
La industria española volvió a protagonizar en julio otro de los dientes de sierra que acostumbra. Sus ventas (facturación) en general descendieron un 1,5% respecto a junio, debido en gran parte al efecto de las vacaciones estivales, pero aumentaron un 4,1% sobre julio de 2025. Este crecimiento sobre el año anterior es una constante desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán en enero, y lo hace por el disparado precio de los productos derivados del petróleo.
De hecho, sus precios se han incrementado un 46,9% en un año, con lo que la caja de las petroleras crece en la misma proporción.
Por su parte, el resto de las producciones decrecen en ventas: los bienes de equipo lo hacen en un 3,9%; los bienes de consumo duraderos retroceden un 2,4% y los bienes de consumo no duraderos en un 2,1%. Al margen de la energía procedente del petróleo, la excepción la ponen los bienes intermedios, cuyo volumen de ventas aumenta un 6,5%.
El índice de cifra de negocios de la industria aumentó respecto a julio de 2025 en trece comunidades autónomas, no varió en dos y disminuyó en otras dos. Los descensos se produjeron en Aragón (-3,3%) y Comunidad de Madrid (-0,3%).
En el caso de la Región de Murcia, la producción de la refinería de Repsol en Cartagena arrastró en positivo al conjunto de la industria, cuya facturación aumentó un 15,8%, multiplicando casi por cuatro la media nacional y liderando el crecimiento de todas las comunidades autónomas.


