
Las subidas de los precios de los bienes de consumo en España (0,4% anual en agosto) aún no recogen la escalada de precios en los llamados ‘bienes intermedios’ (materiales, materias primas e insumos), que el mes pasado registraron una subida de un 7,1% sobre el mismo mes del pasado año, y menos aún de la energía (33,3%) anual.
La explicación habría que encontrarla en una contención de la demanda de bienes fabricados (duraderos o no duraderos), como pudo apreciarse en el recién publicado índice de producción industrial. Con datos de julio, la fabricación de bienes de consumo duradero ha caído un 10% en un año, en tanto los no duraderos (alimentos o productos de limpieza, por ejemplo) apenas avanzan un 1%.
Sin embargo, la inflación del conjunto de la industria se eleva ya por encima del 13% (13,2), de un lado a consecuencia de la subida de las materias primas y, principalmente, como se ha indicado, de la energía. Y dentro de la energía hay dos grupos diferenciados: la eléctrica se ha encarecido un 27% en un año y los productos procedentes del refino de petróleo un 56,8% anual.
Entre los bienes intermedios que más se encarecen se encuentran los metalúrgicos, con subidas de un 18%.
Si se dejan al margen las subidas de la energía, el encarecimiento de los precios de la industria hubiese sido de un 3,5%, solo seis décimas por encima de la inflación subyacente (2,9%).
Los precios de la producción industrial subieron en agosto en todas las comunidades autónomas, más aún en aquellos territorios productores de materias primas como Asturias (27,3%), o con gran peso del refino de petróleo en sus economías: Canarias (27,3%), Andalucía (23,5%) o ambas producciones como País Vasco (17%) y la Región de Murcia con su refinería de Cartagena (14,7%).
Por su parte, Extremadura (5,0%), Cantabria (6,0%) y Navarra (6,8%) presentaron los menores aumentos.
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