Martes, 18 de Agosto de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNLa 'anormal' normalidad institucional de Ceuta
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Pedro Manuel Hernández López

La 'anormal' normalidad institucional de Ceuta

 

Hay preguntas que no necesitan respuesta porque ya llevan la acusación incorporada. Y hay contradicciones que tampoco necesitan explicación, pues basta con poner frente a frente lo que el Gobierno dice y lo que hace. 
Por eso, ante la situación vivida en Ceuta,  habría que convocar una rueda de prensa en la que, por una vez, fueran los ministros quienes tuvieran que responder a los ciudadanos sin el mántrico argumentario de Moncloa, sin eufemismos, sin discursos prefabricados y sin esa palabra mágica con la que pretenden resolverlo todo:"NORMALIDAD".

 

Presidente Sánchez: ¿qué libros o qué canciones les recomienda  a los ceutíes para sobrellevar esa normal «normalidad»? ¿Quizá alguna lectura concreta  sobre fronteras, soberanía nacional o responsabilidad del Gobierno? ¿O bastará con alguna de esas  culturales recomendaciones  sobre las raíces de la música "andalusi", "chaabbi" o "reggada" , que tanto entusiasman a su borreguil  Ejecutivo y a quienes contemplan los problemas desde la barrera de la distancia?

 

Porque mientras la ciudad autónoma de Ceuta afronta una situación excepcional, el presidente del Gobierno permanece en su palacete de "La Mareta", dedicado a su particular agenda estival. Nada que objetar a que un presidente descanse. Lo que resulta difícil de entender es que pueda transmitir la sensación de que la frontera-sur de España es un asunto secundario y nimio mientras la ciudad autónoma reclama protección y presencia del ejército y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

 

[Img #13892]

 

Señores ministros: ¿qué tal resultó la "fiesta nacional del eclipse" en el observatorio astronómico de Yebes? ¿Fue agradable contemplar el fenómeno astronómico acompañado de exquisitas viandas y buenos "caldos" y de un alto y complejo despliegue de seguridad? ¿Llegaron a ver desde allí el otro eclipse, el verdaderamente preocupante: el eclipse de Ceuta, desaparecida del foco político mientras el Gobierno proclamaba que todo transcurría con absoluta y total "normalidad"...?

 

Porque para contemplar un eclipse basta con mirar al cielo, pero para controlar una grave "crisis fronteriza" --bajo la forma de una "invasión híbrida"-- hay que mirar forzosamente hacia la tierra, donde está la frontera.

 

Señor Marlaska: ¿puede explicarle a los sufridos ceutíes qué significa exactamente «normalidad absoluta» cuando una frontera española se ve sometida a una situación tan extraordinaria y grave...? ¿  Normalidad es que los ceuties  tengan que preguntarse si están protegidos? ¿ Normalidad es que la población reclame la urgente presencia del Estado? ¿Normalidad es administrar comunicados demagógicos  mientras los ceuties reclaman seguridad y defensa...?

 

Un ministro del Interior --que se vista  por los pies- no está solamente para explicar después todo lo ocurrido. Está, -sobre todo- para impedir que lo evitable ocurra. Y cuando algo falla, debe explicar qué falló, identificar al o los  responsables y qué medidas se adoptarán para que no vuelva a suceder.

 

Señora Robles: usted misma ha repetido mantricamente "que los primeros minutos son decisivos". ¿Lo son solamente cuando lo exige el discurso oficial o también cuando se trata de proteger una frontera española?  Porque prevención,coordinación y capacidad de reacción no son palabras para una rueda de prensa. Son obligaciones ineludibles e inherentes al cargo que ostenta y por el que cobra.


Aunque toda comparación es odiosa... esta -aparte de muy odiosa- es especialmente incómoda y vergonzosa...
Por eso, señora ministra de Defensa, ¿puede explicarnos por qué su Ministerio desplegó un amplio dispositivo de seguridad, fragata incluida, para proteger a la ecolojeta y activista "flotilla pro-palestina" --convertida en icono de una determinada izquierda política, entre proclamas pacifistas y activismo internacional— y, sin embargo, ante la reciente invasión de la españolisima ciudad ceutie, los medios militares y de seguridad a penas fueron movilizados, según órdenes recibidas de "laisser faire et passer"...?

 

No se trata de discutir el derecho de nadie a defender  algo, sino de algo mucho más elemental o de ¿por qué la capacidad de movilización del Gobierno parece tan extraordinaria cuando hay que proteger una causa internacional que le interesa políticamente y, tan limitada o nula, cuando quienes necesitan protección son ciudadanos españoles en una frontera española con Marruecos...? 


Aunque no quieran --a la mente de todos--se nos viene el escabroso "affaire de Pegasus" y, cuando el río suena...piedras lleva. 

 

Las imágenes -de buques con aeronaves, efectivos y medios desplegados- para garantizar la seguridad de aquella "flotilla de la paz", contrastan muchísimo y cínicamente con la sensación de desamparo y abandono que sienten y expresan con desgarro los ceutíes.

 

Y aquí  ya no valen los discursos sobre prioridades, ni las explicaciones diplomáticas, ni los ejercicios de retórica, ni de futil demagogia...

 

¿Por qué -señora ministra de Defensa y ministro de Interior- para proteger a unos ultra pacifistas y ecolojetas hubo un  vasto derroche de capacidad, voluntad y despliegue, mientras que para proteger a los ceuties ha faltado, precisamente, todo eso?

 

La pregunta no es si aquella flotilla merecía protección. La pregunta es mucho más incómoda: ¿por qué la protección del Estado parece depender de la conveniencia e importancia de quién ecesita ser protegido?

 

Un Gobierno que proclama que todos los ciudadanos tienen los mismos derechos --con independencia del territorio español donde habiten--  y que la seguridad es una obligación irrenunciable del Estado, ya debería haberlo demostrarlo también en Ceuta.

 

Señora Irene Montero: ¿dónde está su voz cuando son mujeres y niñas marroquíes quienes estan sufriendo agresiones y violaciones, como consecuencia directa de una situación de inseguridad generalizada? ¿Dónde están las duras consignas, las denuncias pancarteras y las  solemnes y feministas declaraciones...? Porque si la defensa de las mujeres depende de quién sea el agresor, dónde ocurra la agresión o qué relato político conviene, ya no estamos ante el  feminismo clásico , sino ante un "sectarismo feminista".

 

Y tampoco estaría de más preguntarles  a esos "ecolojetas" de la extrema izquierda -que acostumbran  a convertir cualquier subjetiva "alteración medioambiental' en una "emergencia nacional"- ¿dónde están ahora, ante la presión en forma de poblados chabolistas sobre el territorio --las playas, montes  y  calles-- de Ceuta? ¿Por qué algunas causas movilizan inmediatamente a organizaciones, partidos, plataformas, e incluso, a las Fuerzas de seguridad, mientras otras parecen desaparecer del mapa cuando afectan a una de las fronteras españolas más importante... ?

 

Y finalmente, señora Mónica García: ¿qué le dijeron realmente los profesionales sanitarios cuando los "visitó" (¿?) en el Hospital Universitario de Ceuta? ¿Está el sistema tensionado? ¿Está el personal desbordado? ¿El hospital colapsado ¿Qué consecuencias sanitarias ha tenido la situación? Y, sobre todo, ¿por qué necesitó el Gobierno dieciocho días para que Ud. apareciera en Ceuta?¿De verdad cree Ud. que la Sanidad ceutie no está colapsada y que asociar inmigración y enfermedad  es injusto y xenofobo...? 

 

Si después de acudir a Ceuta --tarde y mal--  concluye que todo está bien y que no existe ningún riesgo de enfermedades  infectocontagiosas, uno se pregunta para qué necesitaba el viaje. Para constatar la anormal "normalidad", habría bastado con otro falso comunicado desde el Paseo del Prado. Su actitud ha sido inmoral y vergonzosa, pues  Ud. tiene la competencia directa de la Sanidad de Ceuta y Melilla a través del INGESA.

 

Y queda la pregunta que -- aunque nadie parece querer formular-- es de ley formularla...


¿Queda algún miembro del Gobierno que no haya felicitado y agradecido públicamente a Marruecos -con besamanos incluido- por su magnífica cooperación y desinteresada  ayuda en resolver la invasión de sus 75.000 marroquíes a la Ciudad Autónoma de Ceuta...?

 

Porque si la relación con Rabat es tan extraordinaria, si la cooperación es tan ejemplar y amistosa y, si todo funciona tan maravillosamente bien,  los ceutíes tienen derecho a formular una pregunta elemental:
¿Quién los va a proteger cuando la frontera deja de ser "normal"?Esa es la verdadera cuestión.


Porque la normalidad sería... Que Ceuta estuviera protegida... Que sus ciudadanos pudieran trabajar y vivir con tranquilidad paseando por sus calles y gozando de sus playas... Que sus fronteras estuvieran controladas y protegidas siempre militarmente por efectivos españoles y europeos... Que el Estado estuviera presente cuando se le necesita... Y que sus ministros hicieran exactamente aquello para lo que fueron nombrados...y por lo que cobran cada fin de mes...

 

Lo que no es normal es tener que proclamar que todo es normal cuando las imágenes que son  emitidas por todos los medios de comunicación -afines y no  al Gobierno- los ciudadanos y los hechos dicen exactamente lo contrario.

 

Y ahí aparece la verdadera hipocresía: hablar de seguridad mientras se transmite indefensión; decir gestión mientras se percibe ausencia; decir cooperación mientras Ceuta se pregunta quién la protege y, decir normalidad cuando lo que existe es una "anormalidad" cuidadosamente maquillada por la propaganda.

 

Porque un Gobierno puede intentar cambiar las palabras y puede llamar  "incidente" a una crisis, "cooperación" a una sumisa dependencia, «gestión» a una ausencia, "crisis humanitaria" a un invasión en toda regla y, "normalidad" a una situación extraordinariamente "anormal"

 

Pero hay algo que no puede cambiar con un comunicado: la actual realidad y situación en que se encuentra Ceuta desde hace ya casi veinte días...y los que quedan...

 

Y cuando los ciudadanos de una frontera española tienen que mirar hacia Madrid y preguntar ¿dónde estáis, porque necesitamos vuestra ayuda?, quizá el problema ya no sea solamente lo que ocurre en Ceuta.
Quizá el verdadero problema sea que -quienes siempre deben protegerla- han conseguido convertir su oficial  abandono en una forma de "anormal" normalidad institucional.

 

Linkedin: Pedro Manuel Hernández López

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