Maricarmen y las lágrimas selectivas
El desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que ha vivido 70 en la misma casa y que terminó saliendo en camilla, es una tragedia humana. Y, por eso precisamente, merece algo más que consignas cicateras, sesgadas pancartas y utilización política: merece una mirada completa, sin buenos y malos prefabricados.
¿De quién/es es la culpa...? Responder que " la culpa fue del chá-chá-chá", como nos cantaban, en 1989, Gabinete Galigari, sería --aparte de un cruel cinismo-- de una extrema inhumanidad.
Porque, además, siempre nos quedaría el comodín de Isabel Díaz Ayuso, Núñez Feijóo o el sempiterno fantasma de Franco.
En este caso hay que hablar, muy seriamente, de una "multi responsabilidad".
Hay una responsabilidad evidente de "la propiedad". Una cosa es tener un derecho reconocido judicialmente y otra muy distinta carecer de sensibilidad ante una anciana de 87 años, con movilidad reducida y una pensión que no le permitía afrontar un alquiler de 1.650 euros. También es cierto que la empresa rechazó distintas fórmulas planteadas para evitar el desalojo, incluida una oferta privada para pagar el alquiler de Maricarmen de por vida.
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Pero tampoco es razonable convertir a la propiedad en el único villano de esta historia. Hubo una "sentencia firme del Tribunal Supremo" y la ley establecía una excepción para la segunda subrogación del contrato de renta antigua cuando el descendiente acreditara una discapacidad del 65% o superior. Maricarmen tenía reconocido un 50%.
Y aquí aparece una pregunta que apenas se ha planteado: ¿se hizo todo lo posible -en el "Centro Base" de Valoración y Orientación a personas con discapacidad- dependiente de la consejería de Familia para revisar administrativamente su grado de discapacidad, antes de llegar al desahucio...?
No le corresponde al INSS determinar ordinariamente ese grado y no debe confundirse discapacidad con "incapacidad permanente". Precisamente, por eso, habría sido muy exigible explorar hasta el último recurso legal y administrativo disponible. Quince puntos separaban a Maricarmen de un umbral que habría cambiado sustancialmente su protección jurídica. ¿Se revisó seriamente esa posibilidad? ¿Se agotaron todas las vías administrativas...?
También hay que hablar de "Maricarmen". Con delicadeza, pero sin convertir la compasión en una patente de corso. En 2020 no pudo comprar la vivienda por unos 240.000 euros, algo perfectamente comprensible para una pensionista con sus ingresos. Pero después "rechazó alternativas habitacionales" ofrecidas por las diversas administraciones --incluida una "plaza residencial" de emergencia-- y finalmente, decidió marcharse con un sobrino a Segovia.
Eso también forma parte de esta "distopica historia". Aunque proteger a una persona vulnerable obliga a las administraciones a ofrecer una alternativa digna y adecuada, no significa que puedan obligarla a aceptarla. Pero tampoco puede sostenerse que cualquier alternativa ofrecida sea irrelevante y rechazable.
Y hay otra pregunta incómoda: ¿dónde están ahora todos los defensores profesionales de los desahuciados cuando no hay cámaras ni reporteros...?
Porque el caso de Maricarmen ha movilizado a miles de personas y a conocidos representantes del mundo de la farándula cultureta y del activismo pijo-progre y filo comunista, entre ellos, los hermanos Bardem, Ana Belén, Ione Belarra, Juan Botto, Marwán..., y cómo no, la lideresa comunista, Ione Belarra y la eurodiputada y duquesa de Galapar, Irene Montero, esa que pregonó a los cuatro vientos que exigía a la sociedad "poder volver a su casoplón sola y borracha", pero que se ha cuidado, muy mucho, de acudir a Ceuta, en apoyo de todas las mujeres y jóvenes que "no pueden salir" de sus casas, sino es con un spray de gas pimienta, esa "mortífera y letal arma" que ayer provocó un tremendo escándalo y revuelo en el Congreso de los Diputados.
Pero los desahucios -de ancianos, familias vulnerables y personas enfermas que superan más de 24.000 al año- no comenzaron con Maricarmen ni terminarán con ella, pues solo, en el primer trimestre de 2026 hubieron 4.005 lanzamientos judiciales, una media de 44 al día.
¿Dónde están entonces, cada día, los Bardem, los actores, cantantes, directores y demás habituales de la protesta que viven en lujosísimos "chalets" cuando no existe un foco mediático en el que figurar...? ¿Dónde está esa indignación cuando el desahuciado no sirve para construir un relato contra Ayuso, contra un fondo inmobiliario o contra quien interese en ese momento políticamente?
Y llegamos al Gobierno. Pedro Sánchez convirtió el caso en una "tragedia social que no podemos aceptar como país". Bien. Pero entonces cabe preguntarle: ¿por qué una tragedia necesita convertirse en acontecimiento nacional para merecer la atención del Ejecutivo...?
Y, sobre todo, ¿de verdad pretenden que nos creamos que toda esta extraordinaria exhibición política y mediática es pura casualidad...?
En un momento marcado por la gravedad de lo ocurrido en Ceuta y por procesos judiciales que afectan al ámbito personal,familiar y político del presidente y de personas de enorme relevancia política, resulta legítimo y obligado preguntarse si el Gobierno está afrontando los problemas o buscando que la actualidad mire hacia otro lado, mientras se diluyen los escándalos.
No hace falta afirmar que exista una "operación orquestada" para formular la pregunta. Basta con observar la oportunidad y exigir respuestas.
Porque Maricarmen merece protección, pero nunca instrumentalización. Los propietarios merecen seguridad jurídica. Los jueces merecen que se respeten sus resoluciones. Y los miles de españoles que pierden su vivienda -sin que aparezcan cámaras, artistas ni ex ministros y demás- merecen exactamente lo mismo que ella.
¡Menos lágrimas selectivas...! ¡Más soluciones!. ¡ Y, sobre todo... menos tomarnos por "tontos del haba", cuando estos mismos ministros --que protestan contra este "injusto y antisocial desahucio"-- viven "a tuttiplén" en macro residencias oficiales con todos los gastos pagados.
Señores del Gobierno... ¡A otro perro con este hueso!
Linkedin: Pedro Manuel Hernández López




