
Con ocasión de la celebración hoy del Día internacional de la Empresa Familiar, la consultora Family Business Solutions alerta de que la falta de un plan de sucesión definido es una de las principales causas de los elevados índices de mortalidad de los negocios familiares.
En la próxima década, los fundadores de muchas empresas familiares, pertenecientes a la generación del baby boom, estarán en edad de jubilarse y, sin embargo, la mayoría no ha planificado su relevo generacional. En términos de cifras, se estima que dos de cada tres empresas familiares españolas todavía no han planificado el relevo generacional ni cuentan con un Protocolo familiar, unos Pactos Sucesorios o en otro acuerdo privado similar, lo que incrementa su probabilidad de desaparecer a corto plazo.
“La mayoría de empresas familiares retrasan la planificación del relevo porque no saben cómo hacerlo, porque les da pereza, porque entran en juego las emociones familiares o porque es un asunto complejo y delicado y abordarlo significa abrir la caja de Pandora de los conflictos familiares”, asegura Ricard Agustín, fundador de Family Business Solutions.
En este sentido, señala que sólo una de cada tres empresas familiares consigue ceder el testigo a la siguiente generación de forma adecuada. Las compañías que lo logran son precisamente aquellas que lo abordan como un proceso planificado con antelación, que desarrollan estructuras de gobierno claras, definen los roles de cada familiar y cuentan con una estrategia patrimonial y societaria bien definida. “El primer relevo generacional es, sin duda, uno de los momentos más críticos en la vida de una empresa familiar, pero, si se hace bien, también puede ser una oportunidad extraordinaria para profesionalizarse y salir reforzados, algo que difícilment se produciría sin este catalizador del cambio”, apunta.
“Muchos padres confían en que sus hijos continuarán con el legado familiar, pero la tasa de supervivencia en las empresas que superan el relevo generacional es baja, y todavía lo es más si cabe en aquellas que no lo preparan adecuadamente. Sin una planificación clara, lo que ha tardado décadas en construirse puede desaparecer en cuestión de meses”, concluye el fundador de la consultora.
Mediante un Protocolo familiar se pueden prevenir y canalizar, además, otras dificultades vinculadas a la dificultad de gestionar conjuntamente familia, emociones y empresa, como los celos y rivalidades entre hermanos y primos, problemas de comunicación, diferencias en la visión de futuro, conflictos derivados de la incorporación de familiares políticos o divergencias entre los intereses de los accionistas, entre otros.
En España hay más de un millón de empresas familiares, que representan cerca del 90% de las empresas del país. Por ello, garantizar el relevo generacional en este tipo de negocios es un desafío de gran calado para la economía española, puesto que del éxito de la sucesión depende la supervivencia de miles de negocios que sostienen el empleo y la actividad económica en todo el territorio.


