
El parque residencial de la Región de Murcia afronta un severo desajuste estructural entre la configuración de sus inmuebles y el progresivo envejecimiento de su población. Según un análisis de la firma especializada TKE Home Solutions, un tercio de los hogares murcianos —que son aproximadamente 181.000 inmuebles— presenta barreras arquitectónicas internas que dificultan o impiden la movilidad cotidiana de sus residentes.
Esta brecha en la infraestructura residencial choca de lleno con la realidad demográfica autonómica, donde el 17% de la ciudadanía ya supera los 65 años. A este grupo poblacional se suman los perfiles con movilidad reducida o en procesos de rehabilitación médica, para quienes la presencia de escaleras o desniveles sin adaptar dentro del hogar supone una pérdida progresiva de espacio útil y de autonomía personal.
La problemática se extiende de forma homogénea por toda la geografía regional: afecta tanto al parque de pisos antiguos en los cascos urbanos de Murcia y Cartagena como a las construcciones unifamiliares de Lorca y los municipios rurales. Ante el elevado coste económico, logístico y emocional que implica una mudanza forzosa, el mercado de la rehabilitación constata una creciente demanda de soluciones de adaptación no invasivas para prolongar la habitabilidad del inmueble original.
Desde el sector de la movilidad residencial advierten de que la falta de accesibilidad acelera situaciones de aislamiento en el propio domicilio, al convertir determinados tramos de la vivienda en zonas inaccesibles para el usuario.
La eliminación de estas barreras físicas se consolida así como una prioridad no solo arquitectónica, sino socioeconómica, llamada a condicionar las futuras políticas de rehabilitación urbana, la valorización de los inmuebles en el mercado de segunda mano y la preservación de la independencia de los mayores en la Comunidad.


