincas. Por el contrario, la financiación para nuevo suelo permanece bajo mínimos: la estadística del INE solo registró cuatro hipotecas sobre solares en toda la Región, por valor de 1,35 millones, confirmando la cautela de las promotoras a la hora de iniciar nuevas promociones.





