Jueves, 30 de Julio de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNLa España vacilada, el negocio del fuego
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Aquilino García

La España vacilada, el negocio del fuego

 

Hace años que los incendios en España huelen mal. Huelen a quemado, pero también podrido, a corrupción. No es el cambio climático, más bien parece que se está quemando lo que se tiene que quemar. Voy a desarrollar en el artículo, cómo las leyes que prohíben gestionar el monte preparan el terreno para lo que viene después con los incendios para hacer lo que se quiere hacer, en contra de los ciudadanos. Un análisis de las 354.000 hectáreas que arden en España cada año y quién se beneficia de ellas.

 

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01 — Introducción. La paradoja del monte español

 

España arde. Y cada verano, con la cronometría implacable de una tragedia previsible, las llamas devoran superficies que equivalen a pequeños países europeos. Pero el fuego no es solo una catástrofe natural. Es un negocio con un modelo económico bien definido.

 

Casi todas las hectáreas quemadas, la mayoría de la biomasa, una fortuna en suelo recuperable y concesiones potenciales, terminan en manos de quienes menos tenían que ver con la prevención. España se ha convertido en el país europeo donde más arde el monte, y sin embargo es también donde más difícil resulta limpiarlo, gestionarlo o pastorearlo antes de que las llamas hagan su trabajo.

 

La pregunta que debería hacernos no es solo «¿por qué arde tanto?» sino «¿a quién le conviene que arda?, ¿a quién beneficia esto?»

 

La respuesta, cuando se examinan las cifras, las normativas y las concesiones, resulta tan incómoda como necesaria: El enemigo tiene nombre y apellidos, se llama marco legal, y está diseñado — deliberadamente — para que el monte que no puedes gestionar se convierta en el monte que alguien podrá luego explotar.

 

Este artículo analiza cómo funcionan las leyes que prohíben la gestión preventiva del monte, qué sucedió con las 354.000 hectáreas que ardieron en 2025, y qué patrones de negocio emergen cuando la destrucción de un ecosistema natural abre la puerta a concesiones mineras y parques solares. Porque cuando alguien te dice que el cambio climático es el culpable, es posible que esté vendiéndote exactamente lo que le conviene.

 

02 — Las cifras que no encajan. España quema más que todos los demás juntos

 

Si el cambio climático fuera la causa de los incendios forestales, todos los países europeos con climas similares arderían en proporción comparable. Pero no es así. España, con el 11% de la superficie forestal de la Unión Europea, concentra históricamente más del 50% de las hectáreas quemadas del continente. En 2025, la cifra fue especialmente brutal.

 

Superficie quemada — España 2025

 

354.793 ha – +235% sobre la media del periodo decenal. La peor cifra en una década.

 

Para ponerlo en perspectiva: 354.793 hectáreas equivalen a la superficie total de Menorca, multiplicada por tres y media. Es más que la superficie forestal de Portugal completa. Y esto ocurrió en un solo año, en un solo país europeo.

 

Superficie quemada en España (fuente: MITECO / EFFIS)

 

 

 

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La comparativa internacional resulta reveladora. Portugal, Francia, Italia y Grecia —los demás países mediterráneos con climas de verano seco y extensiones forestales significativas— queman habitualmente entre 20.000 y 80.000 hectáreas al año. España, en su peor año, triplicó la suma de todos ellos.

 

¿Por qué? Todos esos países comparten la misma ola de calor, las mismas sequías, los mismos vientos. Lo que España tiene —y otros países no— es un marco normativo que impide sistemáticamente la gestión preventiva del monte. Cada comunidad autónoma ha construido su propio laberinto de prohibiciones que, en la práctica, garantizan una sola cosa: que los montes no se limpien, no se pastoreen y no se gestionen antes de que el fuego haga lo que ellos no pueden hacer. Se genera el riesgo extremo, se garantiza la quema imparable.

 

03 — La estrategia de la prohibición. No te dejan cuidar el monte, pero sí dejar que arda

 

La base normativa que ha convertido al monte español en un polvorín gestionable reside en la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes.

 

El Artículo 50 de la Ley 43/2003 prohíbe que el suelo forestal afectado por incendio cambie de uso durante un plazo de treinta años. Esto significa que el propietario no puede ni edificar, ni roturar, ni siquiera replantar con fines productivos sin autorización expresa.

 

Sin embargo, la reforma de 2015, impulsada durante el gobierno de Mariano Rajoy, introdujo una excepción a esta regla.

 

Si un proyecto o planificación fue aprobado con anterioridad al incendio, el suelo quemado puede cambiar de uso. Esta aparentemente técnica modificación normativa abrió la puerta a algo que antes era imposible: que concesiones mineras, parques solares u otros desarrollos se ampararan en planes preexistentes para ocupar terrenos que el incendio había «liberado».

 

La cuestión es que si un parque natural impide por impacto ambiental instalar un parque solar o una industria minera, se quema la zona y se aprueba porque ya no hay nada que proteger.

 

Las prohibiciones autonómicas: una geometría variable del desastre

 

Cada comunidad autónoma ha desarrollado su propia normativa de protección forestal, y aunque los detalles varían, el resultado práctico es notablemente similar en todo el territorio nacional:

 

  • Prohibición de limpieza de montes en invierno. Prácticamente todas las CCAA impiden que los propietarios realicen labores de desbroce, corta de matorral o limpieza de la biomasa acumulada durante los meses de invierno, cuando el riesgo de incendio es mínimo y las condiciones son óptimas para trabajar.

 

  • Prohibición de quemas prescritas. Las quemas controladas —una herramienta básica de gestión forestal en todo el mundo— están prohibidas o tan fuertemente reguladas que resultan impracticables en la mayoría de comunidades autónomas.

 

  • Prohibición del pastoreo como herramienta de gestión. El ganado, que durante siglos fue el mejor bombero del monte español al mantener limpio el sotobosque, ha sido expulsado de amplias zonas forestales. Normativas de protección de fauna, restricciones de pastoreo y burocracia han terminado con una práctica milenaria.

 

  • Multas a propietarios que limpian sus terrenos. Documentados casos de propietarios sancionados por realizar labores de mantenimiento preventivo en sus fincas, bajo la justificación de que alteran el ecosistema forestal. El propietario que limpia su monte es un delincuente; el propietario que lo abandona es un ciudadano cumplidor.

 

Un propietario que limpia su terreno forestal puede ser multado. Un incendio que destruye ese mismo terreno genera una concesión minera. El sistema no está roto. Funciona exactamente como está diseñado.

 

El resultado es un sistema perverso: mientras las comunidades rurales son sancionadas por intentar gestionar sus terrenos, el monte se carga de biomasa cada año que pasa, convirtiéndose en una mecha cada vez más larga. Y cuando la mecha se enciende —por un rayo, por un pirómano, por un cable defectuoso—, el monte arde con una intensidad que habría sido imposible si se hubiera permitido su gestión preventiva.

 

En Portugal, que comparte el mismo clima y ecosistemas similares, la estrategia es diametralmente opuesta: las quemas prescritas están integradas en la gestión forestal, el pastoreo se promueve activamente en zonas de riesgo, y los propietarios reciben ayudas para mantener sus fincas limpias. El resultado: Portugal ha reducido significativamente sus superficies quemadas en la última década. España, en cambio, las ha multiplicado.

 

04 — Las 354.000 hectáreas. Lo que vino después del fuego

 

Cuando el humo se disipa y las cámaras de televisión se van, lo que queda es un paisaje devastado pero, sobre todo, un suelo que ha cambiado de estatus jurídico. Las 354.793 hectáreas que ardieron en España en 2025 no son solo un desastre ecológico. Son, potencialmente, un inventario de concesiones futuras.

 

El patrón que emerge de la análisis de datos es demasiado consistente para ser coincidencia:

 

  1. Se prohíbe la gestión preventiva del monte (limpieza, pastoreo, quemas prescritas), garantizando que la biomasa acumulada sea máxima.

  2. El monte arde con una intensidad que la acumulación de biomasa facilita. El incendio «libera» el suelo de su estatus forestal.

  3. Se tramitan concesiones mineras, solares o de otro tipo sobre o junto a las zonas afectadas, amparándose en normativas previas o en la excepción del Art. 50 reformado.

  4. Los propietarios pierden su derecho a gestionar el terreno durante treinta años, mientras las concesiones pueden durar entre treinta y cincuenta.

 

Esto no es teoría de la conspiración. Es un patrón observable en al menos tres comunidades autónomas en un solo año. Veamos los casos concretos.

 

Galicia: decreto y ley para gestionar zonas ya quemadas

 

Galicia, con 156.444 hectáreas quemadas en 2025 —el 44% del total nacional—, fue la comunidad más afectada. La respuesta de la Xunta no fue preventiva sino reactiva: aprobó el Decreto 76/2025 y la Ley 5/2025, que establecen marcos de gestión para zonas afectadas por incendios. En teoría, una buena noticia. En la práctica, estos instrumentos legales facilitan la tramitación de concesiones sobre suelo que el incendio ha «disponibilizado». Concesiones de minería en zonas afectadas por incendios son un hecho documentado en Galicia durante este periodo.

 

Extremadura: decreto-ley que incluye minería junto a ayudas

 

En Extremadura, el Decreto-ley 5/2025, publicado en el BOE como BOE-A-2026-618, incluye medidas de minería junto a ayudas por incendios en el mismo paquete legislativo. Es decir: en un solo decreto, se reconocen los daños del fuego y se facilitan las condiciones para explotar los recursos que el fuego ha dejado al descubierto. Parques solares en zonas afectadas forman parte de este mismo marco.

 

Castilla y León: el patrón más visible

 

Castilla y León, tercera comunidad más afectada por incendios en 2025, presenta un patrón donde concesiones mineras en zonas de alto riesgo de incendio se solapan temporalmente con los propios incendios. El caso de Mesa de Reis, que analizaremos en detalle en la siguiente sección, es el ejemplo más revelador de este patrón en todo el territorio nacional.

 

05 — El caso Mesa de Reis. Cuatro días que lo dicen todo

 

El 12 de agosto de 2025 se emitió un Declaración de Impacto Ambiental favorable para la explotación minera «Mesa de Reis», en Oencia, León. Cuatro días después, el 16 de agosto de 2025, un incendio forestal calcina toda la zona, hasta Oencia. La actitud de varios vecinos salvó el pueblo de quedar totalmente arrasado.

 

La coincidencia cronológica es tan exacta que merece ser desglosada con precisión. Porque en el caso de Mesa de Reis, no hay que buscar patrones ocultos: el patrón está a la vista de cualquiera que disponga un calendario.

 

12 de agosto de 2025 – Se emite el DIA (Declaración de Impacto Ambiental) favorable para la concesión minera 15.234 «Mesa de Reis», explotada por Neopiedras S.L. El proyecto prevé la extracción de 342.000 toneladas de cuarcita en una superficie de 9,9 hectáreas, con una concesión de 30 años.

 

16 de agosto de 2025 – Un incendio forestal llega a Oencia, León, afectando zonas cercanas al área de la concesión minera. Cuatro días después del DIA favorable.

 

Posterior al incendio – 34 alegaciones populares contra el proyecto minero son rechazadas. La concesión avanza pese a la oposición vecinal y a la proximidad temporal del incendio.

 

La empresa Neopiedras S.L. obtiene así una concesión de treinta años para explotar cuarcita en un terreno que, días antes del DIA favorable, sufrió un incendio de magnitud significativa. Las 34 alegaciones populares fueron desestimadas. La voz de la comunidad fue silenciada con un trámite burocrático.

 

No afirmamos que el incendio fuera provocado para facilitar la concesión. Lo que señalamos es que el sistema normativo hace innecesaria esa provocación: basta con prohibir la gestión preventiva, esperar al siguiente incendio —que es solo cuestión de tiempo— y aprovechar el suelo «liberado» para tramitar la explotación.

 

La concesión minera Mesa de Reis extraerá 342.000 toneladas de cuarcita de un terreno que, cuatro días antes de su aprobación ambiental, sufrió un incendio que lo dejó sin cobertura forestal. Treinta años de explotación. Treinta y cuatro alegaciones ignoradas.

 

El caso de Mesa de Reis no es una anomalía. Es la demostración de que el sistema está podrido y que los interesados, PP, PSOE, VOX, Podemos, actúan para robarnos la cartera a los ciudadanos.

 

06 — Forestalia y la corrupción de los DIA. Cuando las evaluaciones ambientales se manipulan

 

Si el caso de Mesa de Reis revela la mecánica del sistema, el caso de Forestalia expone su corrupción más directa. Fernando Samper, responsable de la compañía Forestalia, fue detenido en marzo de 2026 por la presunta manipulación de Declaraciones de Impacto Ambiental en la provincia de Teruel.

 

Forestalia, promotora de parques eólicos y solares en Aragón, había protagonizado una expansión extraordinaria en los últimos años. La empresa, con vínculos documentados con sectores del poder político aragonés, acumulaba DIA’s favorables a un ritmo que hacía pensar a los observadores independientes que el proceso evaluador estaba viciado de origen.

 

La detención de Samper confirmó lo que muchos ya sospechaban: los informes de impacto ambiental, teóricamente la salvaguarda última contra el desarrollo insostenible, podían ser manipulados por quien tuviera los contactos adecuados. No se trataba de un fallo técnico, sino de una corrupción sistémica que convertía las evaluaciones ambientales en meros trámites al servicio de intereses privados.

 

El caso Forestalia tiene implicaciones que trascienden a una sola empresa. Si las DIA’s pueden ser manipuladas, entonces todo el andamiaje normativo de protección ambiental se convierte en papel mojado. Y si los incendios facilitan la obtención de terrenos, y las evaluaciones ambientales de esos terrenos pueden ser doblegadas, entonces el «modelo de negocio del fuego» se completa: prohibición preventiva, destrucción del ecosistema, evaluación amañada, concesión a medida.

 

En Teruel, la provincia que ha sufrido históricamente el mayor abandono rural de España, Forestalia acumuló parques eólicos y solares en terrenos que, en muchos casos, habían sido afectados por incendios forestales. Cada megavatio instalado representaba un negocio que arrancaba de las cenizas de un bosque que alguien decidió dejar arder.

 

07 — El modelo de negocio del fuego. De la prohibición a la licencia. Quién pierde, quién gana

 

Armar el puzzle completo requiere mirar no solo lo que arde, sino lo que se construye sobre las cenizas. Cuando analizamos conjuntamente las prohibiciones de gestión forestal, las cifras de incendios, las concesiones mineras, los parques solares y la corrupción de las evaluaciones ambientales, emerge un modelo de negocio con una lógica interna brutal.

 

El circuito del fuego

 

El circuito funciona así:

 

1. Se prohíbe la gestión preventiva. El propietario no puede limpiar su monte, pastorear con ganado, ni realizar quemas prescritas. La biomasa se acumula año tras año, creando las condiciones para incendios cada vez más intensos. El propietario que intenta gestionar su terreno es multado.

 

2. El incendio «resuelve» el problema de gestión. Cuando el fuego llega —y llega siempre, es solo cuestión de tiempo—, la biomasa acumulada alimenta un incendio de proporciones dramáticas. Las hectáreas quemadas se suman al inventario. El monte queda limpio, pero a un coste ecológico, social y económico devastador.

 

3. Se tramitan concesiones sobre el suelo quemado. Con la excepción del Art. 50 reformado en 2015, proyectos aprobados antes del incendio pueden desarrollarse sobre terrenos forestales afectados. Minas de cuarcita en León, parques solares en Extremadura, parques eólicos en Teruel: cada incendio genera un lote de suelo disponible. Es, como casi siempre, la corrupción.

 

4. Los propietarios pierden durante treinta años. El Art. 50 original impide que el propietario recupere y gestione su terreno durante tres décadas. Mientras tanto, la concesión —otorgada a una empresa privada— puede durar igual o más tiempo. El propietario pierde su derecho; la empresa lo gana.

 

Quién pierde

 

Los perdedores son los mismos de siempre: las comunidades rurales, los ganaderos, agricultores, los pequeños propietarios forestales, la biodiversidad, la España rural, la España vaciada, la España vacilada.

 

Las personas que viven del monte y para las que el monte es vida, y que ven cómo un sistema legal les impide cuidar su propio patrimonio para que, cuando arda, ese patrimonio pueda ser explotado por otros.

 

El ganadero que durante siglos mantuvo limpio el sotobosque con su rebaño ha sido expulsado del monte. El propietario que intenta limpiar su finca es multado. La biodiversidad que el pastoreo mantenida se pierde cuando el incendio lo destruye todo. Y los pueblos que se vacían cuando sus habitantes comprenden que el sistema no está hecho para ellos.

 

Quién gana

 

Los oligarcas del BOE y de las empresas eléctricas, los políticos corruptos, los Fondos como Black Rock que anunciaron ser España el mejor y mayor lugar de inversión en 2026. Invierten en las cenizas de otros. Empresas mineras, curiosamente ninguna española: Australianas, Canadienses, Norteamericanas, Israelitas. Los de siempre.

 

La Arada Solar es un ejemplo perfecto. Statkraft/Sungrow obtuvo autorización del BOE para la ampliación de un parque solar en Vall d’Uixó, Castellón, el 27 de marzo de 2026. Cuatro meses después, el 26 de julio de 2026, un incendio afectó la misma zona. La coincidencia es la misma que en Mesa de Reis: la autorización administrativa y el incendio se suceden con una proximidad que resulta, cuanto menos, inquietante.

 

Forestalia, por su parte, había convertido Teruel en un monocultivo de energías renovables, acumulando parques eólicos y solares en terrenos que en muchos casos habían sido afectados por incendios forestales. La detención de Fernando Samper por manipulación de DIA’s confirma que al menos parte de esa acumulación se hizo sobre evaluaciones ambientales amañadas.

 

08 — Conclusión. El enemigo no es el cambio climático. Son nuestros políticos.

 

Un incendio que arde en un monte limpio es un incendio. Un incendio que arde en un monte cargado de biomasa que nadie ha podido limpiar por orden legal es una consecuencia de una política pública. Y un incendio tras el cual se tramita una concesión minera o un parque solar es un negocio corrupto.

 

España no arde más que el resto de Europa por casualidad climática. Arde porque un sistema normativo prohíbe la gestión preventiva, porque las comunidades rurales han sido expulsadas del monte, porque los ganaderos ya no pueden pastorear donde sus abuelos pastorearon, y porque las evaluaciones ambientales pueden ser manipuladas por quien tiene los contactos adecuados. Vamos, que arde lo que tiene que arder.

 

El cambio climático no multa al propietario que limpia su finca.

No prohíbe las quemas prescritas.

No expulsa al ganado del monte.

No manipula las DIA’s.

No otorga concesiones mineras tras los incendios.

Todo eso lo hacen leyes escritas por diputados regionales o nacionales, votadas y ejecutadas por ellos.

 

Todo huele a podrido. A dinero sucio y corrupción. Va siendo hora de que empiecen a tenernos miedo a los ciudadanos, porque ante la desesperación de muchos, el fuego, puede ser lo que purifique este experimento que llaman Democracia que no es más que las escrecencias de personas sin escrúpulos al mandato de empresas como Black Rock, Iberdrola, Naturgy y demás gentuza del Ibex 35. Va siendo hora de encender las antorchas y exigir que dejen de reirse en nuestra cara.

 

Cuando alguien te diga que los incendios de España son culpa del cambio climático, pregúntale por el Artículo 50 de la ley de montes. Pregúntale por las quemas prescritas que prohíben. Pregúntale por el ganado que expulsaron. Pregúntale por las 34 alegaciones ignoradas en Oencia. Pregúntale por Fernando Samper. Y pregúntale, sobre todo, por las concesiones que se tramitan mientras el humo aún no se ha disipado. El fuego no es solo una catástrofe. Es un modelo de negocio. Y mientras sigamos permitiendo que las leyes lo alimenten, seguirá ardiendo.

 

09 — Documentación oficial. Concesiones documentadas en el BOE

 

A continuación se recogen los enlaces directos a las publicaciones oficiales del BOE, BOCyL y DOG que documentan cada concesión, autorización y decreto mencionado en este artículo. Cada dato es verificable.

 

Mina Mesa de Reis — Oencia (León)

DIA favorable — Concesión minera 15.234 (Neopiedras S.L.) 12/08/2025 BOE-A-2025-15894

Publicación BOCyL — DIA Mesa de Reis 25/08/2025 BOCyL 25/08/2025

 

Arada Solar — Vall d’Uixó (Castellón)

DIA favorable — Parque solar 166 MWp 11/08/2023 BOE-A-2023-18594

Autorización administrativa previa 01/12/2023 BOE-A-2023-25625

Autorización administrativa previa y de construcción 05/03/2025 BOE-A-2025-5504

Modificación — Ampliación + traslado parcial de planta27 marzo 2026 BOE-B-2026-9490

 

Decretos autonómicos tras incendios 2025

Galicia Decreto 76/2025 — Medidas urgentes incendios forestales 29/08/2025 DOG 29/08/2025

Galicia Ley 5/2025 — Medidas fiscales y administrativas 23/12/2025 DOG 23/12/2025

Castilla y León Decreto-Ley 2/2025 — Medidas urgentes 23/10/2025 BOCyL 23/10/2025

Castilla y León Orden MAV/1018/2025 — Extracción madera quemada 15/09/2025 BOCyL 15/09/2025

Extremadura Decreto-ley 5/2025 — Ayudas + medidas de minería 18/09/2025 BOE-A-2026-618

 

Reales Decretos estatales post-incendios

RD 939/2025 Ayudas directas daños incendios forestales 21/10/2025 BOE-A-2025-21213

RD 38/2026 Regulación vigilancia y extinción incendios forestales 21/01/2026 BOE-A-2026-1483

 

Caso Forestalia — Investigación judicial

Estado procesal (marzo 2026)

6 detenidos

Fernando Samper + 5 personas. Delitos imputados: prevaricación ambiental, cohecho, blanqueo de capitales, pertenencia a organización criminal.

 

Proyecto señalado: Clúster del Maestrazgo (paralización cautelar judicial). Operaba en Aragón (Teruel), León (Cubillos del Sil, planta biomasa 80M€ con Somacyl) y Castilla y León. UCOMA (Guardia Civil) fue la unidad investigadora.

 

Las leyes urbanísticas de Galicia, Castilla y León y Extremadura permiten la explotación de minas en suelo rústico. El trámite ambiental es obligatorio siempre.

 

Clave legal: la Ley de Montes de 2003 (Art. 50) prohíbe el cambio de uso del suelo forestal quemado durante 30 años, pero la reforma de 2015 (bajo Rajoy) permite la excepción si el proyecto ya estaba planificado antes del incendio. Esto significa que una concesión minera o un parque solar con DIA favorable anterior al incendio puede desarrollarse legalmente sobre terreno quemado. El sistema no necesita «provocar» incendios: basta con tener el proyecto aprobado y esperar.

 

 

Health Point Europe (HPEU) · Investigación periodística. La documentación del artículo ha sido recopilada con la plataforma Bionic-Adri bionicadri.com para seleccionar toda la información necesaria. Este artículo es investigación periodística basada en fuentes públicas oficiales (BOE, MITECO, EFFIS, DOG). Las opiniones expresadas son las del autor.

 

Linkedin: Aquilino García

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