In-Yeon
La verdad es que yo no soy de ver mucho cine, pero aprovechando estas fechas estivales más relajadas, la semana pasada vi la película “Vidas Pasadas”. Es una película cuyos personajes principales son surcoreanos. En un momento determinado de la película, la protagonista comentó el significado de una palabra coreana cuya transcripción es In-Yeon.
Esta palabra, de origen budista, está formada por “In” que significa causa, origen o motivo y “Yeon” que significa lazo, conexión o vínculo y juntando ambos significados los coreanos la traducen por lazo invisible o destino que conecta a dos personas. Incluso los coreanos dicen que cuando dos personas contraen matrimonio es porque dos almas han acumulado 8.000 capas de In-Yeon a través de 8.000 vidas diferentes compartidas.
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In- Yeon es de esas palabras que parecen guardar dentro una pequeña historia.
Esta historia tiene que ver con todo aquello que tuvo que ocurrir para que dos personas entraran en contacto.
Las personas que llegan a nuestras vidas lo hacen después de una larga cadena de coincidencias que las atraen hacia nosotros.
Cuando alguien aparece, no sabemos nunca qué papel va a desempeñar. Puede quedarse minutos, décadas o el resto de nuestra existencia. También están aquellos que incluso después de marcharse siguen viviendo en nuestra memoria. Todos forman parte de nuestro In-Yeon.
Una persona no tiene que quedarse para haber sido importante en nuestra vida. Puede haberla cruzado un tiempo limitado pero habernos dejado una nueva forma de ver las cosas, habernos mostrado una versión de nosotros mismos, o puede habernos hecho, simplemente, más humanos. Quizá también lo contrario.
Y después la vida continúa.
Es extraño pensar que según este entendimiento oriental de la vida, antes de conocernos, ya éramos parte de una historia que no sabíamos contar. Quizá por eso, hay personas que nada más conocerlas parecen haber estado contigo toda la vida…
Desde nuestra concepción occidental, coincidimos con alguien, no porque estuviera destinado a ocurrir, sino porque entre millones de posibilidades simplemente, ocurrió.
Son dos formas de ver la vida, igualmente válidas y bonitas pero por un momento, me gusta imaginar que nuestra vida está hecha de hilos. Algunos gruesos, otros finos, unos se rompen sin entender exactamente el porqué (quizá porque ya han cumplido aquello que tenían que ofrecernos) otros permanecen resistentes para siempre.
Creo que todas las personas que he encontrado y las que aún están conmigo (y las que todavía espero que lleguen) me han aportado algo, incluso aquellas que hubiera preferido no conocer. Si miro atrás y a mi alrededor, tomo conciencia de que mi vida está mucho más habitada de lo que pensaba, porque al final, nuestra vida no se mide por los años que hemos vivido sino por las personas que han estado en ella. In-Yeon.



