Lunes, 14 de Septiembre de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNLa bandera que ofende a Izquierda Unida
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Pedro Manuel Hernández López

La bandera que ofende a Izquierda Unida

 

Hay noticias que parecen concebidas por un guionista empeñado en demostrar que la realidad puede superar a la ficción. La última llega desde Alhama de Murcia, donde una concejala de Izquierda Unida, Teodora Muñoz, ha reclamado a la consejería de Salud que retire una bandera de España colocada en la puerta de la consulta de un médico del Centro  de Salud y, que además,[Img #14175] se le abra un expediente disciplinario al facultativo.

 

Sí, han leído bien: una bandera de España que el médico decidió colocar después de la victoria de la Selección Española de Fútbol en el Mundial y, por lo visto, tuvo la imperdonable osadía  y el impúdico  descaro de mantenerla posteriormente en la puerta de su consulta. 


No consta que la bandera haya impedido atender a ningún paciente, alterado una historia clínica, interferido en una intervención médica o provocado una emergencia sanitaria. Pero, al parecer, sí ha provocado algo mucho más grave: el disgusto político de una concejala de Izquierda Unida (IU) al herir sutil y profundamente su "delicada", "abierta" y "tolerante" ideología politica.

 

Y aquí comienza lo verdaderamente sorprendente, pues una cosa es discutir si resulta apropiado colocar símbolos diversos y personales en determinados espacios públicos y otra muy diferente pretender convertir la exhibición de 'la bandera nacional" en una temeraria y ofensiva conducta merecedora de un expediente disciplinario. 

 

 


Si existe una norma concreta que prohíba expresamente ese comportamiento, habrá que aplicarla. Para eso están las leyes y los reglamentos. Pero si no existe, ¿en qué consiste, exactamente, la grave y punible infracción...?


¿En que es roja y amarilla...?


¿En que  simboliza  la nación, la soberanía, la unidad y la integridad de  España, nuestra patria...?


¿En que el médico se siente orgulloso de ser español...?

 

Porque quizá el problema no sea la bandera, sino lo que algunos creen que representa.


Y aquí convendría hacerle a la tal concejala Muñoz una pregunta muy sencilla. Una pregunta que  nos permitiría comprobar si realmente estamos ante una preocupación normal por la neutralidad de los espacios sanitarios o ante algo bastante más ideológico y sectario.

 

¿Habría solicitado también la apertura de un expediente disciplinario, si en la puerta de la consulta hubiera aparecido la  "bandera arcoíris" del colectivo LGTBi+...?


¿Lo habría hecho si hubiera sido una "senyera" -con cuatro barras rojas sobre fondo amarillo- independentista catalana...?


¿Y si hubiera sido una " ikurriña" utilizada como símbolo del separatismo vasco...?


¿O por el contrario, si tratase sencillamente, de la bandera del PCE...?

 

Porque si su respuesta es sí, perfecto. Si todas las banderas y todos los símbolos reciben exactamente el mismo tratamiento, podremos hablar de coherencia, de neutralidad y de respeto escrupuloso al carácter institucional de un centro sanitario.


Pero si solamente molesta una determinada bandera -la roja y gualda- entonces el problema no es ni está en la bandera, sino  como diria un famoso verso del poeta español Ramón de Campoamor en su poema  'Las dos linternas', publicado en 1846.: (...)" En la España del Sanchismo  / nada es verdad ni es mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira".


Y a tenor de lo denunciado y la denunciante, me da la impresión que al cristal le sobra demasiado pintura roja.

 

Y resulta muy difícil no percibir una gran contradicción en quienes hacen -de la pluralidad, la diversidad y la libertad de expresión- algunas de sus principales banderas políticas y, sin embargo, parecen descubrir de repente la necesidad de una "policía de los símbolos" -semejante al terrible "Ministerio de la Verdad" en la distópica novela "1984" de G. Well- cuando aparece  y se trata de la enseña nacional.

 

La bandera de España no pertenece a la derecha ni a la izquierda ni al PP ni al POSE ni a VOX y, ni siquiera a quienes se sienten especialmente orgullosos de ella. Tampoco pertenece al Gobierno de turno.


Es el símbolo nacional de todos los españoles y también de los que votan a la izquierda, de los que  no votan, de los que votan a la derecha y de quienes discrepan radicalmente del actual Gobierno. Y lo es también de los murcianos, catalanes, vascos, gallegos, andaluces , canarios, cadtellano-leonenses,   madrileños ... que se sienten todos españoles.


Y, por supuesto, también es la bandera de ese médico murciano.

 

Podrá discutirse si era el lugar más adecuado para colocarla. Podrá debatirse si un profesional sanitario debe limitar al máximo la presencia de símbolos personales en determinadas dependencias públicas.


Ese es todo un debate normal  y legítimo...pero de ahí,  a pedir su "retirada" y, sobre todo, un "expediente disciplinario" contra el médico por exhibirla, hay un  trecho, nada estrecho y muy considerable.


Porque estamos hablando de una bandera  que, por sí misma, no insulta, no amenaza, no discrimina y no agrede a nadie.

 

Lo verdaderamente preocupante sería que --en la España del siglo XXI-- comenzáramos a considerar muy sospechosos a quienes exhiben nuestra propia bandera, mientras permitimos contemplar --perfectamente normal-- la exhibición  pública de cualquier otra.

 

Porque entonces ya no se trata  de neutralidad política, sino de una neutralidad selectiva, de esas que funcionan con un sesgo y una precisión ideológica extraordinaria: tolerantes con unos símbolos, comprensivas con otros y extraordinariamente sensibles cuando aparece "el rojo y el amarillo gualda".

 

Quizá la concejala debería explicarnos por qué. Y debería hacerlo -no desde su sectaria trinchera partidista- sino desde la necesaria y justa igualdad de criterio.

 

Porque si una "bandera arcoíris" puede ser expresión de una identidad, una "ikurriña" puede ser expresión de otra, una "senyera de otra distinta y una bandera comunista de una determinada ideología, ¿por qué una bandera española habría de convertirse automáticamente en una provocación pública...?


¿Acaso el sentimiento de pertenencia a España es menos legítimo que cualquier otro?


Al final, la cuestión no es la bandera que había en la puerta de aquella consulta.


La cuestión es qué bandera habría provocado la misma denuncia.


Porque si la respuesta es «todas», habrá coherencia.


Pero si la respuesta es «solamente esa», entonces... quizá el expediente que habría que abrir no sea solo al médico sino "metafóricamente" a nuestra propia  pseudo tolerancia ideológica.

 

Linkedin: Pedro Manuel Hernández López

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