
Las residencias universitarias se han consolidado como la principal alternativa habitacional frente a las dificultades de acceso al alquiler tradicional en vísperas del arranque del curso académico. En los últimos cinco años, este sector ha registrado una expansión sin precedentes en España con la incorporación de más de 35.000 nuevas plazas. Según el último informe sectorial del Observatorio DBK de INFORMA, el mercado cuenta ya con 1.169 centros operativos y una capacidad conjunta de 132.335 camas, situándose como uno de los activos inmobiliarios más atractivos para el capital inversor.
El volumen de negocio generado por estas instalaciones rozó los 975 millones de euros anuales, impulsado por el persistente desajuste estructural entre la oferta disponible y la alta demanda de alojamiento. La escalada de precios en las viviendas compartidas y el incremento de la movilidad formativa —con más de 159.000 alumnos extranjeros y un 32% de universitarios españoles cursando sus grados fuera de su provincia de origen— mantienen los niveles de ocupación al límite de su capacidad.
El mapa nacional refleja una acusada concentración en los grandes nodos académicos. La Comunidad de Madrid lidera la oferta global al reunir el 21,7% del total de las plazas operativas, seguida de cerca por Andalucía (17%), Cataluña (16,6%) y Castilla y León (11,9%). De forma paralela, el sector avanza hacia una progresiva concentración empresarial: los diez principales operadores, entre entidades públicas y privadas, controlan ya el 37,4% de las camas disponibles en el país.
Las previsiones para el bienio 2026-2027 anticipan la continuidad de este ciclo expansivo mediante promociones de obra nueva y reconversión de inmuebles en las principales ciudades universitarias, una cartera de aperturas que elevará el parque total hasta el entorno de las 139.500 plazas.





