Josu Jon Imaz, CEO, y Antonio Brufau, presidente de Repsol
Repsol tuvo en el primer semestre del año un resultado neto de 2.201 millones de euros, un 265% más que entre enero y junio de 2025, y ello en un periodo marcado por el conflicto bélico en Oriente Medio y un encarecimiento generalizado de los combustibles por las restricciones de la oferta.
El grupo que preside Antonio Brufau destaca en su presentación de resultados que Repsol no cuenta con activos en la zona, y que ha concentrado sus esfuerzos en asegurar la continuidad del abastecimiento energético, destinando 2.400 millones en el semestre para aumentar sus existencias de crudo y productos refinados.
En el primer semestre, Repsol ha registrado deterioros y provisiones por valor de 1.333 millones de euros, principalmente en el negocio de Química y en Generación Baja en Carbono en Chile. En Química, el encarecimiento de las materias primas y la contracción de la oferta causados por el conflicto en Oriente Medio han agravado la sobrecapacidad y la pérdida de competitividad de la industria química europea y han erosionado de forma estructural los márgenes del negocio.
La deuda neta se situó en 3.667 millones de euros al cierre del segundo trimestre, 1.133 millones inferior a la del primer trimestre del año, debido principalmente a una sólida generación de caja y a la desconsolidación de deuda procedente del acuerdo con Masdar para su entrada con un 49,99% en una cartera renovable en operación en España.
Durante los seis primeros meses del año, la compañía ha realizado una contribución fiscal total de 6.602 millones de euros entre tributos y cargas públicas asimilables; de ellos, el 70% (4.632 millones de euros), en España.


