Jueves, 10 de Septiembre de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNEl pueblo de los espejos
  • Buscar
Gabriel Vivancos

El pueblo de los espejos

 

En Noruega, a tan solo 180 Km al oeste de Oslo, hay un pequeño pueblo llamado Rjukan de apenas 3.000 habitantes, que es famoso porque de septiembre a marzo no recibe luz solar directa. El pueblo se encuentra ubicado en el fondo de un valle muy profundo y rodeado por altas montañas que impiden que el sol bañe el asentamiento.

 

El pueblo lo construyó un ingeniero e industrial noruego llamado Sam Eyde quien a principios del siglo XX decidió fundar un asentamiento en ese remoto valle.

 

La razón que le llevó a ello fue también curiosa. Resulta que en aquel siglo la población mundial crecía a un ritmo vertiginoso, lo que provocaba incertidumbre en las gentes, al pensar que los campos de cultivo se estaban quedando sin nutrientes y por tanto una gran hambruna global se acercaba.

 

Sam Eyde desarrolló un método científico revolucionario para fijar el nitrógeno del aire y convertirlo en fertilizante, pero el invento tenía un problema; necesitaba cantidades masivas de energía eléctrica. Así que ni corto ni perezoso, Eyde compró los derechos de la cascada Rjukanfossen y construyó la central hidroeléctrica de Vermok, que en su momento fue la más grande del mundo y en torno a ella fundó el pueblo para albergar a miles de trabajadores.

 

[Img #14119]

 

El empresario no escatimó en gastos porque no quería un asentamiento industrial sucio y caótico, así que contrató a los mejores arquitectos y urbanistas de la época para diseñar un pueblo modélico, eso sí, reflejando las clases sociales del momento: los directores e ingenieros vivían en la parte alta de la ladera, (donde daba más el sol), los administrativos a media altura y los obreros en el fondo del valle oscuro.

 

Pronto se hizo patente la ansiedad que sufrían las personas que habitaban el fondo del valle cuando durante seis meses al año se tenían que contentar con ver el sol bañar las cimas de sus montañas sin que, como por una maldición, nunca bajara al pueblo.

 

Fue el propio Eyde quien, viendo cómo sufrían sus trabajadores por no poder acceder al sol, tuvo la idea que haría más famoso al lugar, instalar unos espejos gigantes en la montaña que reflejaran la luz del sol directamente en la plaza del pueblo. El problema fue que en 1913 la tecnología no daba para tanto y el ingeniero se tuvo que contentar con construir un teleférico para que los obreros pudieran subir a la cima a tomar el sol.

 

La idea del teleférico fue celebrada, pero no apagó la ambición de aquellas gentes que durante cien años vivieron con la esperanza de capturar el sol. Tanto lo desearon que finalmente lo consiguieron porque en 2013 se instalaron tres enormes espejos controlados por ordenador en la cima de la montaña que, a día de hoy, forman una elipse de aproximadamente 600 metros cuadrados sobre la plaza central del pueblo.

 

Este pueblo es el ejemplo de una terquedad luminosa de la especie humana. Hay algo en nuestra naturaleza que no se resigna nunca, es algo que trasciende del individuo para ser una ambición colectiva e intemporal. En 1913 la tecnología no estaba a la altura de la imaginación de un hombre, pero un siglo después, en 2013, por fin, tres espejos gigantes se alzaron en la cumbre para desviar el tan perseguido haz de luz.

 

Ese destello en la plaza de Rjukan es el reflejo de lo que somos capaces de hacer como especie. Para lo bueno y para lo malo, el ser humano siempre sorprende, siempre se sorprende.

 

Por eso, pese a los acontecimientos difíciles que estamos viviendo en todo el mundo y en España en particular, el triunfo de Rjukan me recuerda que ninguna oscuridad es definitiva cuando hay voluntad de reflejar la luz. No hace falta que amanezca en todo el valle de golpe, basta simplemente con conquistar un solo metro cuadrado de sol, aunque sea reflejado, para que todo cambie.    

 

Linkedin: Gabriel Vivancos

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.