Intuición frente a método
Ha pasado el mes de septiembre, llegan las lluvias y los cafés en Madrid. Escucho como de costumbre a Antonio Vega, en concreto la canción 'Como la lluvia al sol', la cual termina diciendo:
“Mi secreto es conocerte
como la lluvia al sol
…
Sé que te preguntarás cómo caminos tan distintos pueden ser trazados a la par”
Y, con la nostalgia propia del que cumple años, me sobreviene la idea, todavía sin matizar, de mi derivación estos años desde el método, propio de la ingeniería, rama a la que estuve suscrito en la universidad, hacia la intuición y las ciencias humanas, pongamos.
Como reza la canción, ¿cómo caminos tan aparentemente distintos pueden ser trazados a la par”
Quizá en ese universo "científico" que tanto frecuenté es más difícil conocer la improvisación, debido, entre muchas cosas, a la departamentalización de las categorías científicas, donde el genio y el ingenio desaparecen o casi se atomizan en beneficio de los departamentos, que desconocen los límites de lo ordinario, olvidando que lo virtuoso está en lo sublime como lo raro.
El carácter individual del humor, la improvisación y, en última instancia, de la intuición parece tener poca cabida en estos lugares.
En mi opinión, la "ciencia" ha perdido su asombro e improvisación para repetir, en la mayoría de los casos, un catecismo.
![[Img #14411]](https://elnuevodigitalmurcia.es/upload/images/10_2026/8527_lluvia.jpg)
Henri Poincaré, uno de los matemáticos que más reflexionó sobre el método y la intuición, dice en su libro 'Sobre la Ciencia y su método': "es preciso experimentar sin idea preconcebida". Algo imposible, pues nuestro lenguaje ya está repleto de ideas preconcebidas, siendo las inconscientes menos perjudiciales que las conscientes.
Es por eso, quizá, que la "ciencia", en este caso la matemática, con la llegada de la IA, la idea preconcebida, obviamente, es la máxima; la improvisación y la intuición son mínimas.
En este punto, ¡qué alegría poder conocer las ciencias humanas, el arte!, que, aun en el marco actual de la IA, esta última nunca podrá funcionar sin una idea preconcebida inconsciente, pues es la idea preconcebida en sí.
Intuición frente a método: recordemos la primera vez que montamos en bici. En mi caso, cuanto más me esmeraba en seguir un método, más tropezaba con mi intuición, que, cuando se abría paso, hacía que el compás del pedaleo y el manillar se armonizaran. De tal modo que…
¿Qué tendrá la intuición que no tenga el método? No lo sé; sabemos que aporta, pero no en qué grado. En el campo de la literatura sabemos que los resultados se deben a la práctica de la intuición y no del método; primero el amor y después el método, decía Gaudí, al igual que Cervantes con la invención de sus dos personajes más célebres. Ambos artistas, seguramente, han pasado a la historia como superiores a los mejores por esta práctica intuitiva.
Esto reafirma a Poincaré, pues, en toda ciencia, en su caso la matemática, asegura que las combinaciones deliberadas no le eran tan fructíferas, sino más bien un paseo por la calle, un viaje…
Hace pocos días, recomendé a un alumno, fruto de mi intuición, esto mismo, pues su interés por un tema de astronomía lo tenía preso en entender las no pocas teorías que contiene dicha ciencia. Le recomendé salir a pasear, observar a la gente, los pájaros… de manera que dejara paso a su asombro, algo que, en raíz, es fundamento de la ciencia. A partir de ahí sugerí construir su estudio, pues el conocimiento no está, a nuestro privado entender, sino en lo común y, ante todo, requiere paciencia frente a lo negativo, algo que un ligero paseo o una bandada de pájaros puede otorgar.
Esa intuición es la que está detrás de toda gran invención o descubrimiento. No quiere decir que entre reflexión e intuición haya quimera alguna; más bien, la intuición está dentro de la cadena de la reflexión: es un juicio rápido que hace nuestro cerebro por las sendas de lo inconsciente. Una vez recogido este sendero en la cadena reflexiva, produce algo o no.
Terminando la lluvia, está también la canción de Antonio Vega. Seguramente, Antonio, a pesar de ser el tuyo un poema de amor y el mío un ensayo del mismo, ambos caminos pueden ser trazados a la par.
El camino del amor que describe la canción y el de esta relación extraña entre intuición y método.
Dos caminos aparentemente distintos que, sin embargo, pueden encontrarse.
Como la lluvia al sol.
Tus canciones, como toda creación, tienen un tinte de misterio e intimidad.
Linkedin: Rafael Guillén Navarro



